El PP se rearma y elige como nuevo presidente al exalcalde Enrique Moya

Enrique Moya. /A. G.
Enrique Moya. / A. G.

El partido trata de poner fin a su crisis con una nueva ejecutiva «de consenso» que apoyará a Rafael Obrero como candidato a la Alcaldía

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Partido Popular de Benalmádena, cuya oposición ha quedado relegada a lo anecdótico en los últimos meses pese a tratarse de la formación más representada en la corporación, donde tiene nueve concejales, quiere salir de su atolladero. La brecha interna abierta en el grupo municipal provocó que la dirección provincial nombrase una comisión gestora en junio, una situación que forzó que la exalcaldesa Paloma García Gálvez diera un paso atrás y anunciase su dimisión como presidenta local. Los populares comenzaron entonces la búsqueda de un nuevo candidato para las elecciones municipales de 2019. El presidente provincial, Elías Bendodo, despejó la incógnita en diciembre, cuando anunció que el exconcejal Rafael Obrero, agente de la Policía Local de Torremolinos, será quien aspire a arrebatar el bastón de mando al socialista Víctor Navas en los comicios del próximo año.

El partido celebró ayer su congreso local, donde Enrique Moya fue elegido nuevo presidente local. El exalcalde, encargado durante estos últimos meses de tomar las riendas de la gestora al ser considerado «una figura de consenso», fue el único candidato a este cargo después de que García Gálvez renunciara a presentarse, como era su intención inicial. Moya reconoce que el partido ha atravesado «una crisis» pero apela «a la unidad, el diálogo, la transparencia y el trabajo en equipo» como pilares de la nueva directiva. Su ejecutiva tendrá dos vicepresidencias ocupadas por el diputado Víctor González, uno de los nombres que llegó a barajarse como posible candidato a la Alcaldía, y por el propio Rafael Obrero. Juan Olea, exconcejal de UCB que se pasó al PP en la legislatura pasada, será secretario general del partido, que a su vez tendrá siete vicesecretarias asumidas por Yolanda Peña, Tomás Zaragoza, Ana Macías, Jesús Pérez, Jessica Bueno, Adolfo Fernández y Jorge Úbeda.

«Es imposible gobernar si no se consigue un partido fuerte», explicó ayer Moya, que vaticina «una nueva etapa con la llegada de gente nueva y la aportación de gente experimentada». García Gálvez figurará como presidenta de honor del partido, un nombramiento que trata de simbolizar la unión de las dos corrientes existentes hasta ahora. Moya asegura que su primer objetivo «es hacer una oposición fuerte», por lo que ha querido integrar a los concejales: «Todos tendrán trabajo». En la hoja de ruta de los populares figura, como punto a favor para posibles pactos futuros, acercar posturas con Ciudadanos para aprovechar el distanciamiento de la formación naranja con el PSOE, al que los de Albert Rivera reprochan haber cobijado en el Gobierno local a los tres concejales expulsados de su partido.

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