Condenan a 20 años de prisión al exlegionario acusado de matar a un policía jubilado en Torremolinos

Entrada de la Ciudad de la Justicia de Málaga./C. Moret
Entrada de la Ciudad de la Justicia de Málaga. / C. Moret

Se le considera responsable de un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas

Alvaro Frías
ALVARO FRÍASMálaga

La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a Julián Y. L., un exlegionario de 64 años, como autor del crimen de Tomás A. M. (74), un inspector jefe de la Policía Nacional jubilado que perdió la vida en Torremolinos después de ser apuñalado. En concreto, se le impone una pena de 20 años de prisión por estos hechos, según se recoge en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico.

El suceso tuvo lugar sobre las 07.40 horas del día 23 de Febrero de 2016 en Torremolinos. Entonces, el exlegionario se dirigió al inmueble en el que vivía la víctima y esperó a que saliera a la calle, merodeando por las inmediaciones.

Cuando Tomás salió del portal, aproximadamente sobre las 08.20 horas, se inició entre ambos una breve discusión en cuyo transcurso el acusado extrajo un machete que ocultaba entre sus ropas y, con el evidente propósito de ocasionarle la muerte, apuñaló al policía jubilado repetidamente, llegando a ocasionarle 16 heridas inciso-punzantes localizadas en cabeza, cuello, tórax, abdomen y espalda.

Siempre según se recoge en la sentencia, como consecuencia de estos hechos, se produjo el fallecimiento del policía nacional jubilado en unos minutos, apareciendo como causa inmediata un shock hipovolémico y como causa fundamental varias heridas por arma blanca.

El arma blanca utilizada en la agresión era un machete tipo táctico, cuya hoja mixta tenía 25 centímetros de longitud y una anchura de 4 centímetros de forma irregular, presentando en su lomo un doble sistema de sierra y terminando en punta afilada.

En la resolución judicial se explica que, en el transcurso de la agresión, el acusado, señalando con el cuchillo a un vecino que se había aproximado al lugar de los hechos para intentar detener el apuñalamiento, dijo “llama a la policía”. Igualmente, tras causar la muerte de Tomás, el procesado se sentó en la acera a esperar la llegada de la policía, manifestando a los agentes que acudieron al lugar, de forma espontánea, que él había sido el autor de los hechos.

Julián, aún cuando padecía un trastorno bipolar, era plenamente consciente de sus actos el día de los hechos, sin que tuviera afectadas y alteradas sus facultades de conocer y obrar.

De hecho, durante el juicio, el procesado explicó que la víctima era su amigo y que fue a su casa a hablar con él porque el policía nacional había revelado un secreto suyo y estaba molesto.

Por todo ello, la Audiencia condena al procesado como autor de un delito de asesinato. Aplica la atenuante de confesión y le impone una condena de 18 años de prisión.

Asimismo, le considera responsable de un delito de tenencia ilícita de armas, por lo que le castiga con otros dos años más de cárcel. Además, tendrá que indemnizar a la hija del fallecido con 100.000 euros.

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