El militante malagueño que acogió en su piso a Pedro Sánchez

Sánchez y Domínguez, en el piso de este último. /SUR
Sánchez y Domínguez, en el piso de este último. / SUR

José Manuel Domínguez, un joven afiliado de Torremolinos, puede presumir de que el nuevo presidente del Gobierno durmió en su casa en 2014. «Cuando vaya a Madrid le diré a Sánchez si tiene sitio en Moncloa para alojarme»

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Verano de 2014. El PSOE celebra primarias para elegir al sustituto de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general del partido con tres candidatos en liza: Eduardo Madina, José Antonio Pérez Tapias y Pedro Sánchez. Este último, entonces un perfecto desconocido, fue la apuesta del aparato del partido y de federaciones tan importantes como la andaluza. Durante aquella campaña de recogida de avales, Sánchez, que hizo bandera presentándose como el candidato de las bases, recorrió España haciendo noche en cada provincia en la casa de un militante como vía para acercarse a ellos. En el caso de Málaga, se alojó en el piso de José Manuel Domínguez, un joven afiliado de Torremolinos, que ahora, cuatro años después, puede presumir de que un presidente del Gobierno durmió en su hogar. Ahora, en tono distendido, dice: «Cuando vaya a Madrid le diré si tiene sitio en La Moncloa para alojarme».

Fue la noche del 18 de junio de hace cuatro años, cuando tras un intenso día en la provincia (visita al Museo Picasso, ofrenda floral al busto de Pablo Iglesias en la capital, mitin en el Centro Cívico y visita a Marbella), Pedro Sánchez llegó al piso de Domínguez y su esposa, Macarena Aguado, en el barrio de El Pinillo. «Recuerdo que llegó bastante tarde, serían la una de la mañana o por ahí. Nos tomamos una infusión y estuvimos un rato charlando antes de irnos a dormir. Fue un día muy alocado porque yo estaba en Cáceres por motivos laborales y tuve que acelerar la vuelta. A ello se unieron algunas cuestiones de logística familiar como el hecho de que tuvimos que buscar una bombilla deprisa y corriendo para el cuarto de baño que iba a utilizar Pedro porque estaba fundida», narra este militante torremolinense originario de Ronda y que trabaja como relaciones institucionales en una farmacéutica.

«Mantuvimos una relación muy estrecha, de tú a tú, hasta el comité federal del 1 de octubre, en el que nos distanciamos»

«Hace un par de meses coincidimos por casualidad en un hotel de Sevilla. Nos saludamos efusivamente y le deseé toda la suerte»

En aquellas fechas, José Manuel Domíguez ya conocía a Pedro Sánchez. Unos años antes, en 2008, cuando el malagueño preparaba en Madrid las oposiciones para el cuerpo diplomático, colaboró en la sede federal del PSOE de la calle Ferraz en asuntos de política internacional y en los grupos de trabajo que prepararon el programa electoral de Zapatero para las elecciones generales de ese año. Allí coincidió con el hoy presidente del Gobierno. «Cuando se quedó en mi casa a muchos les costaba ponerle cara y cuatro años después está en La Moncloa. En esa época en la que era un desconocido yo ya había trabajado con él. Me siento afortunado no sólo porque se hubiera alojado en mi casa sino por considerarme, de alguna forma, dentro de su grupo de amigos», relata.

Vínculo y apoyo a Díaz

Domínguez, que coordinó la campaña de Sánchez en Málaga en las primarias de 2014, cuenta que en esos momentos mantuvo una relación «muy estrecha, de tú a tú» con él, en la que intercambiaron llamadas y mensajes. Un vínculo que se rompió tras la dimisión de Pedro Sánchez de la secretaría general socialista en el tenso y bochornoso comité federal del 1 de octubre de 2016. «A partir de esa fecha nos distanciamos un poco», cuenta el afiliado malagueño, quien en las primarias del pasado año apoyó a la andaluza Susana Díaz frente al político madrileño.

«Cuando se quedó en mi casa a muchos les costaba ponerle cara y cuatro años después está en La Moncloa»

«Es un corredor de fondo y gana mucho en las distancias cortas»

«Cuando ganó la secretaría general, le mandé un mensaje de felicitación. Y sé, porque me lo han dicho personas de su entorno con las que mantengo buenas relaciones, que le llegó mi felicitación y se acordaba de mí. Hace un par de meses, casualidades de la vida, coincidimos los dos en un hotel en Sevilla. Yo estaba allí por motivos de trabajo y él para participar en un foro. Cuando bajé a desayunar me lo encontré en el ascensor. Fue una sorpresa mutua y agradable para ambos. Nos saludamos efusivamente y le deseé toda la suerte del mundo», cuenta.

Sobre la personalidad del hoy jefe del Ejecutivo, José Manuel Domínguez afirma: «Destacaría que es un corredor de fondo y, en política, es una cualidad muy importante. Además, es una persona que gana mucho en las distancias cortas. A la hora del tú a tú gana mucho y se preocupa de que las personas que están a su alrededor se sientan cómodas; eso es una virtud para las personas, como es ahora mismo su caso, que tienen que asumir el papel de liderazgo».

Domínguez subraya que ha vivido «con mucha ilusión» el triunfo de la moción de censura y la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno. «Ya era hora de que cerráramos esta etapa de gobiernos de la derecha y de un PP marcado por los casos de corrupción. Una etapa en la que ha habido numerosos recortes y donde numerosos españoles han sufrido mucho. Ahora toca un Gobierno de progreso y aunque la situación parlamentaria es complicada ya que el PSOE sólo tiene 84 diputados, confío en que se puedan aprobar medidas beneficiosas para la mayoría», argumenta este joven, que ocupó el puesto 26 en la lista del PSOE al Parlamento Europeo en las elecciones de 2014. Respecto al equipo del nuevo presidente del Gobierno, afirma que se ha rodeado de «personas muy válidas, que van a prestar un gran servicio a España».

Domínguez rememora que durante la estancia en su casa, al levantarse, degustaron un desayuno con productos malagueños:molletes de Antequera; aceite de Riogordo; zurrapa de lomo de Benaoján; y miel de Faraján. «El desayuno es la comida del día que no deja pasar Pedro. Fue curioso porque me dijo que no sabía lo que era la zurrapa», comenta el malagueño, quien está dispuesto a invitar de nuevo al ya presidente del Gobierno a su casa. Aunque en esta ocasión ya no sería en el piso de El Pinillo, puesto que lo vendió hace unos meses y se trasladó a otra zona de Torremolinos. Un motivo para invitar a Sánchez a conocer su nueva vivienda.

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