Destapan la estructura «organizada» de la venta ambulante ilegal en Benalmádena

El alcalde, durante el reparto de folletos de la campaña de concienciación sobre la venta ilegal./Alberto Gómez
El alcalde, durante el reparto de folletos de la campaña de concienciación sobre la venta ilegal. / Alberto Gómez

El documento identifica a siete personas como líderes de la distribución de falsificaciones en el municipio y detalla su modus operandi diario

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La venta ambulante ilegal supone uno de los principales conflictos en la Costa del Sol durante el verano, cuando los empresarios locales reclaman mayor protección ante esta competencia desleal basada en falsificaciones, una exigencia que contrasta con la complicidad ciudadana y el aumento de la demanda de estos productos. Un informe interno de la Policía Local de Benalmádena revela la estructura organizada de estos vendedores, conocidos como manteros. Los agentes que vigilan las zonas donde la venta ilegal tiene mayor incidencia, como el paseo marítimo de El Saltillo, en el límite con Torremolinos, describen un modus operandi que se repite a diario.

A las once de la mañana llegan los primeros vendedores, que se retiran poco después, tras advertir la presencia de agentes e informadores municipales. Estos vendedores, por lo general inmigrantes, cambian en varias ocasiones de ubicación durante la mañana en función de los controles policiales. A partir de las cuatro de la tarde se producen los relevos entre los manteros que trabajan por la mañana y los que acuden a los paseos marítimos y el Puerto por la tarde. El momento de mayor presencia tiene lugar entre las 20.00 y las 21.00 horas, según el informe. Es entonces cuando los paseos quedan «acaparados», reducidos por las mantas a la mitad.

El documento detalla que los vendedores abandonan la zona antes de que llegue la Policía Local, a menudo advertidos por varios informadores con quienes reparten ganancias. Optan por concentrarse en un mismo enclave para complicar la labor policial, ya que el margen de maniobra de las patrullas formadas por dos agentes resulta mínimo ante la presencia de decenas de manteros. En caso de que los dispositivos sean reforzados, los vendedores suelen guardar sus artículos, envueltos en mantas, en puntos estratégicos de la arena e incluso arrojarlos al mar, opciones que imposibilitan que la Policía vincule los productos hallados a sus vendedores. Así ocurrió a comienzos de agosto, cuando una operación coordinada en la que participaron sesenta agentes de la Policía Local de Benalmádena y Torremolinos y de la Policía Nacional se saldó con la intervención de una tonelada de material para venta ambulante ilegal pero una única detención.

Vehículos utilizados

La Policía Local de Benalmádena mantiene vigilados al menos cinco vehículos utilizados habitualmente por estos vendedores, dos de ellos de la marca Mercedes, y ha identificado a siete personas como presuntos cabecillas de la venta ilegal en el municipio. En su informe, el jefe de Policía recuerda que «es prioritario evitar detenciones con fuerza o actuaciones que generen espantadas», así como cualquier otra actuación «desproporcionada que conllevaría el reproche de viandantes» y pondría en riesgo la seguridad ciudadana.

Desde el Ayuntamiento han lanzado una campaña de concienciación y han mantenido varias reuniones con representantes de la comunidad senegalesa, la más activa en la venta ambulante ilegal en Benalmádena, para ofrecer alternativas como su inscripción en una cooperativa o el traslado de su actividad a mercadillos donde no se produzca competencia desleal con los comerciantes locales. La falta de papeles de algunos de estos inmigrantes y su resistencia a renunciar a la venta de falsificaciones, su principal fuente de ingresos, frustran estas posibilidades. El alcalde, Víctor Navas, solicita la modificación de la ley de racionalización de la Administración Local para que los ayuntamientos de municipios turísticos tengan más capacidad para reforzar sus servicios básicos en verano.

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