Alumnos de la UMA pueden orientar sus prácticas para trabajar en una ONG

Medio centenar de entidades sociales colaboran con la UMA para que los estudiantes amplíen su currículum con una experiencia profesional

PATRICIA PINEDA MÁLAGA.

Hacer prácticas, ayudar y aprender. ¿Imposible? No si se realizan las prácticas en una ONG. La Universidad de Málaga ofrece esta opción para sus alumnos, tanto de forma curricular como extracurricular. En total, la UMA colabora con una red de 50 organismos sin ánimo de lucro del ámbito de lo social con el objetivo de ampliar las opciones de sus estudiantes a la hora de elaborar su currículum. Aquí entran tanto ONG, como asociaciones y fundaciones. Arrabal, Médicos Sin Fronteras o la Asociación de Personas con la enfermedad de Alzhéimer, son solo algunos ejemplo. En los dos últimos cursos, un total de 107 alumnos que estudian en la UMA solicitaron este tipo de prácticas en ONG, según explican desde el Servicio de Empleabilidad y Emprendimiento, que gestiona también esta experiencia laboral.

Pero, ¿qué carreras contemplan esta opción? Hay algunos estudios, más orientados a lo social, que están más situados en esta alternativa. Cuando se trata de prácticas curriculares, la titulación debe contar con esta opción expresamente dentro de sus estudios. Por otro lado, si se trata de realizar este trabajo de forma extracurricular, es la entidad la que decide qué perfil necesita. Durante el curso 16/17 fueron las titulaciones de Grado en Trabajo Social, Grado en Educación Social, Grado en Derecho, Grado en Administración y Dirección de Empresas, Grado en Comunicación Audiovisual y Grado en Periodismo las más solicitadas por entidades sin ánimo de lucro.

El objetivo principal de estas prácticas, según indica María Ángeles Valverde, jefa de sección del Servicio de empleabilidad y emprendimiento, es «aprender y mostrar a los estudiantes otro ámbito en el que desarrollarse profesionalmente». Se busca así que los estudiantes apliquen y complementen los conocimientos adquiridos en la carrera, y en este caso, al hacerlo en asociaciones, también ayudan a otras personas. Con las prácticas también se pretende que estos alumnos se encuentren mejor preparados a la hora de acceder al mercado laboral, ya que se tratará para muchos del primer contacto con el mundo laboral. «Son una oportunidad única para ensayar el mundo profesional al que se van a enfrentar en un futuro», continúa María Ángeles Valverde.

Trabajo Social, Educación Social o Derecho, las carreras más ligadas a este tipo de prácticas

Respecto a el resultado, en las prácticas extracurriculares, el servicio Ícaro pasa un cuestionario a los alumnos para saber el grado de satisfacción. Con carácter general, la puntuación otorgada a este tipo de prácticas supera el 8 sobre 10. «se puede deducir entonces que el nivel de agrado se supera con sobresaliente», afirma María Ángeles Valverde. De este mismo modo, esta encuesta también se realizan a las empresas, y la puntuación también es la misma, por lo que los estudiantes hacen su trabajo de manera motivada y correcta, señalan, aplicando así sus conocimientos.

La Universidad de Málaga siempre se ha tenido muy en cuenta la importancia de combinar los conocimientos teóricos con los prácticos, por lo que ya cada carrera tiene entre sus planes aprender durante un periodo determinado de tiempo en una empresa, o en este caso, en una asociación. Lo cierto es que las prácticas en ONGs y asociaciones, en la mayoría de ocasiones son curriculares, ya que las extracurriculares conllevan un compensación económica obligatoria, y muchas de estas entidades no pueden permitírselo. Las prácticas curriculares son como una asignatura más dentro del plan de estudio, y depende de la carrera que se curse, son de carácter obligatorio u optativo. Además, también son evaluables.

Y aunque en teoría las prácticas en una empresa y en una entidad sin ánimo de lucro son lo mismo respecto al objetivo, que es aprender, los alumnos que han participado coinciden en una misma opinión: es mucho más satisfactorio realizar las prácticas en una ONG, ya que además de aprender y realizar el trabajo requerido, se llevan la satisfacción de ayudar a personas con pocos recursos. Es el caso de Natalia Rebollo, que está realizando sus prácticas en Arrabal. Asegura que prefiere realizar sus prácticas en una asociación antes que en una empresa, porque así sabe que su trabajo «ayuda a otras personas».

Respecto a la idea implantada en muchos alumnos de la Universidad de Málaga, de poder conseguir un contrato laboral en el lugar donde se han realizado las prácticas, el Servicio de Empleabilidad y Emprendimiento da una respuesta tajante: «al tratarse de estudiantes, el objetivo de las prácticas no es que se queden trabajando, sino que se encuentren mejor preparados para en un futuro acceder al mercado laboral», confirma María Ángeles Valverde. La realización de estas prácticas inciden de manera positiva en la inserción laboral, y aunque puede ser de manera directa, consiguiendo un contrato al finalizar las prácticas, -sobre todo cuando se trata de estudiantes de último curso-, lo más normal es que ocurra de manera indirecta, al aportar experiencia profesional, y sobre todo marcando la diferencia entre los titulados que han realizado prácticas y los que no.

Y en este caso, el aprendizaje es mayor, ya que no solo forma a los estudiantes como profesionales, pues también los ayuda crecer como personas. Raquel Ayllon, estudiante de Criminología, está realizando sus prácticas en la Asociación Málaga Acoge. Ella reconoce que desde que comenzó, ha descubierto su lado más humanitario. En definitiva, son una opción dentro del plan de estudio, que aportan un plus al alumno.

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