Así fue la reunión más tensa del PP en Torremolinos

Así fue la reunión más tensa del PP en Torremolinos

Fernández Montes arremete contra los concejales durante un encuentro plagado de críticas y alusiones personales. La dirección provincial reconoce que el partido «está roto»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

«Queréis oírme decir qué está pasando en el partido». Así arrancaba anoche el discurso del exalcalde de Torremolinos, Pedro Fernández Montes, ante cientos de afiliados del PP, un encuentro celebrado a puerta cerrada que la dirección provincial trató sin éxito de desconvocar y a cuyas intervenciones ha tenido acceso este periódico de forma íntegra. Entre alusiones personales, abucheos, aplausos y acusaciones de todo tipo, el PP evidenció la profunda brecha interna que arrastra desde hace meses en una localidad cuyas riendas manejó mediante aplastantes mayorías absolutas entre 1995 y 2015. «El partido está roto. Podríamos estar gobernando y no se fían de nosotros porque estamos peleándonos públicamente», advirtió la secretaria provincial del PP, Patricia Navarro, que ayer en Torremolinos pasó uno de sus peores tragos desde que accedió al cargo en mayo.

Ante la negativa de Fernández Montes a desconvocar la reunión, como llegó a solicitar el lunes por la mañana el presidente provincial del partido, Elías Bendodo, el PP trazó una doble estrategia; envió a Navarro para calmar los ánimos de un encuentro que ya se preveía tenso y, horas antes de su celebración, confirmó que Margarita del Cid será la candidata a la Alcaldía. Bendodo también anunció que no habrá congreso local en Torremolinos, una medida que frustra los intentos del exalcalde de reafirmar su posición entre la militancia para elaborar la lista electoral con que el PP concurrirá a las elecciones de 2019, de donde pretendía excluir a Del Cid y al resto de concejales del grupo municipal, contra quienes mantiene una guerra abierta desde hace más de dos años. Ayer explicó las razones de ese rechazo durante una dura intervención.

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Fernández Montes aseguró «sentirse atacado, y no siempre por nuestros enemigos políticos» y reveló que, un día después de perder la mayoría absoluta, algunos concejales «me pidieron que renunciara para alcanzar la Alcaldía porque Ciudadanos había pedido mi cabeza». El exalcalde recordó que pidió disculpas públicamente a la formación naranja por la agresividad de la campaña electoral, un gesto insólito en sus dos décadas de mandato. Fernández Montes también detalló que, durante un encuentro con los ediles de Ciudadanos que tuvo lugar el 8 de junio de 2015 en el campo de golf del Parador, «les dije que iba a atener todas sus peticiones, les ofrecí la primera tenencia de alcaldía y todas las concejalías que quisieran». Tras esa reunión, confesó, «no volvieron a cogerme el teléfono» hasta el día antes del pleno de investidura que otorgó el bastón de mando al socialista José Ortiz.

Tras reivindicar lo que considera «una gestión brillante» durante sus veinte años de gobierno, Fernández Montes quiso dejar claro que no se siente responsable de su naufragio electoral (el PP perdió siete concejales entre 2011 y 2015): «La Alcaldía no se perdió por mi culpa. La culpa la tuvieron unos cuantos corruptos de nuestro partido y una desorbitada campaña mediática». El exregidor pasó entonces a cuestionar la labor del grupo municipal. Lanzó sus primeros dardos contra Ramón del Cid, su mano derecha durante lustros y a quien reprochó haber asegurado, en una entrevista concedida a SUR, «que Fernández Montes no debía haberse presentado a las elecciones». Sin nombrarlo, el exregidor volvió a referirse a su exprimer teniente de alcalde, en este caso por unas declaraciones realizadas en redes sociales: «No es de recibo que un concejal asegure estar de acuerdo con la afirmación de que me he cargado Torremolinos o que me acuse de un boicot sin dar un solo ejemplo».

