Susana Díaz reivindica una reforma constitucional «sin privilegios»

Rafael Escuredo, José Luis Ruiz Espejo, Susana Díaz, José Rodríguez de la Borbolla, Verónica Pérez y José Ortiz. /Fernando González
Rafael Escuredo, José Luis Ruiz Espejo, Susana Díaz, José Rodríguez de la Borbolla, Verónica Pérez y José Ortiz. / Fernando González

La presidenta andaluza destaca «la herencia» del 4D en un acto celebrado en Torremolinos: «Nos ha tocado volver a levantar la bandera de la autonomía»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977 giraron la bisagra de la historia de Andalucía hasta su autonomía. Para conmemorar el cuarenta aniversario de aquellas movilizaciones, el PSOE-A celebró ayer en el Palacio de Congresos de Torremolinos un acto con la participación de la secretaria general del partido y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y los expresidentes autonómicos José Rodríguez de la Borbolla y Rafael Escuredo. Sin esquivar los recuerdos de una etapa «con luces y sombras», los socialistas alternaron la nostalgia, proyectando imágenes del proceso autonómico con la música en directo del icónico grupo Aires de Alameda, con la reivindicación de «igualdad» frente a la negociación territorial abierta por el desafío catalán.

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Ante un recinto abarrotado, al que acudieron unas 3.000 personas según la organización, Susana Díaz manifestó que «nos ha tocado volver a levantar la bandera de la autonomía, la bandera de la igualdad cuarenta años después». La secretaria general del PSOE-A arremetió contra «quienes quieren levantar fronteras y privilegios» e incidió en que «resulta imposible ser socialista y nacionalista, porque todos los nacionalismos son de derechas». Poco tardó en abordar la necesidad de garantizar una financiación autonómica «justa y adecuada», con evidentes referencias al proceso catalán: «No se puede abandonar al resto del país. Pido que el Estado se comporte como un buen padre o una buena madre, que ayude más a quien menos tiene». Díaz recordó que en Andalucía «también tenemos hospitales, centros de salud, dependientes y maestros» y advirtió de que se opondrá «a que nos pongan el freno de mano».

Torremolinos acoge un acto del PSOE-A 40 años después

Reconvertido en feudo socialista tras dos décadas de mayorías absolutas del PP que acabaron en 2015, Torremolinos volvió ayer a ser sede de un acto del PSOE-A. Además del 4D, el partido que lidera Susana Díaz celebraba el cuarenta aniversario de la constitución de la federación socialista andaluza, que también tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Torremolinos. El secretario general del PSOE en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, destacó que la ciudad elegida para conmemorar el 4 de diciembre «respira aires de libertad y de igualdad de la mano de su alcalde», en referencia a José Ortiz, «que ha devuelto a Torremolinos a la senda del progreso». Ruiz Espejo inauguró el acto «pidiendo disculpas» a los cientos de afiliados y simpatizantes que tuvieron que quedarse de pie en un recinto abarrotado: «Se han desbordado todas las previsiones». «En Torremolinos hace 40 años se inició el vínculo del PSOE con la gente en Andalucía, con la mayoría social, una vinculación que sigue vigente hasta hoy y que debemos mantener ofreciendo respuestas y aportando progreso a esta tierra», defendió Ruiz Espejo antes de dar paso a Díaz, Rodríguez de la Borbolla y Escuredo.

Díaz volvió a poner sobre la mesa sus condiciones para apoyar una reforma constitucional: «Queremos una reforma sin privilegios ni agravios, que garantice la igualdad». La presidenta andaluza también reivindicó la herencia del 4 de diciembre de 1977 y del 28 de febrero de 1980: «Se está jugando con el recuerdo de lo que aquello fue, se está jugando con la libertad y la igualdad, pero no vamos a volver a ser la Cenicienta de España». La presidenta autonómica considera que «se han cumplido las expectativas de aquel 4 de diciembre y hoy los abuelos jornaleros abrazan a sus nietos universitarios, pero Andalucía tiene nuevos retos y sueños, porque necesitamos que los jóvenes encuentren empleo y que nuestros mayores tengan la pensión garantizada», objetivos que pasan, dijo, «por el equilibrio y la justicia de la financiación autonómica».

El PSOE-A aprovecha el 4D para reclamar «igualdad» frente a la negociación territorial

Por su parte, Rodríguez de la Borbolla definió a los andaluces como «la lealtad personificada a la Constitución, a la que no le hemos hecho ni un roto ni un descosido» y recordó que, hace cuatro décadas, «pensamos en un proyecto común para Andalucía y España, un modelo federal en pie de igualdad», una de las palabras más repetidas durante el acto.

Progreso en Andalucía

El expresidente de la Junta se remontó a los 70, cuando el PSOE-A eligió Torremolinos como sede de su primer encuentro «porque tenía el único Palacio de Congresos de Andalucía». «Hoy hay palacios en todas las capitales y en muchos municipios», afirmó como ejemplo del «progreso» de la comunidad autonómica: «Hemos crecido más que España en población, PIB y empleo». El primer secretario general del PSOE-A culminó su intervención con una metáfora: «Condenaron a Andalucía a ir en un vagón de tercera de un tren de Cercanías y luchamos por que nos dieran instrumentos para mejorar esa posición».

Las banderas andaluzas ondearon en un recinto abarrotado.
Las banderas andaluzas ondearon en un recinto abarrotado. / Fernando González

Rafael Escuredo, que llegó a declararse en huelga de hambre en protesta por los impedimentos puestos desde el Gobierno central contra el referéndum andaluz en 1980, recordó que las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977 «no fueron convocadas por razones étnicas ni supremacistas, sino porque Andalucía había sido un pueblo marginado y humillado durante 200 años, y sabíamos que no hay libertad sin igualdad». Escuredo reivindicó que los andaluces «no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos», la frase que sirvió como lema de muchas de las manifestaciones del 4D, cuando salieron a calle más de un millón y medio de andaluces, una jornada que «se tiñó de negro», como recordaron tanto la presidenta de la Junta como los dos expresidentes que intervinieron en el acto celebrado en Torremolinos, por la muerte de Manuel José García Caparrós, abatido por un tiro en medio de la dura represión policial.

Rodríguez de la Borbolla y Escuredo destacan «la lealtad constitucional de Andalucía»

Escuredo, presidente de la Junta entre 1979 y 1984, cuando España daba sus primeros pasos democráticos tras salir del pozo franquista, se llevó una de las mayores ovaciones al mostrarse partidario de una reforma de la Constitución «para garantizar el acomodo del texto a los nuevos tiempos, pero no porque el niño llore y queramos darle un juguete, porque entonces seremos muchos los niños que lloraremos y exigiremos un juguete», de nuevo en referencia a Cataluña. El expresidente autonómico concluyó afirmando que «Andalucía nunca va a poner a prueba el legado del 4 de diciembre y el 28 de febrero porque jamás le ha hecho trampas al Estado, solo queremos una Constitución sin desigualdades».

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