De Harry Potter al 'quidditch' en la UMA

El ‘quidditch’ es un deporte de escobas, a medio camino entre el rugby, el balonmano y el balón prisionero.
El ‘quidditch’ es un deporte de escobas, a medio camino entre el rugby, el balonmano y el balón prisionero. / Crónica
  • El deporte de la comunidad mágica tiene un equipo en Málaga que ha participado en un torneo nacional y otro internacional

Paula Marmolejo estudia segundo de Publicidad y Relaciones Públicas en la UMA. También juega al rugby en la universidad, y al fútbol, y está en dos escuelas de debate, y hace teatro. Además de dirigir un equipo de ‘quidditch’.

Sí, en Málaga se juega al deporte de Harry Potter. Cuenta con cuatro fundadores como las cuatro casas de Hogwarts de los libros de J.K.Rowling, pero a partir de ahí se acabó el ‘frikismo’. Este equipo agrupa a estudiantes de carreras tan variadas como Ingeniería del Software, Terapia Ocupacional, Periodismo, y también de la ESO, de módulos superiores o de máster que se unen cuatro días a la semana para pasárselo bien. Con nombres de vikingos.

Paula se parte de risa contando cómo se le ocurrió ponerles motes vikingos a cada uno: Rahnar, Xena, Laidir, Mingar, Erlendur... «Así es más difícil que dejen el grupo, le cogen cariño», ríe.

Así, lo que surgió como un encuentro entre el capitán del equipo, Bienvenido Moreno, y Paula, lleva ya 37 jugadores apuntados. Al principio, reconocen, lo que más cuesta es ponerse la escoba entre las piernas, pero una vez dado el paso sólo se trata de un deporte más, una mezcla entre rugby, balón prisionero y balonmano.

Aunque al final se gana anotando goles en los aros, se juega por posiciones: golpeadores, cazadores y buscador tienen cada uno una tarea. Este último es el encargado de atrapar la ‘snitch’, que en lugar de una bola con alas es una pelota enganchada al cinturón de un jugador neutro, como el árbitro,y que no se dejará coger.

Nacho Huesa cuenta que él se enganchó porque su novia, Alba, vio que era la única oportunidad que tenían de formar parte de un equipo juntos. Porque el ‘quidditch’ es obligatoriamente mixto, como en la comunidad mágica, y así en cada equipo dos miembros deben ser de un sexo, y cuatro sean del contrario.

«Eso también lo hace único, porque una persona que haya nacido como parte de un sexo del que ahora no se sienta, aquí puede seguir jugando. En otros deportes ese cambio es dificilísimo», apunta Nacho.

Liga andaluza

El equipo tiene tan sólo un año de vida, pero ya ha participado en un torneo nacional, en Madrid, en el que quedaron primeros. Además, algunos de sus miembros fueron al campeonato internacional de Sarteano, en Italia, como miembros de la selección española de ‘quidditch’, que sí, también existe.

Todos los jugadores del equipo, y no es una exageración, coinciden en que lo que más les gusta del ‘quidditch’ es la unión que entre ellos se crea. Ahora, Paula quiere organizar una liga andaluza y conseguir que la UMA reconozca al equipo. Nacho está seguro de que lo conseguirá: «Ella puede con eso y con mil cosas más».