El portavoz de CSSP en Fuengirola no considera una «deslealtad» la querella

I. GELIBTER FUENGIROLA.

El portavoz de Costa del Sol Sí Puede en Fuengirola, Pedro Pérez, aseguró ayer a este periódico que intentar hacer valer los principios democráticos dentro del partido y utilizar los medios que arbitra un Estado de Derecho, no cree que sea en modo alguno causa para iniciar «un expediente disciplinario, ni una deslealtad, sino todo lo contrario». Pérez, uno de los dos firmantes de la querella contra Podemos Andalucía considera que la mayoría de los partícipes de Podemos en Fuengirola saben que a través de la portavocía del grupo municipal CSSP se ha elevado a pleno las decisiones de los preplenos y las mociones propuestas y articuladas a través de los círculos de Fuengirola, «y que se han seguido siempre las directrices siempre de las bases».

«Todos los que me conocen saben que me han tenido y que me tienen siempre a su disposición, que sirvo a todo aquel afiliado, inscrito, simpatizante o simplemente ciudadano de Fuengirola o Mijas (por su cercanía) que ha requerido ayuda de Podemos, del partido instrumental o de los concejales», apunta. El portavoz de CSSP en la localidad costasoleña insiste en que dentro de esa ayuda ha estado también la realizada a aquellos otros concejales que como él, «han tenido oportunidad de realizar actuaciones en pro de la ciudadanía, pues tanto en Mijas como en Benalmádena tienen oficina de rescate ciudadano con presupuesto propio cosa que lamentablemente en Fuengirola no sucede». Además, considera que no ha vetado a otros compañeros por estar presuntamente en una tendencia o rama ideológica del partido distinta o por cobrar o no exclusividad. «No he polemizado nunca ni en los canales, ni en el partido. Siempre he trabajado por la unidad», afirma.

Sin embargo, Pérez disiente de su homólogo de Mijas, Francisco Martínez, ya que asegura que la querella no se dirige directamente contra Teresa Rodríguez. «Las acciones penales son contra personas, las acción civil realizada es contra actos y acuerdos que entendíamos que no eran conforme a Derecho, no contra personas. Es nuestra obligación y deber de que Podemos sí tenga garantías democráticas internas y conserve la esencia participativa que siempre ha tenido, no llegando a convertirse en un aparato de partido más jerarquizado», sentencia.

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