Diario Sur

Un luchador que sigue estando presente

Mustapha Belrhiti (en el centro), con Rafa León y Vicente Roca, dos de sus compañeros de clase y amigos fuera de las aulas. :: crónica
Mustapha Belrhiti (en el centro), con Rafa León y Vicente Roca, dos de sus compañeros de clase y amigos fuera de las aulas. :: crónica
  • Los alumnos de Periodismo rinden tributo a su compañero fallecido Mustapha Belrhiti incluyéndolo en la orla

Mustapha Belrhiti tenía sólo 21 años cuando, el pasado 14 de julio, falleció a causa de un cáncer linfático, un linfoma de Hodgkin que le detectaron cuando solo tenía doce años. Procedente de Aguadulce (Almería), llegó a Málaga movido por un sueño: ser periodista deportivo. «Le dijimos que se quedara en nuestra tierra y que estudiara Derecho, pero él tenía claro que quería cumplir la meta de ser periodista y que se iría adonde fuera necesario con tal de lograrlo», recuerda su hermano mayor, Ashraf, al que siempre estuvo muy unido.

Mustapha nunca llegó a cumplir aquel sueño dado que solo pudo cursar hasta el tercer año de la carrera de Periodismo. Sin embargo, gracias al cariño con el que le recuerdan los que fueran sus compañeros de clase, el joven almeriense también estará presente en la graduación de su promoción el próximo día 15 de julio, solo un día después del aniversario de su muerte. Gracias a la iniciativa de algunos estudiantes, su foto también aparecerá en la orla de fin de carrera, junto al resto de graduados.

Musta, como le conocían sus compañeros, era reservado en cuanto a su enfermedad y, aunque solía faltar a clase en ocasiones por motivos médicos, no le gustaba pensar que tenía que ser diferente por ello, sino que asumía sus circunstancias y las llevaba con normalidad. Uno de sus mejores amigos durante la carrera, Rafa León, señala: «Quería mostrarse como un chico duro, pero en realidad era un buenazo y estaba todo el día haciendo bromas». Además, era perfeccionista y alegre y le gustaba entrar en debate sobre cualquier cuestión, incluso con los profesores, continúa. «Siempre defendía hasta el final el razonamiento en el que creía y eso le llevaba a ser muy directo a veces», destaca su hermano.

Su personalidad

Sus allegados señalan que esta forma de ser daba indicios de que hubiera sido un gran comunicador, así como su inteligencia. Una cualidad que le llevó a obtener alrededor de un 13 sobre 14 en las pruebas de Selectividad, entre otros aspectos. Más allá de eso, a Musta le gustaba disfrutar de todo lo que hacía. «Le encantaba salir a dar vueltas con el coche, comer fuera, viajar y, en general, disfrutar de todo lo que hacía», comenta León. Otro de sus compañeros, Vicente Roca, añade: «Llegué con la beca Sicue a Málaga y cogimos confianzas muy rápido, salimos bastante e incluso ibamos a ver partidos del Málaga, compartíamos esa pasión por el fútbol». «Pocas personas he visto con tantas ganar de vivir como él», dice.

A lo largo de los años, siempre se mantuvieron las esperanzas de que Musta pudiera superar la enfermedad y continuar con su vida normal. Sin embargo, una última recaída marcó el inicio del final más desolador. «La enfermedad le hizo perder el miedo y convertirse en una persona fuerte y muy dura, y con esta visión de él nos quedamos», concluye su hermano. Ahora, sus compañeros le rendirán homenaje en la graduación el próximo mes de julio.

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