Diario Sur

Una casa para todos

Alumnos de 3.º de Terapia Ocupacional, en la cocina con sistemas de movimiento y utensilios adaptados .
Alumnos de 3.º de Terapia Ocupacional, en la cocina con sistemas de movimiento y utensilios adaptados . / CRÓNICA
  • Terapia Ocupacional cuenta con una vivienda para personas con discapacidad en la que los alumnos realizan prácticas

Para las personas con discapacidad, su propia casa puede convertirse en una pesadilla. Gestos cotidianos como levantarse de la cama, ducharse, ir al baño o preparar la comida pueden hacerse cuesta arriba. Por eso, la adaptación de las viviendas con sistemas de apoyo que les ayuden en el día a día se convierte en un aspecto vital para ellos. Y saber qué herramientas existen en el mercado y cómo usarlas para hacer la vida más fácil a estas personas es esencial para los futuros profesionales del sector sanitario.

Desde hace un año y medio, el grado en Terapia Ocupacional cuenta con una casa adaptada para las personas con discapacidad para que los alumnos puedan realizar prácticas. Se trata de un laboratorio equipado con materiales adaptados para mejorar la calidad de vida de estas personas.

La idea de esta vivienda accesible data del año 2008, pero no fue hasta el curso 2015-2016 cuando se hizo realidad. El proyecto aún está en desarrollo, ya que la casa no está totalmente terminada. Sin embargo, los estudiantes ya pueden utilizar las zonas habilitadas. La decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, María Teresa Labajos, señala que poco a poco se van incorporando nuevos materiales y zonas para completar la formación de estos universitarios.

Cocina ajustable

La vivienda, que se construyó uniendo dos aulas, cuenta ya con una cocina con sistemas de movimiento en las encimeras para poder ajustar la altura en función del tipo de usuario que estén estudiando los alumnos. Además, existen otros productos de apoyo innovadores, como por ejemplo tablas para cortar con una sola mano, muy útiles para personas que padecen de una hemiplejia, o una jarra diseñada para no tener que realizar ningún tipo de esfuerzo.

«Son pequeños detalles que marcan la diferencia», destaca María Rodríguez Bailón, profesora de Terapia Ocupacional, quien explica que los alumnos deben aprender a usar estas herramientas y a enseñar cómo utilizarlas a las personas con discapacidad, ya que se trata de mejoras que pueden instalarse en cualquier casa convencional.

Los alumnos no solo aprenden sobre los materiales de los que disponen para ejercer su actividad, sino que les sirve para ponerse en el lugar de las personas con discapacidad y analizar las dificultades que pueden tener en cosas básicas y cómo esto le influye a nivel personal y social. «Les hacemos ver a los alumnos cosas tan sencillas como preparar una tortilla de patatas. Tienen que tener presentes todos los obstáculos que se pueda encontrar una persona con discapacidad y así plantear soluciones para ayudarles», explica Rodríguez.

Hasta el momento, las prácticas las están realizando entre los propios alumnos que realizan ‘roleplay’ donde simulan un tipo de patología concreta. El resto de los compañeros deben buscar la intervención correcta en cada proceso.

Convenios

Aunque actualmente no existen convenios por la dificultad que conlleva el traslado de los paciente, el centro baraja varios proyectos para poder colaborar con asociaciones y centros que lleven a la vivienda a pacientes reales. Para ello, se ha proyectado la remodelación de los exteriores que rodean la casa, con el objetivo de poder trabajar en rutas de ejercicio para personas que presenten una discapacidad.

La coordinación de las actividades dentro del aula recae en los profesores de las diferentes asignaturas que se imparten en el grado. Durante las últimas semanas se ha realizado un taller de cocina creativa en el que los estudiantes pudieron utilizar instrumentos innovadores para preparar sus platos, según explica la profesora de la asignatura de Técnicas Terapéuticas, María del Carmen Rodríguez.

El Vicerrectorado de Investigación y la propia Facultad de Ciencias de la Salud apuestan cada año por aumentar la inversión en el acondicionamiento del aula. La última incorporación es el baño, aún en construcción, en el que se han invertido 1.600 euros. Suma que debe añadirse a los gastos de la obra del laboratorio, valorada en unos 12.000 euros.

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