Torremolinos se alía con otros siete destinos pioneros para renovar su modelo turístico

Ñito Salas

Ocho municipios se unen en una iniciativa sin precedentes para abordar desafíos comunes como el techo de gasto o el bloqueo burocrático

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La alianza de municipios turísticos pioneros de sol y playa, encabezada por Torremolinos, celebró ayer su primera jornada estratégica. Los alcaldes de las ocho localidades integrantes (Adeje, Arona, San Bartolomé de Tirajana, Benidorm, Calvià, Lloret de Mar, Salou y Torremolinos), unidos en una iniciativa sin precedentes en España, solicitaron a las administraciones superiores la modificación del techo de gasto para realizar inversiones con el objetivo de garantizar «un futuro de éxito» en estos destinos, que suman cerca de 50 millones de pernoctaciones anuales. Durante la jornada, celebrada en el Palacio de Congresos de Torremolinos, los municipios firmantes de la alianza reivindicaron su papel como «germen de la industria turística» y pusieron sobre la mesa nuevos retos como la sostenibilidad o la personalización de los productos.

El alcalde de Torremolinos, José Ortiz, anfitrión de la cita, reveló que la alianza, registrada en marzo en la Organización Mundial del Turismo (OMT), se fraguó en la pasada World Travel Market de Londres con la idea de reconvertir estos destinos maduros, apoyados en el segmento de sol y playa, desde una «apuesta firme» por la calidad y la excelencia. «Hemos dejado atrás fronteras geográficas y colores políticos para centrarnos en lo que nos une: los desafíos de una industria en plena renovación», aseguró Ortiz, que incidió en la importancia de realizar un diagnóstico común de las necesidades que tienen estos destinos para trazar «una hoja de ruta innovadora» bajo el objetivo de superar la competitividad y continuar atrayendo turistas.

«Nos unen los desafíos de una industria en plena renovación» José Ortiz. Alcalde de Torremolinos

Los alcaldes pusieron el foco de atención sobre el problema que supone, especialmente durante los meses de verano, atender hasta al quíntuple de población censada con los servicios públicos propios de municipios que en la mayoría de casos no alcanzan los 75.000 empadronados. En el caso de Benidorm, su alcalde, Antonio Pérez, detalló que la localidad alicantina recibe cada año once millones de pernoctaciones con los servicios de una localidad de 66.000 habitantes. Pérez resumió el espíritu de la alianza: «Cuando quieres ir deprisa hay que ir solo, pero para llegar lejos hay que ir acompañado».

«Necesitamos impulsar estrategias comunes para que nuestros modelos turísticos evolucionen», coincidió el regidor de Calvià, Alfonso Rodríguez. También su homólogo en Salou, Pere Granados, alzó la voz para quejarse por la falta de recursos y ayudas económicas que contribuyan a la viabilidad financiera de los municipios turísticos y al establecimiento de sus servicios en función de su flujo de visitantes: «Las administraciones no reflejan lo que generamos de beneficio para el PIB nacional, no solo por ingresos turísticos sino también por las exportaciones internas que genera la actividad turística».

«No conviene que tratemos de forma peyorativa el sol y la playa» Tatiana Martínez. SUB. DE DESARROLLO DE LA SEC. DE ESTADO

La subdirectora general de Desarrollo y Sostenibilidad de la Secretaría de Estado de Turismo, Tatiana Martínez, reivindicó el segmento de sol y playa como «recurso básico y líder» de la industria turística en España y advirtió del creciente «trato peyorativo» que recibe este producto. Por su parte, la secretaria general de Turismo de la Junta de Andalucía, Susana Ibáñez, destacó el papel de Torremolinos como destino pionero en la comunidad autónoma: «Andalucía es lo que es por todo lo que comenzó en Torremolinos hace décadas, cuando llegaron los primeros turistas, y lo más relevante de esta alianza es que rompe la inercia de la división». Ante las peticiones de los alcaldes, ambas administraciones anunciaron convocatorias de subvenciones y financiación específica para municipios turísticos.

