El viaje de Gina hasta Torremolinos para esclarecer la muerte de su padre hace 55 años

Gina Harris/
Gina Harris

Gina Harris trata de reconstruir los últimos días de Geoffrey Cameron Harris, fallecido en la Costa del Sol en 1962 «en extrañas circunstancias»

ALBERTO GÓMEZ

Podría ser el argumento de una novela policíaca, pero la historia de Gina Harris, como ocurre a menudo con la realidad, supera la ficción. Esta mujer australiana, de 61 años, ha viajado desde Melbourne hasta Torremolinos para investigar la muerte de su padre, Geoffrey Cameron Harris, fallecido «en extrañas circunstancias» en 1962 durante su estancia en la Costa del Sol. La familia se trasladó al litoral malagueño, donde tenía una finca, a finales de los años cincuenta, pero todo cambió unos años después. Gina y su hermana Anne-Marie eran demasiado pequeñas para comprender el terremoto emocional que provocó que su madre, Judith, abandonara España de forma repentina en 1961 para regresar a Australia junto a sus hijas pero sin su marido. Gina tenía cinco años.

Judith había huido de la Costa del Sol al conocer que Geoffrey mantenía una relación con otro hombre. Gina y Anne-Marie no volvieron a saber nada más de su padre hasta un año después de su regreso a Australia, cuando su madre recibió una llamada telefónica con la noticia de su muerte, sobre la que todavía sobrevuelan diversas teorías e incógnitas. Más de cinco décadas después, tras gastar «cientos de euros» en abogados españoles y reclamar sin éxito información y documentación a la embajada y otras instituciones, Judith decidió viajar a Torremolinos desde Melbourne en busca de respuestas.

«Mi padre luchó contra su propia sexualidad. No era un tiempo fácil para ser gay o bisexual, eso no me importa, pero no sabemos cómo murió. Era joven y estaba sano. Hay insinuaciones que apuntan a un posible suicidio, pero no creo que sea cierto», explica Gina, que llegó a Torremolinos la semana pasada con la única ayuda de unas cuantas fotografías en blanco y negro para resolver el enigma. Acudió al Ayuntamiento, donde una trabajadora le recomendó ponerse en contacto con José Luis Cabrera y Lutz Petry, responsables de la página web Torremolinos Chic, especializada en rescatar imágenes y anécdotas de la época dorada, entre los años cincuenta y ochenta, de la icónica localidad costera.

Arriba, Gina Harris en la actualidad, junto a la antigua casa familiar. Abajo, una foto de los años 60 de la madre y sus hijos; y una foto de Geoffrey Harris, el padre.

Cabrera y Petry compartieron en redes sociales algunas fotografías aportadas por Gina. Bastaron 48 horas para que uno de sus seguidores en Facebook, Rafa Morondo, identificara la finca de la familia Harris. No estaba en Torremolinos, como creía Gina, sino a la entrada de Benalmádena Pueblo. «Por entonces mucha gente pensaba que desde Málaga hasta Fuengirola, todo era Torremolinos», explica Cabrera. Morondo indicó la localización de la antigua casa familiar, ahora llamada Villa Monterrey, para que Gina y su hijo, que la ha acompañado en este insólito viaje, supieran cómo llegar. No pudieron entrar porque nadie contestó al telefonillo, pero se hicieron algunas fotografías frente a la fachada y acudieron al Registro de la Propiedad, donde averiguaron que Geoffrey había vendido la finca en 1961, el año en que su mujer y sus hijas abandonaron la Costa del Sol.

Desde aquel momento hasta su muerte, un año después, nada se sabe de la vida de Geoffrey; dónde vivió, con quién se relacionaba, de qué trabajaba. Únicamente han confirmado que el hombre que trabajó en la casa familiar se llamaba Pepe, pero aún no han averiguado si continúa vivo, aunque su hallazgo podría resultar clave en el caso. Gina, que alargó su viaje un par de días más de lo previsto debido a la información recabada, ha regresado a Melbourne esta semana y espera sacar algo en claro a raíz de los escasos datos recogidos en el documento de compraventa de la casa. Desde Torremolinos Chic reconocen que reconstruir los últimos días de su padre «no será sencillo, pero al menos ya cuenta con algo más que unas cuantas fotografías antiguas». Gina ha vuelto a Australia convencida de que pronto tomará de nuevo un avión hasta Málaga: «Vamos a tratar de rastrear la historia de los dueños y ver si puede dar respuestas sobre qué le pasó a mi padre».

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