El futuro turístico de La Tribuna de Arroyo de la Miel

El edificio está situado en el centro de Arroyo de la Miel. /SUR
El edificio está situado en el centro de Arroyo de la Miel. / SUR

El edificio más antiguo de la localidad será reconvertido en punto de información

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

En el siglo XVIII funcionó como parte de un complejo papelero para fabricar naipes, pero el edificio de La Tribuna será reconvertido en punto de información turística. Así lo ha confirmado el Ayuntamiento de Benalmádena, que trata de atender las quejas vecinales recibidas en los últimos meses por el desuso y abandono del inmueble, situado entre la plaza de España y la avenida de Andalucía de Arroyo de la Miel. El alcalde, Víctor Navas, asegura que la iniciativa supone «una apuesta por la recuperación de nuestro patrimonio histórico» y anuncia que «queremos que este edificio acoja piezas como el recién recuperado escudo de Félix Solesio, que ha permanecido desaparecido durante más de diez años».

La Tribuna es uno de los restos que aún se conservan del complejo papelero creado por Solesio, un empresario italiano afincado en España y elegido por la familia Gálvez para llevar a cabo su proyecto de abastecer América de naipes y contribuir al desarrollo de Macharaviaya, su pueblo natal. El destino del papel creado en Benalmádena era precisamente la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. La Tribuna tiene dos plantas y cerca de sesenta metros cuadrados. Con un estilo arquitectónico más propio del norte de España que del Mediterráneo, fue restaurado por el Ayuntamiento de Benalmádena en 2007 para recuperar la historia de Arroyo de la Miel y darle uso museístico.

El papel con que se confeccionaban los naipes se obtenía en Arroyo de la Miel, que por entonces contaba con batanes o molinos de agua para la fabricación de pasta de papel. Una vez confeccionados, los naipes eran almacenados en un edificio de la actual calle Granada, en Málaga capital, hasta su exportación a América. La concejala de Turismo, Encarnación Cortés, asegura que el proyecto para la conversión del edificio en un punto de información turística «se encuentra muy avanzado y esperamos presentarlo en breve».

El inmueble, cuya historia se remonta al siglo XVIII, fue parte del complejo papelero para fabricar naipes impulsado por la familia Gálvez

El inmueble, considerado el más antiguo de Arroyo de la Miel, fue remodelado tras una inversión de dos millones de euros realizada hace más de una década, cuando gobernaba Enrique Bolín, que había previsto utilizarlo como museo, aunque el proyecto no terminó de cuajar. Poco más queda de aquel complejo papelero después de que en Macharaviya fuese derruido el edificio de la Real Fábrica de Naipes, aunque en Málaga aún se conserva el inmueble construido por Solesio para el almacenamiento de la mercancía, conocido como Palacio del Marqués de la Sonora, cercano a la plaza de la Merced.

Actos vandálicos

Navas ha visitado esta semana La Tribuna junto con el concejal de Servicios Operativos, Salvador Rodríguez, para mantener un encuentro con vecinos de la zona. Los residentes manifestaron su preocupación por el estado del edificio, actualmente en desuso y posible objeto de okupaciones y otros actos vandálicos. «Queremos convertirlo en un punto de información turística que sirva también para acoger piezas arqueológicas sobre la historia de Benalmádena», explica el alcalde: «Apostamos por la recuperación de nuestro patrimonio histórico, y por ello queremos que este edificio acoja piezas como el recién recuperado escudo de Félix Solesio, que hemos logrado recuperar para Benalmádena». Por su parte, la concejala de Turismo considera que «por la singularidad y valor histórico del edificio y su céntrica ubicación, lo consideramos ideal para atender al turista y poner en valor piezas de nuestro pasado para recuperar así nuestro patrimonio».

Los hermanos Gálvez se afanaron en elevar la industria, la agricultura y el comercio de Málaga. Con el beneplácito del rey Carlos III consiguieron instalar una fábrica de naipes en Macharaviaya. Para dirigir la instalación y garantizar su éxito, buscaron un especialista en Génova, centro prestigioso de la industria papelera de la época. Fue entonces cuando conocieron a Félix Solesio, que suscribió un contrato con la Corona para fabricar papel blanco y dirigir la fábrica, con varias sedes en la provincia.

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