El PP interviene en la batalla interna por liderar el partido en Torremolinos

Del Cid, Bendodo y Fernández Montes, durante un acto de partido en Torremolinos/A. G.
Del Cid, Bendodo y Fernández Montes, durante un acto de partido en Torremolinos / A. G.

La dirección provincial crea una comisión para organizar el congreso local ante la guerra abierta entre Del Cid y Fernández Montes

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tras meses de tensiones internas, el PP de Málaga ha intervenido en la crisis que el partido arrastra en Torremolinos. Ante la guerra abierta entre el exalcalde, Pedro Fernández Montes, y el grupo municipal, formado por diez concejales liderados por Margarita del Cid, la última junta directiva provincial ha acordado crear una comisión organizadora del congreso local. Esta comisión, presidida por el vicesecretario de Organización y senador Manuel Marmolejo, despoja a Fernández Montes de sus poderes como presidente del PP local en lo relativo a la preparación del congreso de donde saldrá la ejecutiva del partido en Torremolinos, municipio donde los populares acumularon cinco mayorías absolutas hasta 2015, cuando el socialista José Ortiz obtuvo el respaldo de 15 de los 25 concejales representados en la corporación.

La intención de Fernández Montes de presentarse como candidato para ser reelegido presidente del partido a nivel local colisiona con la hoja de ruta trazada por sus antiguos concejales, que apuestan por Del Cid para relevarlo en el cargo. El exregidor no pretende encabezar la lista electoral pero tampoco está dispuesto a ostentar un puesto simbólico y ya ha anunciado de forma interna que, haciendo valer la presidencia del partido, excluirá a la mayoría de ediles del actual grupo municipal e incluirá a personas de su círculo de confianza en la papeleta con que el PP concurrirá a las elecciones municipales de 2019. A su vez, Del Cid no aceptará liderar una lista elaborada por Fernández Montes también se postula como futura presidenta del partido, un conflicto de intereses que ha desatado una auténtica batalla fratricida.

Una brecha que lastra una hipotética moción de censura al PSOE

Tras la reciente moción de censura presentada en Marbella por el PP, Torremolinos se ha convertido en el principal objeto de deseo de la política municipal en la provincia. Descartado cualquier pacto con Costa del Sol Sí Puede, partido instrumental de Podemos, la única fórmula viable para que los populares recuperen el que fue uno de sus bastiones en Andalucía pasa por un hipotético acuerdo con Ciudadanos. La crisis interna del PP y la resistencia de la portavoz de la formación naranja, Ángeles Vergara, que la semana pasada elogió el cumplimiento del pacto de investidura por parte del PSOE, que gobierna en minoría, suponen los principales obstáculos para que se produzca un cambio en la Alcaldía. Pese a que Fernández Montes calificó su propia gestión como «brillante» durante la última campaña electoral, la deuda municipal, que ascendía a 197 millones de euros en junio de 2015 según el Área de Intervención, ha marcado la agenda política en Torremolinos durante los dos primeros años de legislatura. El exalcalde anunció que abandonaba la política municipal durante el pleno de investidura, donde entre abucheos reivindicó haber creado un patrimonio de 575 millones de euros y haber transformado Torremolinos, que se segregó de Málaga capital en 1988, «de pueblo a moderna ciudad».

El exalcalde ha llegado a enviar un informe interno cuestionando la labor de Del Cid y sus concejales en la oposición y se ha reunido con representantes de otras formaciones en la amplia caseta que el PP tiene en el recinto ferial de Torremolinos, donde desde comienzos de legislatura ha instalado lo que muchos contemplan como «un Ayuntamiento paralelo», adonde acude a diario. Allí mantuvo ayer una reunión con Marmolejo, con quien acordó habilitar espacios para los concejales del grupo popular, que consideran que Fernández Montes se ha adueñado de la sede y trata de seguir manejando los hilos del PP desde la sombra. Las discrepancias en torno a cuál debía ser la posición del partido respecto a varios asuntos municipales de calado supusieron la mecha que prendió la llama de una crisis interna que, lejos de sofocarse, se ha avivado en los últimos meses.

Por su parte, desde el entorno de Fernández Montes consideran que los concejales han traicionado al exalcalde, «a quien se lo deben todo», y tachan de «tibia» la oposición desarrollada hasta ahora por el grupo municipal. En este escenario, la elección de un candidato de consenso, la fórmula preferida por la cúpula provincial del partido para solventar sus congresos locales, como ha ocurrido en Fuengirola, Mijas o Marbella, resulta inviable. La comisión, que funcionará al modo de una gestora, gana tiempo para apaciguar los ánimos antes de convocar la asamblea, que desde Málaga descartan que tenga lugar antes de 2018. Ante una posible doble candidatura, Fernández Montes cuenta en principio con más apoyos entre la militancia que Del Cid, aunque fuentes cercanas al partido cuestionan la financiación de las cuotas de cientos de nuevos afiliados, una contabilidad que será abordada por la comisión en las próximas semanas.

Directrices

La guerra abierta entre el exalcalde y sus concejales se remonta a comienzos de legislatura, cuando Fernández Montes dejó su acta de edil tras perder la Alcaldía por primera vez en dos décadas. Desde la presidencia del partido, el exregidor trató de controlar los movimientos del grupo municipal, por entonces liderado por Ramón del Cid, mediante directrices sobre mociones y votaciones plenarias, una situación que los ediles trasladaron al presidente provincial del PP, Elías Bendodo, durante una reunión privada celebrada en agosto de 2015. Meses después, Bendodo nombró secretaria general y portavoz del partido en Torremolinos a Margarita del Cid.

Bendodo ha manifestado en varias ocasiones en los últimos meses que Del Cid liderará el futuro del PP en la localidad costera. «Estamos convencidos de que todos vamos a hacer las cosas bien con el objetivo claro de que haya una alcaldesa del PP en Torremolinos», aseguró durante una reunión del comité ejecutivo. A Del Cid, sin embargo, le ha salido un competidor incombustible en la figura de Fernández Montes, que parece dispuesto a hacer valer sus veinte años de férreo mandato.

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