Trocadero proyecta abrir su local «más espectacular» en Benalmádena Costa

Infografía del proyecto, que contempla tres plantas y un acceso directo a la playa.
Infografía del proyecto, que contempla tres plantas y un acceso directo a la playa. / SUR

El grupo empresarial, con establecimientos en Marbella y Sotogrande, planea construir un espacio con tres plantas sobre un acantilado

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Grupo Trocadero ha puesto sus ojos en Benalmádena. La popular firma, con establecimientos en Marbella y Sotogrande, prevé abrir su local «más espectacular» en la avenida del Sol, en el acantilado situado a la altura de la playa de La Viborilla. El proyecto, en fase de estudio por parte de los técnicos municipales, contempla el derribo del restaurante que ocupa el terreno y la construcción de tres plantas y una zona de aparcamiento. Las obras comenzarán en cuanto el Ayuntamiento dé luz verde a la propuesta, un trámite que podría concluir en otoño con objeto de que las máquinas trabajen durante el invierno y el establecimiento abra sus puertas en Semana Santa.

Trocadero trasladará su concepto, basado en la transformación de los tradicionales chiringuitos en exclusivos clubes de playa, a su nuevo local en Benalmádena. La fórmula funciona desde hace años en la Milla de Oro, un éxito que propició la apertura de un espacio en Sotogrande en 2014. Aunque el grupo empresarial barajaba Tarifa como próximo destino, su nuevo establecimiento será inaugurado en la localidad malagueña, que en los últimos meses ha liderado la ocupación hotelera por habitaciones en Andalucía. El local contará con una zona de restauración que combinará la cocina mediterránea y los platos asiáticos, un espacio para copas y cócteles y una terraza, según detalla el propietario del grupo empresarial, Dionisio Hernández-Gil.

El establecimiento dará empleo a unas cien personas en temporada alta, una cifra que se reducirá hasta sesenta durante los meses de otoño e invierno. El diseño y la decoración han sido encargados de nuevo a Lorenzo Queipo de Llano, responsable del resto de locales de la marca, caracterizados por el uso de materiales naturales y la presencia de estructuras ligeras como jaimas y pérgolas. «Será nuestro mejor establecimiento», aseguran convencidos desde Trocadero, que tras plantear varias opciones arquitectónicas han optado por derribar y construir desde cero para respetar los deslindes marcados desde Costas y agilizar de esta manera la tramitación del proyecto.

Desde el Ayuntamiento confirman que la propuesta fue presentada en julio y recuerdan que las solicitudes de licencias de obras suelen resolverse en un plazo medio de entre tres y seis meses. Fuentes municipales aseguran que los técnicos «están estudiando los informes sectoriales», sin que en principio haya obstáculos que retrasen las fechas previstas. El alcalde, Víctor Navas, valora «la confianza» que genera Benalmádena entre el sector privado: «Estamos muy satisfechos. Los proyectos de envergadura vuelven al municipio y eso se traduce en empleo y en diversificación de la oferta». El primer edil anuncia que en los próximos meses se anunciarán nuevas inversiones privadas en la localidad, especialmente en la planta hotelera.

Reactivación económica

La construcción de Trocadero coincide con la remodelación de la avenida del Sol, antigua N-340, donde los cuatro carriles destinados al tráfico de vehículos han sido reducidos a dos para habilitar aparcamientos y un carril bici, una medida cuestionada por las retenciones originadas en horas punta pero que resulta atractiva para los negocios del entorno, donde el estacionamiento resultaba una misión casi imposible. El ámbito de actuación del proyecto, que será ejecutado este invierno, discurre entre el límite con Fuengirola y la rotonda del Hotel Sunset Beach.

La ubicación, sobre un acantilado, convertirá a Trocadero en uno de los restaurantes con mejores vistas de la Costa del Sol. El grupo empresarial prevé construir un embarcadero en la zona que permita el acceso directo entre el establecimiento y las embarcaciones, una actuación que requiere una tramitación más compleja y correspondería a una segunda fase del proyecto. Hernández-Gil considera que la zona «tiene un enorme potencial» pese a que en la actualidad «genere cierta sensación de dejadez». Desde el Ayuntamiento también confían en que la construcción de Trocadero y la remodelación de la avenida, una de las arterias de la Costa, reactiven el tejido económico y comercial de este enclave.

El Consistorio mantiene además su intención de semipeatonalizar la avenida Antonio Machado, una de las principales vías de su núcleo costero, mediante una remodelación que contempla la creación de un gran bulevar y de varias zonas ajardinadas. El proyecto fue presentado como parte de las estrategias para las que el Gobierno local solicitó fondos europeos. Pese a que Bruselas no incluyó estas propuestas entre los planes beneficiarios de sus ayudas, Navas no altera su hoja de ruta: «Queremos que Benalmádena Costa vuelva a ser el corazón de esta ciudad turística y un motor de generación de empleo y riqueza que beneficie a todo el municipio».

La llegada de Trocadero, habitual punto de encuentro de rostros conocidos en Marbella, allana la regeneración del núcleo más turístico de la localidad, que en julio registró 73.298 viajeros (más que el número de habitantes censados) y 428.240 estancias, solo por detrás de Torremolinos y Marbella.

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