El CiOMijas tendrá que ser remodelado antes de su reapertura

La piscina del hotel del CIOMijas se ha convertido en una ciénaga.
La piscina del hotel del CIOMijas se ha convertido en una ciénaga. / Iván Gelibter

El centro deberá abrir sus puertas en los próximos meses ya que ésta era una condición imprescindible para que el Ayuntamiento cediera los terrenos

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Un día después de que el consejo rector del CIOMijas diera el visto bueno definitivo a la liquidación y de que la Intervención de la Junta de Andalucía hiciera lo propio, la situación del centro de formación sigue siendo, en la práctica, la misma. Esta cesión de activos y pasivos al Servicio Andaluz de Empleo ha solucionado los problemas salariales de los cinco trabajadores, pero la deplorable situación en la que se encuentran las instalaciones auguran un largo proceso hasta que la escuela que fuera referente en Andalucía (y que cuenta con una residencia y un hotel de cuatro estrellas) vuelva a abrir sus puertas.

Desde que cerrara este hotel en febrero de 2015 –la escuela cerró unas semanas antes–, estos casi 40.000 metros cuadrados no han podido ser objeto de prácticamente ninguna labor de mantenimiento ante la falta de material. El CIOMijas parece una pequeña ciudad fantasma, en la que el eco provocado por el silencio de las voces y la ausencia de la actividad que antes era frenética marcaba la rutina de estas cinco personas –hasta que fueron eximidas de ir a trabajar– que cada día se enfrentaban a telarañas que crecen y crecen; a cardos de metro y medio; o a pequeñas serpientes que han hecho de los jardines su casa.

Una de las zonas más desalentadoras de todo el CIOMijas es, sin duda alguna, la piscina del hotel. Donde antes había sombrillas y un césped bien cortado, ahora conviven toda clase de animales e insectos como si se tratara de una ciénaga. Dejando a un lado los matojos de metro y medio, las charcas y las telarañas del exterior, el ‘lobby’ del que fuera un establecimiento hotelero de prestigio también llama la atención. Allí el tiempo parece haberse detenido. Aún se encuentran vasos en las mesas como si algún camarero hubiera dejado parte de su trabajo para una siguiente jornada laboral que nunca llegó. Sobre una estantería descansan varios libros mal ordenados, esperando a ser usados.

Las habitaciones de la residencia están cerradas a cal y canto, aunque desde las pasadas Navidades y sobre todo en el mes de mayo, éstas fueron asaltadas durante varios días quedando destrozadas varias de ellas.

Un futuro a medio plazo

Éstas y otras inclemencias que ha sufrido el edificio obliga a realizar una remodelación completa de las instalaciones, aunque de momento no hay ni tan siquiera una valoración de daños, por lo que a medio plazo el centro de formación mantendrá sus puertas cerradas. Según fuentes consultadas que han estado presentes en el edificio, éstas reformas podrían costar varios millones de euros.

Además, sea a corto o a medio plazo, el CIOMijas no tiene más remedio que abrir sus puertas, ya que era una condición presente en las negociaciones entre la Junta y el Ayuntamiento de Mijas –propietaria del terreno– para poder realizar la cesión de activos y pasivos. Según se acordó, la solución pasaba por llevar a cabo una cesión del terreno por parte del Consistorio al ente regional (en este caso al Servicio Andaluz de Empleo), y no un cambio de titularidad como pretendía la Junta, algo a lo que siempre se había negado la administración municipal porque significaría una pérdida de patrimonio.

La cesión de terreno es la fórmula utilizada en el CIOMijas desde que se pusiera en funcionamiento, siempre condicionada a que se use para la formación. En este caso, y según las fuentes consultadas, la fórmula sería la misma, tal como se acordó en una sesión plenaria del año 2003. En caso de que el edificio dejara de usarse para esta cuestión, el SAE tendría que devolver al Ayuntamiento el terreno.

Los empleados se integran en el SAE y ya esperan el cobro de la primera nómina

Los cinco trabajadores del CIOMijas que han acumulado hasta 36 nóminas impagadas ya forman parte, desde ayer, del Servicio Andaluz de Empleo (SAE); una acción prevista en la hoja de ruta que ya está llegando a su fin tras la aprobación del balance final de liquidación el pasado lunes.

De esta manera, los empleados ya son parte de la agencia andaluza de pleno derecho, y está previsto que a partir de este mes comiencen a cobrar sus nóminas de manera normal. «Algo que para todo el mundo es normal, pero para nosotros evidentemente no», señala una de las trabajadoras.

En cuanto a los atrasos, los empleados esperan que se abonen antes de Navidad –en concreto entre los meses de septiembre y octubre–un tiempo en el que la Junta tendrá que aportar su 80 por ciento para poder hacer efectivo los pagos, que suman ya 36 nóminas.

Aunque no ha trascendido la cantidas exacta que debe en total a los cinco trabajadores, ésta podría estar rondando los 300.000 euros, a una cantidad a la que habría que sumar las deudas a la Seguridad Social, cuyas cantidades tampoco se han estado abonando en este tiempo.

Estos cinco empleados se mostraron el muy contentos por la noticia, y por primera vez desde diciembre de 2014, confían que de verdad haya llegado el fin a sus «pesadillas», ya que los impagos han hecho mella, no solo en su economía, sino también en la salud de todos ellos. «Evidentemente no estaré del todo segura hasta que vea el dinero en mi cuenta, pero parece que ahora sí ha terminado el proceso y ya formamos parte del SAE», señaló ayer a este periódico Juani, una de las trabajadoras. Por último, después de cobrar tendrán que negociar con Hacienda, ya que según ha podido saber SUR, el Ministerio que dirige Cristóbal Montoro ha comenzado el proceso de embargos al no haber satisfecho tampoco sus obligaciones.

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