El último edificio emblemático de Torremolinos

El palacete fue restaurado en 2014 y abre de lunes a viernes de forma gratuita./A. G.
El palacete fue restaurado en 2014 y abre de lunes a viernes de forma gratuita. / A. G.

La Casa de los Navajas, declarada de interés histórico y restaurada en 2014, puede visitarse de forma gratuita y acoge exposiciones y conciertos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tras sus formas singulares y regias, la Casa de los Navajas encierra casi un siglo de historia. Considerado el último gran edificio emblemático de Torremolinos y uno de los más espectaculares de toda la provincia, este palacete de estilo neomudéjar sobresale entre los bloques de hormigón construidos a su alrededor. Debe su nombre a Antonio Navajas, que dedicó su intensa actividad profesional al cultivo de la caña de azúcar y amasó una pequeña fortuna que dedicó a construir una casa cerca del mar, su gran sueño. Navajas adquirió una finca vacía y encargó levantar este palacete en consonancia con los estándares arquitectónicos de comienzos del siglo XX. Fue construido en 1925 y recuerda a otros inmuebles de la época como el Rectorado de la Universidad de Málaga, la antigua Casa de Correos o el mercado de Salamanca en El Molinillo.

El Ayuntamiento de Torremolinos adquirió la Casa de los Navajas hace casi dos décadas con la condición por parte de la familia de que la última de las hijas de Antonio Navajas siguiera habitando allí tres años más. El edificio, declarado de interés histórico en 1991 por la Junta de Andalucía, sufría un grave deterioro frenado en 2011 por el Gobierno municipal, que ordenó su rehabilitación para crear una sala amplia donde celebrar bodas civiles (luego se añadirían los bautizos civiles), ejecutar las obras de fijación de las vigías de los techos y remodelar los interiores con el objetivo de convertirlo en un reclamo turístico. Los trabajos requirieron la compra de materiales de construcción en desuso y una laboriosa restauración y finalizaron en 2014. Fue entonces cuando esta joya arquitectónica, ubicada en un acantilado frente a la playa de El Bajondillo, abrió sus puertas.

La casa cuenta con dos plantas; la primera albergaba un amplio vestíbulo y varias habitaciones, y la segunda fue concebida como un mirador, con una amplia estancia y dos torres que permiten divisar el litoral malagueño. La decoración interior está inspirada en la Alhambra de Granada y en la actualidad se utiliza para albergar exposiciones, celebrar bodas civiles y recibir a autoridades. En la casa, de unos 340 metros cuadrados, habitaron tres generaciones de los Navajas y aún continúa destacando su azulejería y sus paneles de escenas costumbristas.

El edificio, uno de los mayores emblemas arquitectónicos de Torremolinos junto a otras joyas locales como la Torre de Pimentel o la Casa de María Barrabino, abre de lunes a viernes de forma gratuita. El acceso peatonal a las instalaciones puede efectuarse por calle Las Mercedes o por la calle Bajondillo. En los últimos años también ha servido como escenario para obras de microteatro y ha acogido conciertos y exposiciones como 'Mujeres aventureras', que homenajeaba a doce precursoras en materia política, científica, cultural o divulgativa.

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