El exalcalde también reprochó a los concejales que «acordaran hacer política por su cuenta sin aceptar intromisiones pese a que sigo siendo el presidente del partido y, por lo tanto, también del grupo municipal» y criticó la moderación de tono por la que ha apostado el PP en el Ayuntamiento («Se impone la política de consenso. ¿Consensuar nosotros con el resto de partidos? Hay muchos de nuestros afiliados que no están contentos con la labor del grupo municipal»), además de presentar varias actas plenarias para subrayar que los concejales del PP habían respaldado mociones de otros partidos que han permitido, entre otros asuntos, otorgar la Medalla de Torremolinos a la ciudad de Málaga o aprobar una comisión de investigación sobre las quejas vecinales archivadas por el Consistorio.

Fernández Montes también arremetió contra el PSOE («No han realizado ni una sola obra significativa»), Ciudadanos («Se ha vendido la moto de que la moción de censura estaba hecha y eso ha permitido que Ciudadanos se haya ido de rositas en Torremolinos. Espero que no se siga por ese camino. Es nuestro enemigo electoral, nunca lo olvidemos») o las empresas auditoras que detectaron irregularidades administrativas y contables durante su gestión («Las empresas auditoras suelen plegarse ante quienes pagan, y los responsables de las irregularidades contables son los técnicos municipales»). El exalcalde comparó las veces que el PP y Costa del Sol Sí Puede han votado en contra de las propuestas presentadas por el PSOE, asegurando que el partido instrumental de Podemos ha sido más severo con la gestión socialista que el PP, y acusó al grupo municipal de presentar «una media de cinco preguntas o ruego por pleno entre diez concejales», además de dejar claro que su intención pasa por renovar a los ediles: «Los intereses mezquinos obnubilan a las personas. La representación municipal necesita savia nueva».

Paradójicamente, Fernández Montes finalizó su discurso pidiendo unidad y que el partido haga «borrón y cuenta nueva». Antes, Patricia Navarro había instado a «volver a la senda del entendimiento, lavar los trapos en casa y hacer un ejercicio de diálogo y comunicación a puerta cerrada y cara a cara». La secretaria general del PP defendió al grupo municipal asegurando que «tenemos diez concejales que son el patrimonio más importante de nuestro partido en Torremolinos y hacen lo que buenamente pueden desde la oposición, actuando con responsabilidad». Navarro también lanzó un mensaje a la militancia: «Las cosas han cambiado mucho y no podemos estar todo el día peleándonos. Hay que ponerse de acuerdo con otros grupos como el PSOE o Ciudadanos por el bien común».

Ante la incendiaria intervención de Fernández Montes, que anunció que optará a ser reelegido presidente «porque me lo piden a diario», Navarro dio el turno de palabra «por alusiones» a Margarita del Cid como líder del grupo municipal. «Estoy dispuesta a contestar a todo lo que Pedro ha dicho. Los concejales tienen el derecho de explicarse y estoy dispuesta a sentarme con todos para explicar por qué hemos votado una cosa u otra. No hay nada que esconder», respondió Del Cid, que solicitó a Fernández Montes que convocara una reunión para que los ediles pudieran defenderse de sus acusaciones. Del Cid coincidió en la necesidad de «hacer borrón y cuenta nueva» e invitó a la autocrítica: «El espectáculo bochornoso que se ha dado en los últimos años nos tiene que llevar a todos a una reflexión profunda. Nos debería avergonzar y nadie debería alentarlo. Somos capaces de hacer que Torremolinos siga progresando».

El turno de ruegos y preguntas avivó la tensión de la reunión. Varios afiliados cercanos a Fernández Montes cuestionaron la falta de un congreso local y acusaron de «dedazo» a la dirección provincial del partido. Navarro, que tuvo que interrumpir sus respuestas en varias ocasiones por los comentarios de algunos asistentes, explicó que, en los municipios con más de 20.000 habitantes, las listas son propuestas por el comité electoral del PP en Málaga, aprobadas por el comité electoral regional y supervisadas por el nacional. «El congreso no es la solución, porque habría vencedores y vencidos y agravaría el problema». Después de que dos afiliados hicieran alusiones personales y acusaran al PP de Málaga de «desconocer lo que ocurre en Torremolinos», Fernández Montes intervino para dar por acabada la reunión. Antes, Navarro había lanzado una advertencia: «Debe haber entendimiento y cohesión. Hemos visto cómo se han perdido alcaldías por intereses personalistas».

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