La Policía detiene a ocho personas por tráfico de drogas en Los Álamos Beach

Más de 60.000 personas asistieron al festival durante sus cuatro jornadas. :: hugo cortés
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Más de 60.000 personas asistieron al festival durante sus cuatro jornadas. :: hugo cortés

Los agentes levantan 144 actas por posesión o consumo durante las cuatro jornadas del festival de electrónica, con más de 60.000 asistentes

ALBERTO GÓMEZ

La tercera edición de Los Álamos Beach, el festival de música electrónica celebrado en Torremolinos el pasado fin de semana, se saldó con diecisiete detenciones, ocho de ellas por presunto tráfico de drogas. Agentes de la Policía Local y Nacional arrestaron a otras ocho personas por hurtos y otros delitos contra el patrimonio, mientras que una persona fue detenida por amenazas con arma blanca. Durante el festival se levantaron 144 actas por posesión o consumo de estupefacientes y se intervinieron, además de 300 euros en efectivo, distintas cantidades de marihuana, cocaína, MDMA, speedy, ketamina, hachís y metanfetamina, según detallan fuentes policiales.

Durante los cuatro días de fiesta, que finalizaron sin incidentes de gravedad, la Policía Nacional desplegó patrullas con 78 agentes de diferentes especialidades. Además de los arrestos, se intervinieron 463 gramos de marihuana, 12 gramos de cocaína y 49 gramos de MDMA. En las diversas actuaciones conjuntas llevadas a cabo por efectivos de la Policía Nacional y Local fueron detenidas ocho personas por robos y se recuperaron ocho teléfonos móviles y otros efectos personales como mochilas, carteras y documentación. Todos los detenidos han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de Torremolinos.

La organización destaca «el buen ambiente» del camping habilitado y asegura que el festival ha superado este año los 60.000 asistentes durante sus cuatro jornadas de celebración, por lo que el porcentaje de incidentes, todos leves, ha sido «mínimo». Los conciertos comenzaban a las siete de la tarde y finalizaban pasadas las seis de la mañana. Como cabeza de cartel actuó Martin Garrix, el niño prodigio de la electrónica mundial, que saltó a la fama hace casi un lustro con su single 'Animals'. La mayor parte del público asistente a este festival tiene entre dieciocho y veinticinco años, según los organizadores.

Durante el evento se intervinieron diferentes cantidades de cocaína, marihuana o MDMALa organización destaca «el buen ambiente» y advierte de que el porcentaje de incidentes ha sido «mínimo»

En 2015, durante su primera edición, los voluntarios de Protección Civil de Torremolinos atendieron a una treintena de personas, algunas de ellas por intoxicación etílica. La actuación de la Policía Local se centró en las mediciones sonométricas ante los requerimientos telefónicos por molestias por el volumen de la música. Este año, para evitar nuevas denuncias vecinales, la organización ha aplicado una nueva ingeniería para que los decibelios más altos proyectasen su campo de acción sobre la pista de baile y disminuyesen su impacto hasta un sesenta por ciento fuera de ese entorno.

Tiendas de campaña de todos los colores y formas dibujaron durante cuatro días el horizonte del festival, que en su zona de camping, con más de 150.000 metros cuadrados, ofrecía carpas, aseos, un espacio de ocio y hasta un supermercado donde bocadillos y preservativos figuraban entre los productos más vendidos. Los conciertos finalizaron en la madrugada del sábado al domino, pero el camping permaneció habilitado un día más para que sus asistentes «se recuperasen». Además de Garrix, en el festival torremolinense actuaron Nervo, el dúo australiano formado por las gemelas Miriam y Olivia; el DJ, cantante y productor israelí Borgore, y el productor inglés Chris Knight, más conocido como Kryder, entre otros artistas. El español Uner y el suizo Andrea Oliva, dos de las figuras con mayor presencia en las noches ibicencas, pasarán por el segundo escenario.

El festival alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento de Torremolinos para abonar una tasa extra de limpieza, otra de las críticas vecinales más frecuentes. El escenario principal tenía forma de dragón, símbolo del festival, con pantallas en vez de ojos y un espectáculo de fuego frío de hasta diez metros que salía de su boca. Seis proyectores de 40.000 lúmenes hicieron falta para que el atrezzo fuera percibido «como parte de la experiencia, no como un mero escenario», detallan los organizadores, que aseguran que habrá más ediciones.

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