Juzgan a una mujer acusada de estafar a hombres con falsos empleos de gigoló en Fuengirola

Juzgan a una mujer acusada de estafar a hombres con falsos empleos de gigoló en Fuengirola

La Fiscalía pide para ella una pena de dos años y medio de cárcel al considerar que actuó con un plan preconcebido para su «ilícito enriquecimiento»

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

La oferta de trabajo consiste en «servicios de compañía o de naturaleza sexual» con mujeres de alto poder adquisitivo a cambio de importantes cantidades de dinero. Pero, para ello, antes deben inscribirse en una supuesta bolsa de trabajo, previo pago de una suma. En realidad, es un clásico entre las estafas. La del falso gigoló.

El Juzgado de lo Penal número 7 de Málaga enjuicia hoy uno de estos casos, que fue destapado por la Policía Nacional en Fuengirola hace siete años. En el banquillo de los acusados se sienta una mujer, para quien la Fiscalía malagueña pide una pena de dos años y medio de prisión, según las conclusiones provisionales del Ministerio Público, a las que ha tenido acceso este periódico.

Cuando se desarrolló la operación policial, en el verano de 2011, los investigadores estimaron que la acusada habría llegado a engañar a 310 hombres y que el montante de lo defraudado podría superar los 124.000 euros. Sin embargo, la policía siempre ha resaltado la cifra negra existente en esta modalidad de estafa, ya que la mayoría de los perjudicados rehusan denunciar. De hecho, han sido solo tres denuncias las que la han sentado en el banquillo de los acusados.

Según el relato de la Fiscalía, la mujer era administradora única de una sociedad que creó en septiembre de 2010 y de la que tenía el control de la gestión diaria. Esa mercantil tenía como objeto social la «organización y gestión de espectáculos y eventos deportivos, recreativos, culturales o de negocios, así como la explotación de establecimientos de hostelería».

Sin embargo, durante el año 2011, la acusada, «actuando con ánimo de obtener un ilícito enriquecimiento en perjuicio de terceros y en ejecución de un plan preconcebido», la utilizó para, supuestamente, ofrecer a través de una campaña publicitaria en Internet y prensa escrita la posibilidad de obtener «elevadas ganancias» a hombres interesados en prestar servicios de compañía o de carácter sexual con mujeres.

De esta manera, tras un primer contacto telefónico, se producía la posterior firma del contrato y la entrega de determinadas cantidades de dinero por parte de los candidatos a gigoló, siempre bajo la supuesta promesa de que recibirían llamadas de mujeres que requerirían sus servicios.

Para el Ministerio Público, dichas promesas se amparaban en manifestaciones faltas de veracidad que «en ningún caso respondían a la realidad». De esta forma, la mujer habría obtenido 8.700 euros tan solo de las tres víctimas que finalmente se han personado en el procedimiento judicial, pese a que, cuando se desarrolló la investigación, la policía localizó a posibles afectados en distintas provincias.

Según el fiscal, los perjudicados nunca recibieron la contraprestación prometida, ni tampoco consiguieron recuperar cantidad alguna «pese a los reiterados intentos de contactar con la acusada». Por ello, el Ministerio Público considera que los hechos serían constitutivos de un delito de estafa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos