Una plaga de picudo rojo obliga a talar decenas de palmeras en Torremolinos

Tras varios meses, la acción del picudo rojo llega a ser mortal para las palmeras. /SUR
Tras varios meses, la acción del picudo rojo llega a ser mortal para las palmeras. / SUR

Plataformas ecologistas recuerdan la necesidad de aplicar tratamientos de prevención en las zonas verdes como las trampas de feromonas

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El picudo rojo continúa haciendo estragos en Torremolinos. Si hace dos meses tuvieron que ser taladas varias palmeras del Hospital Marítimo, ahora son los parques y urbanizaciones de la localidad los que sufren el efecto de este insecto, capaz de perforar galerías de más de un metro de longitud en los troncos de los árboles que habita y cuya acción puede resultar mortal en los ejemplares dañados. El Ayuntamiento ya ha talado decenas de palmeras ante las denuncias de plataformas ecologistas como Torrenatura, que recuerdan la necesidad de aplicar tratamientos de prevención con los productos fitosanitarios adecuados, trampas de feromonas y, en el caso de no poder salvar los ejemplares, la retirada inmediata para su destrucción con el objetivo de impedir que las plagas se expandan, como ha ocurrido.

Algunas comunidades de propietarios denuncian que el Consistorio «tarda semanas» en atender las quejas trasladas por la presencia de este insecto, un tiempo que permite su reproducción. «El protocolo de actuación frente a estas plagas tiene que ser más estricto porque, de lo contrario, las palmeras acabarán desapareciendo», explica Sergio Morales, de Torrenatura, que ya ha denunciado otros atropellos medioambientales en Torremolinos, como la dejadez en los pinares o la presencia de bolsas de basura con cadáveres de animales en la sierra.

El picudo rojo no pica a personas ni animales, aunque ha de tenerse cuidado al pasar cerca de las palmeras afectadas por la posibilidad de que estén huecas en su interior debido a las perforaciones de este insecto y se desprendan hojas pesadas o el propio tronco. Para evitar plagas, los restos de palmeras cortadas deben ser retirados de forma inmediata, ya que, al quedarse sin alimento, el picudo trata de habitar rápidamente otros ejemplares. Las palmeras atacadas por el picudo tienen solución si se actúa en cuestión de meses, en ocasiones incluso en uno o dos años. Su detección no resulta sencilla porque hay pocos signos externos visibles de que la plaga se haya apoderado del árbol, aunque en el caso de varios parques de la localidad o del Hospital Marítimo resulta evidente por el color amarillento de las hojas y su debilitamiento. Torrenatura calcula que hasta el momento se han talado unas 80 palmeras.

El Ayuntamiento no convoca el consejo de Medio Ambiente

A comienzos de año, el Ayuntamiento de Torremolinos puso en marcha una batería de medidas, desde la suelta de depredadores de insectos hasta la fumigación, para acabar con las plagas detectadas de pulgones, galeruca, procesionaria o psila, que afectan a jacarandas, pinos, olmos y ficus, entre otras especies arbóreas. El Consistorio utiliza la Gestión Integrada de Plagas (GIP), una estrategia de control que consiste en la aplicación de una combinación de medidas biológicas y químicas, de modo que la utilización de productos fitosanitarios se limite al mínimo necesario. La gestión medioambiental del Ayuntamiento, sin embargo, ha sido objeto de diversas críticas esta legislatura. La oposición denuncia que ha solicitado en varias ocasiones que se convoque el consejo local de Medio Ambiente después de que el PSOE, que gobierna en minoría, «haya hecho caso omiso a las peticiones para solucionar los problemas que arrastra la masa arbórea de Torremolinos». El concejal del PP Cristóbal Molina denuncia que el titular de Medio Ambiente, César Carrasco, «no ha ofrecido información ni ha iniciado los trámites para facilitar la celebración del consejo solicitado».

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