El incremento en los recibos del IBI dispara la crispación en el pleno de Torremolinos

El Ayuntamiento de Torremolinos vivió ayer uno de sus plenos más tensos esta legislatura. / SUR

Varios vecinos abuchean a los ediles de gobierno, que anuncian una segunda bajada del tipo impositivo en octubre con efecto el próximo año

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La crispación desatada en Torremolinos por la subida masiva en los recibos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) fue trasladada ayer al pleno, donde varios vecinos expresaron su malestar y abuchearon al alcalde, José Ortiz (PSOE), y a otros miembros de su equipo. Las alegaciones presentadas por el PP a los presupuestos municipales fueron rechazadas, de modo que las cuentas generales quedaron aprobadas de forma definitiva. Las facturas del IBI llegan a duplicarse en muchos casos pese a que, paradójicamente, el tipo impositivo ya ha sido reducido esta legislatura, una situación que se explica por la eliminación de las antiguas subvenciones a empadronados, declaradas irregulares por la Abogacía del Estado.

Las actuales ayudas, aprobadas en mayo por decreto de la primera teniente de alcalde, Maribel Tocón, fueron establecidas por criterios de renta y no por empadronamiento, con un importante recorte en su partida presupuestaria. El umbral para acceder a estas subvenciones asciende a ingresos iguales o inferiores a 22.365 euros brutos en caso de personas que vivan solas, un máximo que aumenta de forma progresiva conforme más miembros compongan la unidad familiar. Por ejemplo, una familia compuesta por cuatro personas debe tener unos ingresos brutos anuales de 44.730 euros o menos para beneficiarse de las ayudas. Otra de las diferencias con respecto a años anteriores es que las subvenciones deben ser solicitadas con anterioridad y no son aplicadas de forma directa en los recibos, lo que ha causado un considerable aumento en la mayoría de facturas y una oleada de críticas vecinales.

La líder del PP en Torremolinos, Margarita del Cid, acusó al Gobierno municipal de «evadir el debate sobre las alegaciones» presentadas por su grupo, que incluían una propuesta para aumentar la cuantía de las ayudas destinadas al IBI. Del Cid acusa al PSOE, que gobierna en minoría, de «falta de talante democrático y participativo». Por su parte, Tocón recuerda que el tipo impositivo fue reducido a comienzos de legislatura del 1,16 por ciento establecido por el anterior Gobierno, presidido por Pedro Fernández Montes (PP), hasta el 0,98 por ciento, y anunció que en octubre habrá una nueva bajada que tendrá efecto en los recibos del próximo año, un objetivo para el que antes habría que reducir el plazo de pago a proveedores, disparado en los últimos años.

Abandono de C’s

La sesión, una de las más tensas esta legislatura, siguió con el turno de ruegos y preguntas. Fue entonces cuando el concejal de Ciudadanos Antonio Linde solicitó al alcalde que se retractara de las alusiones personales realizadas en el pleno de junio, cuando Ortiz instó a Linde, profesor, a «dar ejemplo a sus alumnos, ya que no respeta al pleno ni a las personas que están aquí». El primer edil, que en los últimos plenos está cambiando la dinámica de inicios de legislatura, cuando solo intervenía para repartir los turnos de palabra, rechazó retractarse, ante lo que el concejal naranja decidió abandonar la sesión. Sus dos compañeros de bancada, Ángeles Vergara e Ignacio Rivas, también salieron del salón de plenos «por solidaridad».

El presupuesto aprobado de forma definitiva contempla por primera vez la deuda real del Ayuntamiento, que en junio de 2015 ascendía a 197 millones de euros, según el interventor, y que en los dos últimos años ha sido reducida hasta los 180 millones. El Consistorio mantiene deudas, entre otros, con el Ayuntamiento de Málaga, diversos proveedores y varias entidades bancarias.

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