Diario Sur

«Jugar al baloncesto me ayuda en los estudios»

Un momento del entrenamiento en el Pabellón de Deportes. :: paula hérvele
Un momento del entrenamiento en el Pabellón de Deportes. :: paula hérvele
  • El baloncesto femenino es una de las modalidades de competición que más interés suscitan entre las estudiantes de la UMA

málaga. Al llegar a la Universidad, muchas estudiantes se enfrentan a la duda de si deben dejar a un lado sus actividades deportivas para dedicarse por completo a sus estudios. Pero solo bastan un poco de organización y ganas para darse cuenta de que sí es posible compaginar ambos mundos. Un claro ejemplo de ello son las jugadoras de baloncesto de la Universidad de Málaga.

A día de hoy, son alrededor de veinte las estudiantes que, cada semana, acuden a las instalaciones del Pabellón de Deportes de la UMA para entrenarse con el equipo universitario. Un conjunto que ya ha comenzado a prepararse para dar lo mejor de sí cara a la nueva temporada. Y lo hacen, de nuevo, a las órdenes de su entrenador, Antonio Sánchez 'Ñipi', quien señala que cada vez son más las jóvenes que muestran interés por realizar las pruebas para entrar a competir junto a la selección de la UMA.

«El caso del deporte femenino es complicado, porque a partir de los 14 años la tasa de abandono en competición de las chicas es más elevada que la de los chicos», asegura el técnico, que no solo entrena al conjunto de la UMA, sino que lleva 25 años dedicándose al baloncesto femenino, mayoritariamente en la escuela de Los Guindos, con gran relevancia en la capital costasoleña.

Auge del baloncesto

Dentro de la demanda deportiva de las estudiantes de la UMA, este deporte se encuentra entre los más solicitados, junto al fútbol sala o la cada vez más señalada afición por el rubgy 7, tal y como explican los responsables del área de deportes del complejo universitario.

«El baloncesto uno de los deportes más practicados en el mundo, no solo a nivel femenino», razona Zara Andrades, una de las veteranas del equipo, que intenta explicar el porqué del éxito de esta modalidad deportiva. A lo que añade: «La Universidad siempre nos ha tratado muy bien. Quizá el principal fallo es que muchas personas ni siquiera tienen conocimiento de que hay un equipo de baloncesto femenino. Debería dársele más publicidad». Y es, precisamente esta, una de las principales cuestiones a mejorar que resaltan algunas de las chicas del equipo.

Actualmente, Andrades estudia un Máster en Ingeniería y asegura que gracias a su vuelta al mundo del deporte ha podido sobrellevar mejor su formación académica. «Terminé el instituto y estuve tres años sin competir. Tenía miedo de no ser capaz de compaginar ambas cosas. Después me di cuenta de que sin el baloncesto me organizo peor», se sincera la jugadora. A lo que añade: «Empecé a involucrarme otra vez con el baloncesto porque una amiga de mi carrera me dijo que me apuntara con ella para hacer un equipo para el Trofeo Rector».

No pudo negarse a volver a pisar la cancha y a raíz de ese momento, no solo compite en el equipo de la UMA, sino que también lo hace en Primera División Nacional con el cuadro de Los Guindos. Equipo al que pertenecen otras de sus compañeras, como Ana Moyano, estudiante de Trabajo Social. En su caso, nunca ha colgado las zapatillas ni tampoco se lo ha planteado. «El baloncesto me ha inculcado valores como el compañerismo y me ha hecho conocer a muchas personas nuevas. En general, me ha aportado mucho», explica.

Deporte y estudios

Además, a la hora de hablar de la vida académica, todas coinciden en lo mismo: el deporte les ayuda a desestresarse y a organizar mejor los tiempos de estudio. «No visualizo mi día a día sin el baloncesto, porque en mi caso, realmente me encuentro al cien por cien cuando hago deporte», asegura otra de las integrantes del equipo universitario, María Hernández, estudiante de Enfermería. Esta última es otra de las jugadoras que, además de junto al equipo de la Universidad, compite a nivel nacional, aunque esta vez en el conjunto del Mijas Gamarra, por lo que ha tenido que verse las caras contra alguna de sus compañeras de la UMA en la competición liguera. «Está bien porque cuando me enfrento a ellas me encuentro con un apoyo tanto dentro como fuera del campo», explica. A lo que añade: «Además, a la hora de jugar ya conozco algunas de sus técnicas».

«Muchas veces unimos el concepto de alto rendimiento con el de estrés y eso es un error. Toda formación personal debería incluir una parte de tipo deportivo», argumenta el experimentado técnico, que este año luchará porque sus chicas puedan escalar posiciones en la competición universitaria. Y es que llevan tres años consecutivos quedándose con las ganas de poder alzarse con el oro del campeonato andaluz, presea que les daría el pase directo a la competición estatal por universidades, la gran meta a conseguir esta temporada.

Y no parece imposible, ya que según explica Sánchez, la progresión del equipo ha sido muy favorable en los últimos años, lo que puede hacerse notar en los encuentros contra uno de los rivales más pesados, los de la Universidad de Granada, con la que empezaron perdiendo de 24 y acabaron por hacerlo tan solo de dos en el último encuentro del pasado año.

Este curso ya han acudido casi una decena de caras nuevas a los entrenamientos y, dado que todavía no se conoce la selección final de jugadoras que compondrán el cuadro de la UMA, el equipo sigue abierto a nuevas incorporaciones. Todas ellas de nivel. «Para la selección intentamos que a la vez jueguen en liga nacional para que tengan un ritmo de competición, sin embargo, siempre vemos casos de jugadoras con menos experiencia pero con grandes cualidades», reconoce el técnico del conjunto.