Los catalanes en Málaga se 'mojan'

Más de 18.000 ciudadanos nacidos en Cataluña están empadronados en la provincia. Siete de ellos toman la palabra y expresan cómo ven -y sufren- desde la distancia el conflicto político y social originado por el referéndum independentista

NURIA TRIGUERO

MÁLAGA. El «tema catalán» es simplemente «el tema» para ellos. Están hartos; cansados -más incluso de lo que lo estamos los ciudadanos del resto de España- de que su tierra encabece el telediario día tras día por el mismo motivo. No es un asunto sobre el que les guste hablar, sobre todo cuando alguien nada más conocerles les conmina a posicionarse sobre un tema tan complejo y cargado de matices sentimentales. Porque cuando se habla de «los independentistas» ellos no ven una masa anónima agitando esteladas, sino a amigos o familiares con los que puede que no estén de acuerdo, pero a los que no van a dejar de querer. Así es como se sienten mayoritariamente los catalanes afincados en Málaga, al menos si admitimos como muestra representativa a los siete hombres y mujeres que han accedido a hablar a tumba abierta para este reportaje.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, 18.554 catalanes de nacimiento están empadronados en la provincia de Málaga. Son menos de la mitad de los 53.000 malagueños que viven en Cataluña, pero no son pocos. Unos vinieron por amor, otros por trabajo o negocios y también hay quien acompañó a sus padres en el camino de vuelta de la emigración. Lo que comparten todos es su cariño hacia su tierra de adopción, con la que no escatiman elogios. Algunos, de hecho, ya se sienten tan malagueños como catalanes. Pese a que la mayoría ha soportado alguna vez un comentario o gesto desagradable hacia su origen, le restan importancia y destacan el carácter acogedor de los malagueños.

¿Qué opinan estos catalanes malagueños, o malagueños catalanes, del referéndum del 1-O y de la respuesta que se le está dando desde el Estado? Ninguno se declara independentista pero la mayoría, con diferentes grados y matices, sí son favorables a una consulta pactada y legal sobre la autodeterminación y ven el diálogo como el único camino para empezar a deshacer un entuerto que, en su opinión, ha sido alimentado a conveniencia de los políticos. Pero si hubiera que buscar un denominador común en su percepción de la situación actual sería su profunda tristeza ante la división que el pulso secesionista está creando en la sociedad catalana.

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