Torremolinos adquiere la Casa de María Barrabino por un millón de euros

Imagen del interior de la Casa de María Barrabino./Alberto Gómez
Imagen del interior de la Casa de María Barrabino. / Alberto Gómez

La vivienda, construida en el siglo XIX, forma parte del proyecto de peatonalización del centro y presidirá la plaza Costa del Sol

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Ayuntamiento de Torremolinos acordó ayer un protocolo para la adquisición de la Casa de María Barrabino, que forma parte del proyecto de peatonalización del centro. La vivienda, construida en el siglo XIX, refleja los gustos de la burguesía decimonónica malagueña y aún conserva parte de su decoración y estructura iniciales. El Consistorio pagará 1,1 millones de euros a los herederos de Barrabino, figura fundamental en la historia de la antigua barriada, por este inmueble de 600 metros cuadrados que presidirá la plaza Costa del Sol. Para integrar la casa en este céntrico enclave, el Ayuntamiento aún debe negociar la compra y demolición de los locales comerciales que la separan de la plaza, también propiedad de la familia.

El alcalde, José Ortiz (PSOE), califica esta compra de «gran hito» para la ciudad al suponer «la primera piedra simbólica del gran bulevar peatonal» proyectado por el arquitecto Salvador Moreno Peralta en el centro de Torremolinos. Este edificio, olvidado durante lustros, «atesora recuerdos imborrables del municipio en diversas épocas y es uno de los inmuebles olvidados con mayor valor arquitectónico de la Costa del Sol», según palabras del regidor. El mal estado de la casa ha propiciado actos vandálicos que han acabado con los azulejos de la cocina, decorados a mano, y con los pasamanos de las escaleras, rematados con leones tallados en madera. Las deficiencias en la cubierta y las humedades interiores terminan de complicar las labores de remodelación, aunque desde el Consistorio están convencidos de la necesidad de integrar el inmueble en la estrategia urbana del centro de Torremolinos, que incluye la peatonalización de la plaza Costa del Sol, un enclave íntimamente ligado a la historia de María Barrabino, quien heredó de su tía, María Melgar, la hacienda San Miguel, nombre que recibía la vivienda, y otros terrenos cercanos.

Moreno Peralta asegura que la casa «es un elemento de indudable valor que permite descubrir el origen de Torremolinos», además de adelantar que su recuperación «tendrá un carácter simbólico muy superior» al simple acondicionamiento: «Será retornar a un pasado fantástico, glorioso, que ya no volverá pero que ofrece su recuerdo vivo». También la portavoz de Ciudadanos, Ángeles Vergara, define la vivienda como «el kilómetro cero de la ciudad» y recuerda que su adquisición forma parte del acuerdo de investidura firmado entre la formación naranja y los socialistas.

La líder del PP, Margarita del Cid, critica la adquisición de la casa, cuyo valor supera el uno por ciento del presupuesto municipal de un año, al considerar que «no es un asunto prioritario» e insta al Gobierno local a destinar la partida «a necesidades más urgentes, como la construcción y mejora de parques infantiles, la reposición del acerado o la ampliación del plan estratégico de subvenciones».

El Ayuntamiento también divulgará la peculiar historia de María Barrabino, que cedió varios terrenos de la hacienda, prestó ayuda a diversos comedores sociales y contribuyó a erradicar la tuberculosis en Torremolinos. «Fue una gran benefactora», resume su familia.

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