Fernández Montes se opone a la candidatura de Margarita Del Cid a la Alcaldía de Torremolinos

Pedro Fernández Montes, en una foto de archivo. /A. G.
Pedro Fernández Montes, en una foto de archivo. / A. G.

El exalcalde del PP denuncia que el nombramiento incumple los estatutos del partido e inicia una recogida de firmas para solicitar la celebración de un congreso local

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Las espadas siguen en alto en el PP de Torremolinos. El exalcalde, Pedro Fernández Montes, ha mostrado su oposición a la candidatura de Margarita del Cid anunciada esta semana por el comité electoral provincial del partido. El exregidor, que se resiste a perder el control de la formación de la que continúa siendo presidente local y bajo cuyas siglas gobernó entre 1995 y 2015, abre un nuevo capítulo en el largo historial de enfrentamientos internos que el PP arrastra en Torremolinos desde que hace casi tres años perdiera la mayoría absoluta por primera vez en dos décadas.

Fernández Montes considera que el nombramiento de Del Cid ha sido impuesto a dedo, sin contar con los afiliados, y solicita la convocatoria de un congreso local en el que está dispuesto a competir contra la vicepresidenta provincial del partido.

La intención del exalcalde, de 74 años, pasa por vetar a todos los concejales del grupo municipal, incluida Del Cid, de la próxima lista electoral con que el PP concurrirá a los comicios locales del próximo año. Fernández Montes pretende proponer a una persona de su círculo de confianza como cabeza de lista, algo a lo que se resiste la dirección provincial del partido, que apuesta por Del Cid para recuperar el bastón de mando arrebatado en 2015 por el socialista José Ortiz. Fernández Montes se siente traicionado por los diez ediles del PP, que a comienzos de legislatura, después de que el exregidor entregase su acta, incapaz de verse relegado a la oposición, optaron por una línea de trabajo más moderada y por abrir vías de diálogo con el resto de formaciones representadas en la corporación.

El grupo municipal desoyó las directrices de Fernández Montes, con quien mantienen importantes discrepancias en cuanto a las votaciones plenarias y el trabajo que debe realizarse en oposición al Gobierno socialista. La tensión entre ambos bandos provocó que la cúpula provincial del partido interviniera creando el año pasado una gestora presidida por el senador Manuel Marmolejo, una medida que, lejos de calmar los ánimos, ensanchó la brecha entre Fernández Montes y los ediles. El exalcalde ha denunciado ahora de forma interna que el nombramiento de Del Cid incumple los estatutos y alude a su condición de presidente del PP en Torremolinos para elaborar la candidatura electoral.

Ante este escenario, el partido ha optado por no convocar su congreso en Torremolinos bajo el argumento de que una asamblea para elegir a la nueva ejecutiva local agravaría la crisis interna. Bajo esta decisión, sin embargo, subyacen las sospechas sobre la financiación de las cuotas de los nuevos afiliados, en su mayoría cercanos a Fernández Montes. Según fuentes consultadas por este periódico, el exregidor contaría de antemano con el apoyo de estos nuevos militantes, cuya forma de pago de cuotas ha sido cuestionado por su propio partido, en unas hipotéticas elecciones internas contra Del Cid. El entorno del exalcalde ha iniciado ahora una recogida de firmas para solicitar la celebración del congreso local.

En diciembre, durante una reunión interna, la secretaria provincial del PP, Patricia Navarro, pasó uno de sus peores tragos desde que accedió al cargo en mayo al recibir, junto a Del Cid, los abucheos de varios afiliados cercanos al exalcalde. «El partido está roto. Podríamos estar gobernando y no se fían de nosotros porque estamos peleándonos públicamente», reconoció Navarro. Aquel encuentro con la militancia fue, hasta ahora, la única vez que Fernández Montes se ha pronunciado públicamente sobre la crisis interna del partido que preside, aunque las filtraciones de documentación contra Del Cid han sido incesantes. El exalcalde aseguró «sentirse atacado, y no siempre por nuestros enemigos políticos» y reveló que, un día después de perder la mayoría absoluta, algunos concejales «me pidieron que renunciara para alcanzar la Alcaldía porque Ciudadanos había pedido mi cabeza».

Tras reivindicar lo que considera «una gestión brillante» durante sus veinte años de gobierno, Fernández Montes quiso dejar claro que no se siente responsable de su naufragio electoral (el PP perdió siete concejales entre 2011 y 2015): «La Alcaldía no se perdió por mi culpa. La culpa la tuvieron unos cuantos corruptos de nuestro partido y una desorbitada campaña mediática». El exregidor pasó entonces a cuestionar la labor del grupo municipal y lanzó sus primeros dardos contra Ramón del Cid, su mano derecha durante lustros y a quien reprochó haber asegurado, en una entrevista concedida a SUR, «que Fernández Montes no debía haberse presentado a las elecciones». Sin nombrarlo, el exregidor volvió a referirse a su exprimer teniente de alcalde, en este caso por unas declaraciones realizadas en redes sociales: «No es de recibo que un concejal asegure estar de acuerdo con la afirmación de que me he cargado Torremolinos o que me acuse de un boicot sin dar un solo ejemplo». Días antes, Ramón del Cid había denunciado en redes sociales que el exalcalde trataba de boicotear la labor del grupo municipal.

Fernández Montes también reprochó a los concejales que «acordaran hacer política por su cuenta sin aceptar intromisiones pese a que sigo siendo el presidente del partido y, por lo tanto, también del grupo municipal» y criticó la moderación de tono por la que ha apostado el PP en el Ayuntamiento («Se impone la política de consenso. ¿Consensuar nosotros con el resto de partidos? Hay muchos de nuestros afiliados que no están contentos con la labor del grupo municipal»), además de presentar varias actas plenarias para subrayar que los concejales del PP habían respaldado mociones de otros partidos que han permitido, entre otros asuntos, otorgar la Medalla de Torremolinos a la ciudad de Málaga o aprobar una comisión de investigación sobre las quejas vecinales archivadas por el Consistorio.

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