Hamaqueros de Torremolinos reclaman mayor vigilancia nocturna en las playas

Las zonas de hamacas son usadas como botellódromos nocturnos. /Alberto Gómez
Las zonas de hamacas son usadas como botellódromos nocturnos. / Alberto Gómez

Varios concesionarios del servicio de tumbonas denuncian que estas zonas son utilizadas para realizar botellones cada madrugada

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Hamaqueros de Torremolinos reclaman mayor vigilancia policial en las playas durante la noche y la madrugada tras los últimos actos vandálicos cometidos en sus zonas de trabajo, que se han saldado con varias tumbonas destrozadas. A los desperfectos causados en las hamacas se suman cada día los residuos derivados de los botellones que se realizan en la arena. Los concesionarios de las zonas de hamacas denuncian que sus instalaciones son utilizadas como botellódromos improvisados «sin que la Policía haga nada». Desde el Ayuntamiento alegan que una patrulla con dos agentes vigila el litoral de la localidad, de siete kilómetros, desde que los socorristas se marchan, a las siete de la tarde, hasta las dos de la madrugada. A partir de ese momento no hay vigilancia especial, más allá de los recorridos habituales de la Policía Local y Nacional.

En la Policía Local no constan denuncias formales, según confirmaron ayer fuentes municipales a este periódico, aunque las quejas de los hamaqueros se han incrementado en los últimos días. No es la única crítica de estos adjudicatarios, que ya en la segunda semana de agosto se reunieron con la primera teniente de alcalde, Maribel Tocón, para solicitar la ampliación de los espacios reservados a este servicio, que algunos hamaqueros consideran «insuficiente». Algunos concesionarios afirman que el levante reduce de forma considerable la zona de arena en Torremolinos e impide materializar el uso de los metros cuadrados por los que pagan.

Durante aquella reunión, Tocón solicitó la «colaboración» de los asistentes y del resto de concesionarios para respetar las zonas destinadas a las hamacas y camas balinesas y se comprometió a contactar con la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente para plantear una posible reducción del canon en aquellos casos donde la arena quede reducida con asiduidad y para trasladar la petición de ampliar algunos espacios reservados a tumbonas. Paradójicamente, otros hamaqueros cuestionan la ocupación abusiva e ilegal por parte de algunos compañeros que utilizan más espacio del que les corresponde, sobre todo en La Carihuela. La creciente sofisticación del servicio, con la ampliación de las hamacas y la instalación de mesas auxiliares y otro tipo de mobiliario donde se se sirve comida y bebidas, complican el aprovechamiento de estos espacios.

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