La jornada abordó, en cuatro mesas redondas, asuntos como la innovación en los destinos pioneros, la arquitectura urbana como escenario de nuevos modelos turísticos, la creatividad en la comunicación o el segmento de compras. La redactora de SUR Pilar Martínez, moderadora en dos de los mesas, introdujo en el debate el problemático desfase entre los tiempos de las administraciones, lastrados por la burocracia interna, y el ritmo de la industria turística, en constante evolución. El arquitecto Salvador Moreno Peralta defendió que el planteamiento urbano y la arquitectura «tienen que ser protagonistas de una nueva forma de mirar las ciudades y reinventarlas desde el talento, la imaginación y la innovación» y criticó la larga tramitación de algunos planes urbanísticos, como en el caso de Torremolinos, cuyo PGOU vigente, a falta de que el nuevo documento obtenga luz verde, data de 1996. El arquitecto, autor del proyecto de la futura peatonalización del centro de esta localidad, abogó también por «el desarrollo económicamente sostenido y ecológicamente sostenible del turismo».

«Hay que reinventar las ciudades desde el talento y la imaginación»

El vicepresidente ejecutivo y consejero delegado de Melíá Hotels, Gabriel Escarrer, invitó a los alcaldes a actuar con «visión de futuro» en un contexto donde el segmento de sol y playa «es mucho pero ya no es suficiente» y resaltó la evolución en los hábitos de consumo, sobre todo entre los ‘millennials’, menores de 35 años. Escarrer insistió en que la búsqueda de experiencias por parte del turista «no se circunscribe únicamente al hotel», por lo que el atractivo del desarrollo urbanístico o el nivel de las infraestructuras públicas influye «de forma directa» en la valorización o devaluación de los destinos.

Ante la conclusión de que la amabilidad y la disposición de los trabajadores resultan «fundamentales» en la experiencia de los visitantes, el director ejecutivo de Casual Hoteles, Juan Carlos San Juan, sumó al debate la precariedad del empleo turístico: «Les exigimos tres idiomas, que sean resolutivos y amables y a cambio les pagamos mil euros al mes. No puede ser». El presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Juan Molas, recordó que los empresarios han padecido «una crisis muy profunda» y destacó su «gran esfuerzo» por salir a flote.

«El alquiler turístico debe jugar con las mismas reglas que los hoteles»

San Juan pidió a la planta hotelera «un paso más» para comprender que los turistas «dan por hecho la calidad del servicio» cuando contratan sus vacaciones «y esperan que les sorprendamos, y eso puede pasar por actos sencillos como dejar un palo para ‘selfies’ en la cama o asegurarse de que haya pañales si vienen con bebés». El profesor de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas, Antonio Puig, colaborador de ayuntamientos como el de Barcelona, pidió a los alcaldes «que dejen de obedecer a la mediocridad de sus partidos, porque eso corta la genialidad» y puso como ejemplo de ediles «que se salen de la norma y reinventan sus ciudades» al regidor de Málaga, Francisco de la Torre.

El alcalde de Lloret de Mar, Jaume Dulsat, se mostró crítico con la falta de regulación de los apartamentos turísticos, «que causan molestias a los vecinos y no generan empleo». Moreno Peralta coincidió en que el impacto de este ‘boom’ «es negativo desde el punto de vista urbanísticos porque perturba el normal funcionamiento» de los centros históricos de las ciudades, «y ahí habrá que meter mano desde el punto de vista fiscal o desde la delimitación de áreas». Los hoteleros también solicitaron a las administraciones que pongan barreras a las viviendas turísticas, uno de los principales retos actuales del sector. Escarrer reclamó «las mismas reglas de juego» para ambos tipos de alojamiento.

El alcalde de Calvià volvió a tomar la palabra para advertir sobre el avance de «la turismofobia», a la que acusó de mostrar «una visión muy estrecha» sobre «asuntos complejos» y de obviar el motor económico que supone este sector en España: «Ya me parece inconcebible que turismo y fobia quepan en una misma frase, así que imaginen en una única palabra». Durante su ponencia, Antonio Puig respondió que «poco turismo es preocupante pero mucho turismo es una plaga» e ironizó sobre los buenos datos de los municipios turísticos: «Podemos morir de éxito, pero no es la peor manera de morir»

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