Condenada por usar a su hija que sufre una discapacidad para traficar con drogas en Fuengirola

Condenada por usar a su hija que sufre una discapacidad para traficar con drogas en Fuengirola

La sentencia explica que los hijos de la mujer y su marido, menores de edad, despachaban con soltura papelinas a pesar de su corta edad

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a una mujer por usar a su hija, que sufre una discapacidad, para traficar con sustancias estupefacientes. Así se recoge en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, en la que también se condena al progenitor y a otras tres personas más por un delito contra la salud pública.

Los hechos se remontan al año 2015, cuando los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional en Málaga tuvieron conocimiento de la existencia de un punto de venta de sustancias estupefacientes. Se encontraba situado en Fuengirola.

Se trataba del domicilio de los dos principales procesados, un hombre y una mujer, en el que vivían con sus cuatro hijos. Todos ellos eran, en el momento de los hechos, menores de edad y tenían edades comprendidas entre los 17 años y los once.

Ante esta situación, los agentes establecieron diversos operativos de vigilancia de la vivienda. Las pesquisas no tardaron en dar sus frutos. En la sentencia se explica que los policías nacionales observaron que un hombre llegaba a la entrada del bloque, donde dos de los menores jugaban al futbolín y su madre estaba tumbada en un sofá a unos tres metros de ellos.

Entonces el hombre entregó unas monedas a la procesada, que las contó en su presencia. Tras ello, su hija, que presenta una discapacidad y entonces tenía 17 años, dejó de jugar la partida de futbolín y entró en la vivienda para luego salir y entregar al individuo una papelina.

Los agentes observaron esta misma escena sin presencia de los padres. De hecho, al igual que en días anteriores, los menores se encontraban jugando al futbolín en el portal. En una ocasión vieron como un hombre se acercaba a ellos y le entregó a uno de los niños un billete de diez euros, tras lo que entró en la casa y le dio un pequeño envoltorio, que resultó contener cocaína.

Asimismo, de las vigilancias, los policías nacionales vieron al padre dispensar sustancias estupefacientes, así como a diversos individuos acceder a la vivienda o adquirir la droga a través de las rejas de una de las ventanas de la casa, que daba a la calle.

Ante tal situación, los agentes efectuaron un registro en la vivienda. Al entrar en ella, sorprendieron, sentadas alrededor de una mesa de preparación de sustancias estupefacientes a varias procesadas en este paso, así como a la hija del matrimonio que sufre una discapacidad. Además, los otros tres menores estaban en el salón presenciando la operación.

Al ver a los agentes, una de las procesadas golpeó la mesa, fracturando el cristal, provocando así la caída al suelo de las sustancias estupefacientes, que luego, además, esparció con los pies. Sin embargo, en el registro los agentes lograron incautarse de cocaína y heroína, así como útiles para la preparación de la droga

El padre de los menores fue sorprendido en la habitación, cuando contaba, a pie de cama, un fajo de billetes. En la actuación, los agentes intervinieron 2.300 euros en efectivo.

Los policías nacionales pillaron al padre en una habitación contando un fajo de billetes

Los magistrados explican en la sentencia que las pruebas practicadas muestran que los menores, no solo presenciaban la preparación de la droga y las ventas, sino que, incluso, interactuaban con los compradores y participaban activamente en las transacciones, «despachando con soltura las papelinas a pesar de su corta edad».

Por todo ello, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial condena a cinco personas en relación a estos hechos por delitos contra la salud pública. La pena más alta es para la madre de los menores, a la que se imponen siete años, seis meses y un día de prisión, así como el deber de pagar una multa de 6.000 euros.

Al respecto, los magistrados indican que se aplica la circunstancia agravante de reincidencia y critican su conducta respecto a los menores, sobre los que tiene máxima responsabilidad y a los que, no solo utilizó como es el caso de la joven que presentaba una discapacidad para efectuar la transacción de drogas sino a los que, como su pareja, «expone a vivencias y situaciones gravemente peligrosas para su desarrollo personal y social, permitiendo que presencien las labores de preparación de las sustancias estupefacientes que se realizaban en el salón de la casa».

Los agentes vieron a la menor dejar de jugar al futbolín y entrar a la casa a por una papelina

Por otro lado, al padre de los menores se le impone una pena de cuatro años de prisión y una multa de 6.000 euros, como autor de un delito contra la salud pública. Asimismo, en su caso, los magistrados también critican el comportamiento del procesado con sus hijos, siempre según la sentencia.

En los otros tres casos, también se condena a los procesados por el mismo delito, a una de estas personas como cómplice. Las penas oscilan entre los dos años y los dos años y medio de prisión, con multas de 3.000 euros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos