La relación que comenzó en Internet y que terminó en ocho días de cautiverio

Momento de la detención. / Policía Nacional

Detienen a un hombre en Benalmádena por abusar y encerrar en su casa a su novia bajo amenazas sin apenas darle de comer y controlando todas sus comunicaciones

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Sin salir, encerrada bajo llave en su piso. Sin apenas darle comida ni tener contacto con nadie del exterior. Sin ropa. Sometida, supuestamente, a agresiones sexuales y malos tratos. Así habría permanecido durante ocho días una mujer de 32 años, natural de República Dominicana, que viajó a Benalmádena para encontrarse con su novio, al que conoció en Internet y que pronto se convirtió en verdugo, siempre según la versión de la denunciante.

Los 10 meses de relación se dividen en dos etapas. La cara A, el idílico romance al que ella se asomó desde la ventana de la web, comenzó en agosto del año pasado, cuando ambos se conocieron en un chat. Se gustaron y pronto pasaron de mantener conversaciones frente al ordenador a hacerlo a través del teléfono. Él le propuso que viniera a España para estar juntos y ella, que tiene familia en el país, hizo las maletas y se animó a dar el paso. Aterrizó en Madrid en marzo y pasó los primeros meses allí, en casa de sus abuelos. Pero querían estar más cerca y se mudó a mediados de abril a Benalmádena, donde reside una prima y también el sospechoso.

Según el relato que hizo la víctima a la policía, los celos no tardaron en aparecer. Él quería apartarla de su prima, que trabaja en un bar, porque pensaba que allí conocería a otro hombre. Al principio no dio importancia a esa actitud, que achacó a que estaba enamorado. Bajo promesas de consolidar la relación, e incluso de casarse, le propuso que se mudara con él. Empezaron a vivir juntos a finales de mayo.

El «infierno»

El «infierno» en palabras de la policía, la cara B de la historia, comenzó las 24 horas de iniciarse la convivencia, siempre según la versión de la denunciante. La mujer contó a los agentes que, ante su negativa a mantener relaciones sexuales, dado que se encontraba deprimida por la falta de empleo, él acabó forzándola. Y empezó la pesadilla.

El sospechoso, español, de 35 y con un antecedente policial por malos tratos del año 2010, presuntamente le impedía que se pusiera ropa, no le dejaba que comiera apenas nada a lo largo del día, la dejaba encerrada bajo llave cuando él salía del apartamento y la obligaba a mantener relaciones varias veces al día, según informó ayer la comisaría. A veces, denunció ella, se ponía violento, golpeándola y tirándole del pelo si desobedecía; además, tenía completamente controlado su móvil, vigilando todos sus contactos y mensajes.

Pero hubo una llamada de ella hacia su prima que él no logró interceptar. Hablaron en clave, pero el mensaje fue lo suficientemente elocuente para que ésta supiera que algo no iba bien. Urdieron juntas un plan. Fingieron que tenían a un familiar enfermo y debían verse. Él la llevó a aquel encuentro en una cafetería y, según la mujer, le advirtió que volvería pronto a buscarla. Pero su prima, al ver su delgadez, la trasladó directamente al Hospital Clínico, donde la denunciante contó su historia.

La víctima también dijo que le hacía fotografías y vídeos en contra de su voluntad, y que era posible que hubiera tenido conductas similares con otras mujeres antes que con ella, por lo que la policía registró el domicilio del sospechoso y se incautó de su ordenador, una cámara de vídeo y una memoria USB, que están siendo analizados. La policía anunció ayer que la investigación sigue abierta para descartar otras posibles víctimas.

El hombre fue arrestado por presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual y malos tratos. El Juzgado de Instrucción Nº 3 de Torremolinos, competente en Violencia sobre la Mujer, acordó el pasado martes la puesta en libertad provisional. La medida fue adoptada después de que tanto el ministerio fiscal como la acusación no solicitaran el ingreso en prisión del detenido y sí la adopción de una orden de protección que fue concedida por el juez instructor. Se acordó la puesta en marcha de una orden de alejamiento de 500 metros respecto de la víctima y la prohibición de comunicación con la misma por cualquier medio.

El juzgado de Violencia sobre la Mujer mantiene abierta la investigación y el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional está analizando vídeos y fotografías que fueron hallados en los dispositivos electrónicos del detenido.

Al parecer, el acusado ha negado por completo los hechos que se le atribuyen, manifestando que él estaba preocupado por su estado de salud y que llegó a sospechar que tenía alguna enfermedad.

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