Polémica por la construcción de un chiringuito en la playa de Malapesquera, en Benalmádena

El nuevo chiringuito contará con cerca de doscientos metros cuadrados. /SUR
El nuevo chiringuito contará con cerca de doscientos metros cuadrados. / SUR

Vecinos denuncian obras nocturnas y la poda de palmeras pese a que desde el Ayuntamiento alegan que el local cuenta con todos los permisos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La construcción de un chiringuito en la playa de Malapesquera, junto a Puerto Marina, no ha comenzado con buen pie. Varios vecinos han denunciado la poda de varias palmeras que formaban parte de la zona verde situada entre el paseo marítimo y la arena. También las obras han generado quejas después de que se prolongaran hasta entrada la noche, una situación que obligó a intervenir a la Policía Local. Desde el Ayuntamiento alegan que el establecimiento cuenta con todas las autorizaciones necesarias y aseguran que los trabajos realizados de noche fueron «puntuales» y ocasionados por un problema en uno de los camiones.

La coalición de gobierno formada por el PSOE, Izquierda Unida, Costa del Sol Sí Puede, Alternativa por Benalmádena y tres concejales no adscritos reconoce estar en desacuerdo con la construcción de este establecimiento al considerar que «el servicio de chiringuitos ya está cubierto». La concejala de Playas, Encarnación Cortés, recuerda que el expediente fue tramitado en la anterior legislatura: «Cuando llegamos ya estaba todo hecho. Presentamos alegaciones, pero fueron denegadas por haber expirado plazo». La concesión para la ocupación del dominio público marítimo-terrestre fue aprobada por la Consejería de Medio Ambiente después de que un empresario solicitase en 2013 permiso para levantar un local con 150 metros cuadrados de restaurante y otros 30 metros cuadrados de aseos públicos.

Deficiencias

En febrero de 2014, la Junta de Andalucía solicitó informes al Ayuntamiento y la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa, entre otras administraciones. El Consistorio, por entonces bajo gobierno del PP, no presentó alegaciones ni documentación alguna, pero Costas detectó «deficiencias en la documentación aportada» por el empresario, algo que mantuvo en suspenso el procedimiento durante varios meses hasta que la delegación territorial de Medio Ambiente emitió un informe asegurando que el chiringuito «no afectará a la dinámica costera». Los aseos, según consta en el expediente, serán destinados al uso público y gratuito de los usuarios de la playa.

El procedimiento se completó en 2015 mediante una concesión de 15 años prorrogables por otros 15 años a petición del interesado, una licencia que despertó los recelos de otros empresarios de playa, por entonces en plena batalla administrativa contra la Junta por la obtención de sus propias concesiones. Con posterioridad, desde la Concejalía de Playas negociaron que el local fuese ubicado en otra zona para que no interfiriese en los módulos adaptados a personas con movilidad reducida, aunque empresarios consultados con este periódico apuntan que esta nueva ubicación «no salió a exposición pública, como debería haber ocurrido».

El nuevo chiringuito tampoco está pegado al muro del paseo marítimo, como lo está la mayoría de establecimientos similares, algo que desde el Ayuntamiento justifican «para que no se convierta en un almacén para cajas de bebidas y basura, porque da muy mala imagen desde arriba».

Aunque fuentes cercanas al anterior Gobierno local niegan que les conste que el procedimiento fuera tramitado durante la anterior legislatura, el expediente consultado por este periódico revela que el Ayuntamiento no se pronunció, ni para presentar alegaciones ni para dar su visto bueno, sobre la concesión.

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