«Para tener opciones de gobernar debemos construir un partido unido»

Enrique Moya fue elegido presidente del PP la semana pasada. :: a. g./
Enrique Moya fue elegido presidente del PP la semana pasada. :: a. g.

El exalcalde, elegido presidente del PP en la nueva ejecutiva local, llama al consenso tras la crisis interna que forzó la creación de una gestora Enrique Moya Exalcalde y presidente del Partido Popular de Benalmádena

ALBERTO GÓMEZ.

::El Partido Popular de Benalmádena sigue cosiéndose la herida abierta hace meses por la imposibilidad de acceder al gobierno mediante una moción de censura, como había hecho en las dos legislaturas anteriores, y por las discrepancias internas. Relegado a la oposición, donde ha desempeñado un papel casi anecdótico, el grupo municipal apenas ha tenido voz propia durante estos dos años y medio. El partido comienza a recomponerse tras poner fin a su gestora con la reciente celebración de su congreso local, donde Enrique Moya fue elegido presidente por unanimidad. El exalcalde reconoce que «el principal problema del PP ha sido el PP» y asegura que le hubiera gustado ser candidato a la Alcaldía en 2019, puesto que ocupará el exconcejal Rafael Obrero, la gran apuesta de Elías Bendodo en la localidad costera.

-¿Cómo afronta esta nueva etapa al frente del PP de Benalmádena?

-Lo he meditado bastante. Llevo 24 años en política y he pasado por muchos cargos. Me encuentro con ganas y creo que el partido necesitaba un revulsivo. Así lo pedía la gente, que ahora está más ilusionada y esperanzada. Más que un liderazgo, mi idea es ejercer la dirección, crear un partido que de nuevo tenga fuerza y haga una buena oposición. Tengo confianza y experiencia, además de ilusión para conseguir los retos marcados, que pasan por obtener una mayoría social que nos permita gobernar. Para eso es necesario construir un partido fuerte y unido. Si no tienes tu propia casa ordenada y barrida, difícilmente puedes hacerlo con un pueblo.

-¿Le hubiera gustado ser candidato a la Alcaldía en 2019?

-No le voy a decir que no me hubiera gustado. Incluso me ofrecí cuando se descartó la figura de quien pensábamos que iba a seguir siendo la candidata, Paloma García Gálvez. Mucha gente creyó que yo podía ser la pieza de recambio. Sé que mi etapa está acabando y no voy a perpetuarme en el cargo, aunque no porque me encuentre mayor. Hubo un momento en que pensaron en mí y siempre he estado a disposición del partido. Me hubiera gustado, sí, pero no me obsesiona.

-Sorprende que lo reconozca.

-Es la verdad. No voy a mentir a estas alturas. No tengo nada que perder. Las cosas ocurrieron así.

-¿Cómo le sentó que el partido anunciara que Rafael Obrero iba a ser el candidato? Forma parte de su círculo de confianza.

-Nunca me dijeron que yo iba a ser el candidato, aunque la gente en el pueblo asoció la presidencia de la gestora con la candidatura. Tampoco había más candidatos y Málaga dijo que en este momento no contaba con Paloma... Los partidos son así, también ocurrió conmigo hace algunos años. Cuando Elías Bendodo me dijo que la mejor opción era que yo cogiera la presidencia y Rafa fuera el candidato me pareció estupendo.

-¿Cómo es su relación actual con García Gálvez?

-Siempre ha sido buena. No hemos coincidido mucho, porque cuando ella entró de alcaldesa yo me fui a Diputación. Nunca ha habido una relación directa, como con Rafa u otros concejales con los que he trabajado, pero tenemos amistad, no solo una relación de compañerismo, y una afición conjunta, que es el golf.

-¿Quién tiene mejor 'handicap'?

-Ella, aunque ahora estamos igualadillos (risas). Hay que tener en cuenta que ella lleva jugando más años.

Oposición debilitada

-¿Son conscientes de lo debilitada que resulta la oposición del PP en Benalmádena?, ¿van a hacer algo por remediarlo?

-El partido estaba dividido, incluso entre los concejales. Había apatía y eso se traducía en los plenos. Solo ha habido, como se dice en términos futbolísticos, jugadas personales. Algunas actuaciones de Concha Cifrián, que es guerrillera, una mujer que lanza con fuerza, han hecho oposición. Y también determinadas intervenciones en redes sociales, pero nunca se ha notado un equipo cohesionado, que haga oposición conjunta. Ahora tenemos que hacernos llegar.

-¿Cómo piensan hacerlo?

-Ya hay una estructura de partido y, en la semana que llevamos, he visto más movimientos que en un año entero. Estamos animados, en una nueva etapa. Me estoy sorprendiendo de la capacidad de Juan Olea, que está siendo un magnífico secretario, o de Jesús Pérez, que está coordinando muy bien el tema de la comunicación. También hay concejales como Yolanda Peña, Ana Macías o Adolfo Fernández que están haciendo un buen trabajo. Estoy contento y creo que si somos capaces de mantener esta línea de ilusión y de escuchar a la gente y dar soluciones podremos gobernar. El problema del PP ha sido el PP. Tuvimos mayoría en 2011 y en 2015, pero hemos estado tan descuidados que, por poquito que han hecho los demás partidos, nos han adelantado. Pero es fácilmente reversible. Solo hace falta que nos pongamos un poco las pilas. En año y medio da tiempo.

-Ha hablado de varios concejales. ¿Descartan a alguno?

-En absoluto. Todos los concejales están en el comité y siguen contando para mí. No sobra nadie. Las puertas están abiertas, incluso para quienes se hayan sentido defraudados.

-¿Qué balance hace de la gestión realizada por la coalición de Gobierno presidida por el PSOE?

-Un balance pobre. A pesar de que no han tenido grandes críticas ni escándalos y de que han podido disponer de dinero para realizar sus proyectos por la gestión económica que hizo el PP con José Miguel Muriel de concejal, no han hecho ninguna inversión importante en el pueblo. Las grandes obras han venido de la mano de Diputación. Ninguno de los proyectos anunciados, como la ampliación de Tívoli, el parque de Los Nadales, el aparcamiento de Las Moriscas, la avenida Antonio Machado o el puente de La Leala, está en marcha. Han tenido diez millones de euros disponibles y no han sido capaces de comprar maquinaria para mantener las calles limpias, sabiendo que la suciedad ha sido una de las principales quejas de los vecinos estos meses.

-¿Qué nota les pondría?

-Un suspenso. Hablan de estabilidad política, pero habrá que ver cómo acaba la coalición cuando llegue septiembre y empiece cada uno a preparar la campaña electoral por su lado. Han perdido una gran oportunidad para hacer un buen trabajo, y eso que tenían garantizado que no habría moción de censura. La imagen de Benalmádena está devaluada. Les ha salvado que ha sido un magnífico año para el turismo y hemos podido tener récord de pernoctaciones. La gestión ha brillado por su ausencia.

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