Polémica por la ocupación abusiva de hamacas en las playas de Torremolinos

De media, la Junta autoriza unos 500 metros cuadrados para este tipo de instalaciones. / A. G.

Los inspectores levantan una veintena de actas de infracción contra adjudicatarios que exceden los límites establecidos por ley

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Los límites de las zonas de hamacas en Torremolinos han abierto un conflicto entre los adjudicatarios del servicio. La apertura de una veintena de actas de infracción por parte de los inspectores del Ayuntamiento y el malestar entre algunos hamaqueros por la ocupación ilegal de espacios libres que realizan otros adjudicatarios, especialmente en La Carihuela, llevaba semanas caldeando el ambiente. Decenas de trabajadores se reunieron ayer con la primera teniente de alcalde y cconcejala de Playas, Maribel Tocón (PSOE), para trasladar sus quejas por la «competencia desleal y la mala imagen» que genera esta «invasión» de hamacas en espacios donde no están permitidas. Otros adjudicatarios, sin embargo, alegan que el levante reduce de forma considerable la zona de arena en Torremolinos e impide materializar el uso de los metros cuadrados por los que pagan.

Tocón solicitó la «colaboración» de los asistentes y del resto de concesionarios para respetar las zonas destinadas a las hamacas y camas balinesas y se comprometió a contactar con la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente para plantear una posible reducción del canon en aquellos casos donde la zona de arena quede reducida con asiduidad y para trasladar la petición de varios adjudicatarios de ampliar los espacios reservados a este servicio, que algunos hamaqueros consideran «insuficiente». De media, la Junta de Andalucía autoriza una ocupación de unos 500 metros cuadrados para este tipo de instalaciones, que corresponden a cerca de cien hamacas. Al igual que ocurre con las terrazas y otras ocupaciones en terreno público marítimo-terrestre, en varios casos se supera con creces este espacio.

En algunos casos incluso se valla la zona de hamacas, algo prohibido por la ley. Izquierda Unida ya notificó a mediados de julio que su grupo municipal estaba recibiendo «quejas de algunos usuarios de la playa de La Carihuela que aseguran que en ocasiones es difícil no solo pasear por la orilla sino simplemente estar en ella». El portavoz de la coalición de izquierdas, David Tejeiro, solicitó entonces al PSOE, que gobierna en minoría, que reforzase el servicio de inspección de playas durante los meses de verano «para evitar situaciones de abuso por parte de una minoría de hamaqueros que exceden su zona de ocupación».

«No es positivo. La imagen que se da es que resulta imposible colocar una toalla en Torremolinos»

La creciente sofisticación del servicio, con la ampliación de las hamacas y la instalación de mesas auxiliares y otro tipo de mobiliario donde se sirven comida y bebidas, complican el aprovechamiento de estos espacios, por lo que algunos adjudicatarios optan por exceder los límites permitidos. «Es algo que nos perjudica a todos y que no es positivo para el destino, porque al final la imagen que se da es que resulta imposible colocar una toalla», lamenta uno de los hamaqueros históricos de Torremolinos, que reclama sanciones para quienes excedan los límites establecidos por ley.

Fotos

Vídeos