Piden 22 años a un exlegionario acusado de matar a un policía jubilado por «revelar su secreto»

El presunto asesino asestó 16 puñaladas con un machete al exinspector jefe, que se desplazaba con ayuda de un carrito y residía en Torremolinos

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

«No me ha guardado un secreto». Esa fue toda la explicación que dio Julián Y. L., exlegionario de 64 años, para justificar el salvaje crimen de Tomás A. M. (74), un inspector jefe de la Policía Nacional, al que asestó 16 puñaladas con un machete tras abordarlo de forma «sorpresiva» en la puerta de su casa, en Torremolinos.

Tras el crimen, Julián esperó la llegada de los agentes, a los que en ningún momento negó la agresión. Ahora, se enfrenta a una posible condena a 22 años de cárcel, pena que pide para él la Fiscalía de Málaga, que lo acusa de un delito de asesinato (20 años) y otro de tenencia ilícita de armas (2 años).

El suceso, que tuvo una gran repercusión mediática y social, tuvo lugar la mañana del 23 de febrero del año pasado en la calle Boscán, en pleno centro de Torremolinos, donde residía Tomás. Según el escrito de acusación, Julián estuvo «merodeando» por las inmediaciones desde las 7.40 horas.

El expolicía, que caminaba ayudándose de un carrito de la compra, ya que había sufrido un ictus, salió de su portal a las 8.20; por las mañanas, solía ir al quiosco de un buen amigo y le ayudaba a colocar los periódicos. Julián lo esperaba ese día en la calle. El fiscal sostiene que se suscitó una disputa entre ambos y exlegionario lo atacó «con el evidente propósito de ocasionarle la muerte».

El acusado presuntamente asestó a Tomás 16 puñaladas «de forma repetida y sorpresiva» repartidas entre la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y la espalda, donde le dejó clavado un machete tipo táctico, de 25 centímetros de largo y con doble hoja de sierra, que llevaba escondido entre sus ropas.

Varios testigos

Los investigadores identificaron a varios testigos, entre ellos una mujer que circulaba con su coche en esos momentos por la mencionada calle. Al ver que un hombre estaba apuñalando a otro, la conductora tocó varias veces el claxon para llamar su atención e intentar detener la agresión. Finalmente, paró su vehículo donde pudo y llamó a la policía.

Julián se sentó en un bordillo a esperar a los agentes junto al cadáver del que, al parecer, había sido su amigo. Al ser detenido, confesó espontáneamente a los agentes que lo había apuñalado porque se sentía traicionado, ya que habría revelado un «secreto» de su pasado que él mismo le había contado. Cuando le preguntaron por el machete, manifestó que «siempre» iba armado.

En las imágenes tomadas por una cámara de seguridad de la zona, que grabó el crimen, también se apreciaría que el detenido intentó retirar el machete, momento en que pudo haberse causado el corte que sufrió en un dedo de la mano derecha del que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. La Fiscalía, que lo considera responsable de los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas, pide además una indemnización de 150.000 euros para la hija de la víctima.

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