El exlegionario acusado de matar a puñaladas a un policía jubilado en Torremolinos reconoce los hechos

El procesado, en el centro de la imagen, en la sesión de ayer en la Ciudad de la Justicia./SUR
El procesado, en el centro de la imagen, en la sesión de ayer en la Ciudad de la Justicia. / SUR

El procesado asegura que la víctima le hizo «mucho daño» al desvelar un secreto suyo, por lo que fue a hablar con ella y «pasó lo que pasó»

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Los miembros del jurado escucharon ayer la declaración de Julián Y.L., exlegionario de 64 años, acusado de matar a Tomás A.M., un inspector jefe de la Policía Nacional de 74 años que estaba jubilado, en Torremolinos. Ante ellos reconoció que le apuñaló hasta acabar con su vida, a la vez que explicó que, supuestamente, la víctima le había hecho «mucho daño» al desvelar un secreto.

El suceso tuvo lugar la mañana del 23 de febrero del año pasado en la calle Boscán, en pleno centro de Torremolinos, donde residía Tomás. Según el escrito de acusación del fiscal, ambos eran amigos y Julián lo esperaba ese día en la calle. En concreto, sostiene que se suscitó una disputa entre ambos y que el exlegionario lo atacó «con el evidente propósito de ocasionarle la muerte».

El acusado presuntamente asestó a Tomás 16 puñaladas «de forma repetida y sorpresiva» repartidas entre la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y la espalda, donde le dejó clavado un machete tipo táctico, de 25 centímetros de largo y con doble hoja de sierra, que llevaba escondido entre sus ropas. Tras ello, se sentó en un bordillo a esperar a los agentes, a los que espontáneamente habría confesado que lo había apuñalado porque se sentía traicionado, ya que habría revelado un secreto de su pasado que él mismo le había contado.

Se enfrenta a 22 años de prisión por los supuestos delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas

El acusado, que se enfrenta a 22 años de prisión por los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas, mantuvo esta misma idea ante los miembros del jurado, a los que aseguró que solo fue a la casa del fallecido para hablar con él porque había revelado un secreto íntimo suyo de la época que fue legionario, «me dio en mi orgullo, en mi amor propio y me hizo daño». Entonces indicó que hubo una discusión y «pasó lo que pasó».

Manifestó que siempre solía ir armado con una pistola o un machete de la Legión y que aquel día portaba la segunda de estar armas. Julián admitió en la Sala que apuñaló al que, hasta aquel día, aseguraba que había sido su amigo. Asimismo, aseguró que padece un trastorno de bipolaridad y esquizofrenia.

En la sesión de ayer, también declararon varios testigos de los hechos. Un vecino de la víctima y un hombre que pasaba por allí con su coche en el momento de los hechos, señalando ambos que vieron al acusado apuñalar al policía nacional jubilado.

Mientras que la acusación particular solicita la misma pena que la Fiscalía, la defensa pide que se apliquen las atenuantes de confesión y enajenación mental o arrebato. Solicita siete años y medio de prisión por homicidio.

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