El programa de intercambio de alumnos entre universidades españolas bate récords en la UMA

Claudia Marín, estudiante de la Universidad de Logroño, firmando el acuerdo con Lourdes Rey, una de las coordinadoras SICUE de la UMA. :: Crónica
Claudia Marín, estudiante de la Universidad de Logroño, firmando el acuerdo con Lourdes Rey, una de las coordinadoras SICUE de la UMA. :: Crónica
  • Aumentan un 134% en tres años los estudiantes inscritos en el SICUE, que se recupera tras la desaparición de la beca Séneca

El Sistema de Intercambio entre Centros Universitarios Españoles (SICUE) vive el mejor año desde sus inicios, en el curso 2002/2003. El plan de movilidad nacional ha experimentado un crecimiento del 27% en la UMA con respecto al año pasado, pero lo más llamativo es que sube un 134% -más del doble-, si se compara con las cifras de hace tres años, cuando el programa sufrió un verdadero varapalo por la desaparición de la beca Séneca.

Esta beca, ligada históricamente al SICUE -de hecho los alumnos conocían el programa por el nombre de la beca Séneca-, estaba otorgada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y consistía en una ayuda mensual de 500 euros mensuales más 120 euros en una sola entrega por desplazamiento. Pero en el curso 2013-2014, el Ministerio dejó de convocarla. Esto supuso de un año a otro una caída de un 65%.

Sin embargo, el programa de intercambio ha logrado coronarse este curso 2016/2017 con la mejor cifra de inscritos hasta la fecha, un total de 344 alumnos en la UMA. De ellos, 223 personas han elegido Málaga como destino para su realizar el intercambio de estudios, mientras que 121 estudiantes de la Universidad de Málaga están cursando sus carreras en otras universidades del país.

Tal y como afirma Beatriz Lacomba, directora de Secretariado de Acceso y Admisión de Estudiantes, este cambio se debe a varios factores. «El primer año sin beca es el que impacta más, pero ya el alumno se va concienciando y ahorra; además, desde la UMA ofrecemos una ayuda económica». Esta ayuda consiste en una dotación de 165 euros al mes, pero no pueden disfrutarla todos los alumnos, ya que tiene un presupuesto fijo de 47.000 euros.

El principal criterio para repartir este dinero es la nota de expediente de los alumnos. «Ordenamos a los alumnos de mayor a menor nota, y le damos 165 euros por cada mes que vayan a estar fuera, así hasta que el presupuesto se acabe, por lo que hay estudiantes que se quedan fuera de la ayuda en lista de espera, por si alguien renuncia», explica Lacomba.

Este curso, el centro que tiene más alumnos fuera por intercambios es la Escuela Politécnica Superior, con 18 alumnos, seguida de otras como Ciencias de la Educación (15 alumnos), Ciencias de la Comunicación y Psicología (12) o Bellas Artes (10), que van a universidades de Valencia, Madrid, Barcelona o Salamanca.

El programa SICUE también ha incrementado en gran cantidad el número de estudiantes que están de intercambio en la UMA. De hecho, es el curso en el que más universitarios han escogido Málaga dentro de este plan de intercambio, con 223 alumnos, procedentes, en su mayoría, de universidades como las de Extremadura o País Vasco, seguidas de ciudades como Granada, Santiago de Compostela o Salamanca. «Málaga es un destino muy apetecible en todos los sentidos, y además es una ciudad muy bien conectada con toda España», subraya Lacomba.

Otro de los factores a tener en cuenta es la aparición de las redes sociales, que ha motivado la creación de grupos SICUE, según explica Lacomba. «La movilidad, tanto internacional como nacional, se ha puesto muy de moda estos años, ahora se habla mucho de estos programas en las redes, los alumnos hacen grupos para conocer a gente que también está de intercambio».

Estos jóvenes suelen tener un perfil «activo» y repiten en los siguientes cursos, tal y como afirma la directora de Secretariado. «Es una experiencia que recomendamos mucho, tanto la movilidad nacional como la internacional. Y se pueden realizar ambas, porque son compatibles».

Profesores destacados

Son muchas las razones que motivan a los alumnos a realizar esta experiencia única, entre ellas la posibilidad de estudiar asignaturas impartidas por profesores destacados. «Yo tenía alumnos que se iban de intercambio SICUE por un profesor concreto o un departamento concreto, para poder asistir a esas clases», explica Lacomba.

Al ser estudiantes españoles, la UMA no organiza ningún acto de bienvenida similar al de Erasmus, pero cada alumno tiene un coordinador asignado, tanto en su universidad como en la de destino, que le ayuda con los trámites necesarios, tal vez el inconveniente principal por el que muchos acaban renunciando a la plaza.

Otro de los problemas que subraya Lacomba es la diferencia de convocatorias de exámenes de recuperación. En la UMA se hacen en septiembre, por lo que los alumnos SICUE deben volver para realizar el examen. «A los alumnos de movilidad les vendría muy bien hacer los exámenes en julio, porque pueden recuperar antes de irse». Pese a estas trabas, son cada vez más quienes se suman a este programa, organizado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), que se encarga de coordinar una nueva convocatoria cada año.

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