Reanudan la búsqueda de Antonio Ortega, el joven desaparecido en Torremolinos

Dispositivo de búsqueda. Arriba, a la redera, la imagen de Antonio Ortega./A.G.
Dispositivo de búsqueda. Arriba, a la redera, la imagen de Antonio Ortega. / A.G.

La familia solicita voluntarios para colaborar en las labores de rastreo, que se centrarán en la sierra al menos hasta el martes

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZTorremolinos

El Cuerpo Nacional de Policía y Emergencias 112 han reactivado esta mañana el dispositivo de búsqueda de Antonio Ortega Urbano, el joven desaparecido en Torremolinos el 22 de enero. El puesto de mando ha sido instalado en la explanada situada junto a la ermita de San Miguel, en Los Pinares. Las batidas se centrarán en la sierra de Torremolinos y de los municipios colindantes. La familia de Antonio solicita voluntarios para colaborar en las labores de rastreo, que se prolongarán al menos hasta el martes.

Cristóbal Ortega, hermano de Antonio, ha asegurado que tanto los activos implicados en la búsqueda (Policía Nacional y Local, Emergencias 112, Bomberos, Protección Civil, Grupo de Emergencias de Andalucía e Infoca) como la familia «tenemos la esperanza de conseguir alguna pista que nos permita dar con él». La Policía Nacional se ha comprometido a «no escatimar medios ni recursos» hasta encontrar a Antonio, de 32 años y cuyo paradero se desconoce desde que salió de casa hace casi dos meses para pasear a su perro Smoky, como hacía dos veces al día, según explica su familia: «Era una rutina que tenía. Estaba motivado con hacer deporte y tener una vida saludable».

Su perro fue localizado cerca del túnel de Churriana dos semanas después de la desaparición. Hasta ahora es la única pista fiable recabada pese a que algunos testigos aseguraron hace algunos días ver a Antonio cerca de La Palmilla, en Málaga capital, identificaciones que acabaron resultando erróneas. La principal hipótesis manejada por la familia es que a Antonio, que padece una discapacidad psíquica, «pudo haberle dado un brote y desorientarse». Su hermano recuerda que se trata de una desaparición involuntaria de alto riesgo que debe ser tratada «igual que la de un niño pequeño o una persona con Alzheimer».

Antonio no llevaba dinero, identificación ni abrigo cuando salió de casa. Tampoco tiene la medicación que necesita. «Parece que se lo ha tragado la tierra», lamenta su hermano, que ha asegurado que los dispositivos de búsqueda peinarán la sierra «palmo a palmo». Antonio mide 180 centímetros, pesa unos 72 kilos y tiene el pelo castaño. La familia lleva semanas difundiendo un cartel diferente al inicial donde Antonio aparece con barba y una imagen más próxima a la que podría tener ahora, siete semanas después de su desaparición. En el momento de su desaparición vestía un pantalón negro de chándal, una sudadera blanca con capucha roja y zapatillas azules.

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