Multa de 2.500 euros por abordar a tres mujeres en 15 minutos y hacerles tocamientos en el centro de Torremolinos

El centro de Torremolinos/SUR
El centro de Torremolinos / SUR

El joven, de 22 años, se refugió en un bar hasta que pudo ser detenido por la Policía Local

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

En un intervalo de tan solo 15 minutos, un joven de 22 años abordó a tres mujeres en distintas calles del centro de Torremolinos y les realizó tocamientos. Todas coincidieron en un rasgo físico: no tiene dientes. Esa descripción permitió a la Policía Local detenerlo y acusarlo de un delito continuado de abusos sexuales. Acaba de ser condenado a una pena de multa de 2.520 euros.

Los hechos ocurrieron la mañana del pasado 19 de enero. La sentencia, a la que ha tenido acceso SUR, declara probado que el joven, «guiado por un ánimo libidinoso», siguió a las tres mujeres y les realizó tocamientos en mitad de la calle, por lo que ha sido condenado por un delito continuado de abusos sexuales.

La primera de sus víctimas fue una mujer de 49 años, a la que siguió hasta el interior del portal de un bloque de pisos situado en la avenida Sorolla de Torremolinos. Ella se dio cuenta de que el joven entraba detrás en el edificio y le escamó su actitud vigilante, por lo que, mientas se dirigía al portal, ralentizó el paso para dejar que el individuo la adelantara. Sin embargo, él hizo lo mismo y continuó siguiéndola.

Mientras esperaba que bajara el ascensor, el joven se abalanzó repentinamente sobre ella y comenzó a tocarle el trasero «de forma violenta», según declaró en comisaría. La mujer se lo quitó de encima como pudo, corrió hasta la calle y se subió rápidamente a su coche. El sujeto salió del portal tras ella, que le gritó que iba a llamar a la policía, aunque eso no hizo que él emprendiera la huida. Continuó caminando tranquilamente en dirección a su siguiente víctima.

Apenas diez minutos después, el ahora condenado abordó a una mujer de 46 años que caminaba por la calle Río Aranda y «la sujetó fuertemente por la zona genital», refleja la propia sentencia, que es firme. Ella reaccionó dándole un manotazo para quitárselo de encima, si bien el joven respondió agarrando la mochila que ella llevaba a la espalda, lo que le hizo pensar que pretendía retenerla para seguir tocándole.

En esos momentos pasaba por allí un autobús de línea. El conductor se percató de la situación y abrió inmediatamente las puertas del vehículo para que la víctima pudiera huir. Ella logró subirse y escapar de allí. Mientras se alejaba, vio cómo el joven se bajaba los pantalones.

Se refugió en un bar

En un bar cercano se refugió la tercera de las víctimas, a la que había abordado a las 8.45 horas en la calle Río Bergantes. La mujer, búlgara, de 44 años, les contó que un chico con el que se había cruzado por la calle se le acercó por detrás y comenzó a realizarle tocamientos en el trasero. Al principio se quedó inmóvil (agarró con fuerza el bolso pensando que iba a robarle), pero acto seguido reaccionó apartándolo de un empujón. Le pareció que estaba borracho y su descripción coincidía: no tenía dientes.

La primera de las víctimas, por orden cronológico, pidió ayuda a una patrulla de la Policía Local de Torremolinos con la que se cruzó. Los agentes no tardaron en localizar a un chico que reunía esas mismas características y que, al percatarse de la presencia policial, se puso visiblemente nervioso. Como no llevaba documentación encima, decidieron llevárselo a comisaría para identificarlo.

Las tres mujeres lo reconocieron como autor de los abusos. La jueza resalta en la sentencia que estos ataques sexuales les generaron «una lógica vergüenza y ansiedad» por la situación vejatoria a la que se vieron sometidas. La magistrada ordena que indemnice a cada una con la cantidad de 500 euros por los daños morales ocasionados, aparte de la multa.

La Fiscalía consideraba estos hechos constitutivos de un delito continuado de abusos sexuales y pedía por ellos una pena de 21 meses de multa con una cuota diaria de seis euros (3.780 euros), aunque, en el acto de juicio, el joven, que estuvo representado por el abogado Guillermo Jiménez, reconoció los hechos y acabó dictándose sentencia de conformidad, lo que le supuso una rebaja de siete meses. Finalmente, se le impuso una multa de 2.520 euros.

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