Experiencias que inspiran

Un momento de las jornadas que tuvo lugar ayer en la Escuela de Ingenierías Industriales. /Laura Ruiz
Un momento de las jornadas que tuvo lugar ayer en la Escuela de Ingenierías Industriales. / Laura Ruiz

Ingenierías organiza 'Espetos Industriales', las primeras jornadas que recogen las trayectorias profesionales de antiguos alumnos

PATRICIA PINEDA MÁLAGA.

El mundo laboral puede asustar en los tiempos que corren, por eso, siempre motiva escuchar experiencias de personas que están triunfando tras la carrera o al menos luchando para dedicarse a lo que estudiaron. 'Espetos Industriales' son las primeras jornadas en la que antiguos alumnos de Ingenierías muestran a los futuros egresados sus experiencias en el mercado laboral. De esta manera la Escuela de Ingenierías Industriales recibió ayer a trece antiguos alumnos, que pasaron por el estrado para contar cómo les ha ido profesionalmente desde que salieron de la UMA. El objetivo era inspirar a los estudiantes actuales para que comiencen su nueva etapa laboral con buen pie. La mañana estuvo dedicada a las experiencias personales, mientras que durante la tarde se habló de cómo son las empresas en las que trabajan estos antiguos universitarios.

Borja Martínez, uno de los organizadores del evento, explicó que la idea surgió en una comida con otros ingenieros cuando se les ocurrió que podía ser motivador «contar sus experiencias profesionales a los futuros graduados».

Algunos tuvieron que emigrar, otros tuvieron que emprender y otra parte encontró trabajo en España. Pero todos cuentan con un componente en común: el esfuerzo. Gonzalo Díaz trabaja actualmente como ingeniero de producción en Airbus, y se graduó hace tan solo cuatro años. «Yo estudié aquí en Málaga hace apenas cuatro años y no tenía ni idea de dónde terminaría, por eso vengo aquí a echar un cable», explicó. Gonzalo empezó en el sector aeronáutico, y ha pasado por varios países como Inglaterra o Portugal.

Trece antiguos alumnos hablaron sobre su trayectoria profesional

Uno de los aprendizajes de estas charlas que caló entre los futuros ingenieros es tener la mente abierta a la idea de cambiar de país. Por eso es importante aprender idiomas. «Ya solo nos queda aprender chino mandarín», bromeó Arancha Villaseñor, técnica de organización industrial en Mahou San Miguel, que además, pidió a los allí presentes que no se desanimaran si suspendían exámenes. «Yo me desanimé cuando suspendí, y empecé a buscar cosas que me motivaran, como el voluntariado».

Promover el cambio

Pablo del Río relató a los estudiantes qué le hizo cambiar su percepción sobre el trabajo. «Yo era muy buen estudiante pero no arriesgaba nada. Todo eso cambió cuando me fui a hacer unas prácticas a Budapest a una fábrica de envases de plásticos con maquinaria obsoleta y sentí una gran frustración porque no pude ayudar», aseveró. «Por eso vengo a deciros que siempre innovéis y siempre promováis el cambio allí donde vayáis», dijo.

Tras escuchar todas las experiencias para tratar de inspirar a estos futuros graduados, también se ofreció la oportunidad de aprender cuáles son las herramientas necesarias para encontrar oportunidades laborales en un futuro, con un taller de búsqueda de empleo. También se explicaron otras opciones, como los programas de becas de formación práctica por parte de Ángel Díaz Chao, director general de la Fundación SEPI. Unas jornadas con sello malagueño que esperan tener próximas ediciones.

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