El papel de la mujer en la ciencia

Profesoras y alumnas participantes en el encuentro, junto a la delegada del Rector para la Igualdad y la Acción Social, Isabel Jiménez./Ñito Salas
Profesoras y alumnas participantes en el encuentro, junto a la delegada del Rector para la Igualdad y la Acción Social, Isabel Jiménez. / Ñito Salas

Investigadoras de varios departamentos analizan su papel en 'EncuentroX en la UMA'

PABLO MARINETTO

El pasado domingo se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una efeméride que pretende fomentar un sistema de acceso a la ciencia más justo para las mujeres, además de favorecer su empoderamiento en todos los aspectos de la investigación y ayudar a erradicar las desigualdades de género en este campo.

La Universidad de Málaga ha renovado su compromiso con este propósito, celebrando en el espacio Link-by-UMA del edificio Rayo Verde la segunda edición de 'EncuentroX en la UMA'. A la cita asistieron más de una docena de mujeres, entre estudiantes y profesoras de varios departamentos, para analizar el rol femenino en el campo de la investigación y poner en común ideas para la creación de una nueva cultura científica más inclusiva.

«Con esta jornada pretendemos replantearnos la ciencia como una actividad conjunta pero alejada de debates típicos, como la comparación entre el número de hombres y mujeres que intervienen en la ciencia o en la investigación en general. Lo que se pretende es poner el foco en la construcción del conocimiento y también de un sistema que parece haber expulsado, tanto formal como informalmente, a las mujeres», explicó la delegada del Rector para la Igualdad y la Acción Social, Isabel Jiménez.

Grupos de debate

Las asistentes se organizaron en grupos de seis personas y durante las cerca de dos horas que duró el encuentro abordaron el problema desde distintas perspectivas, replanteándose los pasos a seguir para la construcción de una ciencia que no discrimine por razones de género. Una ciencia que se atrinchere frente al sexismo, el clasismo y el racismo. «Necesitamos un sistema de elaboración del conocimiento que no sea discriminatorio y en el que tanto hombres como mujeres nos sintamos cómodos y plenamente integrados», añadió Jiménez.

En este sentido, se abordó el todavía escaso interés de las adolescentes por la ciencia, motivado entre otras razones «por la escasa presencia de la mujer investigadora en los medios de comunicación». Esa fue una de las primeras conclusiones que sacaron en común, pero también se habló de los sesgos en la publicidad, el sistema educativo, y las relaciones 'mujer-hombre' en el entorno académico y laboral.

«Cuando comencé a estudiar en 1987, éramos tan solo doce mujeres en una clase de más de cien personas, lo que dejaba más que claro que culturalmente estaba concebida como una carrera de hombres», relató Mariemma I. Yagüe, profesora del Área de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la ETSI de Ingeniería Informática. Y es que los estereotipos tuvieron un papel protagonista en el debate, por su contribución en la aparición de sesgos, muchas veces involuntarios, que dificultan el desarrollo pleno y satisfactorio de las carrera profesionales y académicas de las investigadoras. Los denominados 'micromachismos' -gestos machistas normalizados por su frecuente uso en la vida cotidiana- fue otro de los temas recurrentes.

Micaela Castillo es una de las técnicas de la Unidad de Igualdad de la UMA, que además imparte cursos orientados a esta línea de trabajo. «Muchos de los alumnos que asisten a los cursos se sorprenden al darse de cuenta de que sus propios actos o comportamientos cotidianos encierran actitudes machistas. Si no se dan cuenta por sí mismos es porque algo se está haciendo mal», comentó Castillo. Desde la Unidad de Igualdad pretenden continuar celebrando estos encuentros, convirtiéndolos en una actividad viva que permita llevar a cabo proyectos con perspectivas de futuro.

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