Del aula a la piscina

Alejandro Pinaza, Álvaro Cruz y Jaime Godoy, en la piscina de Inacua, en la que entrena y disputa sus partidos el Club Waterpolo Málaga. /  C. J. MARTÍNEZ
Alejandro Pinaza, Álvaro Cruz y Jaime Godoy, en la piscina de Inacua, en la que entrena y disputa sus partidos el Club Waterpolo Málaga. / C. J. MARTÍNEZ

Tres alumnos de la Universidad de Málaga forman parte del equipo Club Waterpolo Málaga, que milita en la Segunda División Nacional

CARLOS J. MARTÍNEZ MÁLAGA.

Olor a cloro, humedad de las piscinas climatizadas, gorros, balones, porterías y mucha pasión por el waterpolo. Así son todas las tardes para tres universitarios que compaginan sus carreras académicas con las deportivas. Álvaro Cruz, Alejandro Pinaza y Jaime Godoy estudian Marketing, Biología e Ingeniería Industrial en la UMA, respectivamente, y son miembros del primer equipo del Club Waterpolo Málaga.

Son las 19.30 horas. Quedan tan solo treinta minutos para que comience una nueva sesión de entrenamiento en el equipo malagueño que milita en la Segunda División Nacional, a un peldaño de la élite del waterpolo español. Los tres alumnos de la UMA llegan a Inacua y se disponen a prepararse para una nueva jornada de waterpolo.

«Es complicado compaginar los estudios con el waterpolo, sobre todo en épocas de exámenes. A veces cuesta encontrar tiempo, pero se puede llevar. La clave está en organizarse, al fin y al cabo es algo que llevo haciendo muchos años», explica Álvaro Cruz, que estudia primero del Grado de Marketing e Investigación de Mercados.

Algo similar le ocurre a su compañero de equipo, Alejandro Pinaza. «Es difícil llevar los estudios con el waterpolo. Hay veces que tenemos el horario muy apretado y no tengo tiempo para algo que no sea waterpolo o facultad», confiesa el estudiante de segundo del Grado de Biología. Aunque Jaime Godoy, el tercero de los alumnos de la UMA en el Club Waterpolo Málaga, apunta que «la clave está en planificarse bien, marcarse unos objetivos con los estudios y cumplirlos todos los días».

La Universidad de Málaga cuenta con un programa que reconoce a los deportistas de alto rendimiento, ciertas ventajas de horarios y relativas a cambiar fechas de exámenes o prácticas. Actualmente, la UMA se encuentra en plenos trámites de aprobación para incorporar al waterpolo. Hasta que se apruebe «en breve», según detallan desde la institución académica, los jugadores tienen que compaginar el horario normal de clase y exámenes.

Estudiar y entrenar

«En épocas de exámenes me suelo llevar el temario a los desplazamientos con el equipo y así puedo estudiar por el camino», relata Pinaza. Los meses de febrero y junio son los más duros para compaginar la pasión por el deporte con la carrera.

«Hay fines de semana en los que tengo que disputar dos encuentros, uno con el segundo equipo y otro con el primero, con lo que el tiempo es escaso», explica Godoy. El tiempo es algo de lo que disponen poco los jugadores del club. «El deporte te quita y te da muchas cosas. Por ejemplo te quita de la mala vida y te permite vivir momento increíbles», relata García.

Los alumnos de la UMA buscan, además de aprobar, seguir creciendo deportivamente y ganar peso dentro del primer equipo del Club Waterpolo Málaga. «El cambio de categoría se nota y mi objetivo en esta temporada es poder mejorar en el plano físico», señala Godoy.

La carrera deportiva de un profesional es efímera y por ello es primordial tener una formación para la vida después del deporte. «La carrera que estudio es bastante internacional, me gustaría irme a otros países para trabajar dentro del sector del Marketing», confiesa Álvaro Cruz sobre sus planes de futuro.

Un ejemplo más de la labor que hacen muchos deportistas universitarios por conseguir alcanzar su metas.

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