Casado, a la conquista de Andalucía con el aval 'cospedalista'

Oña y Casado, ayer, en un acto con militantes. /Ñito Salas
Oña y Casado, ayer, en un acto con militantes. / Ñito Salas
Crónica política

El aspirante a liderar el PP subraya que Andalucía «es fundamental» para su proyecto político durante un acto en Fuengirola donde le mostraron su apoyo los afines en Málaga a Cospedal

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La batalla definitiva por el liderazgo del PP de la que saldrá el sucesor de Mariano Rajoy se dilucidará en el congreso extraordinario del 20 y 21 de julio. Un cónclave donde la última palabra la tendrán los compromisarios. Andalucía es la comunidad española que más aporta –475– por lo que es un territorio preferente para los dos aspirantes: Soraya Sáenz de Santamaría, que ganó en la región en la primera vuelta de las primarias, y Pablo Casado, que fue la tercera opción de los militantes andaluces después de María Dolores de Cospedal. Consciente de la importancia que tiene, Casado comenzó este domingo su conquista de Andalucía para captar el mayor número posible de apoyos. Una carrera en la que el exvicesecretario de Comunicación del partido cuenta con el aval de los 'cospedalistas' malagueños.

El Puente de la Armada de Fuengirola –una de las tres grandes ciudades de Málaga donde ganó las primarias del jueves– fue el lugar elegido por Casado para iniciar su campaña andaluza. A pie de playa y bajo un sol de justicia, el aspirante protagonizó un acto donde no participó ningún integrante del núcleo duro de la dirección provincial del PP y donde no hizo ni la más mínima alusión a la figura de Juanma Moreno, presidente de los populares andaluces y alineado, junto a su homólogo malagueño, Elías Bendodo, con Sáenz de Santamaría. Sí estuvo respaldado por el tridente de sus principales apoyos en la provincia: la vicepresidenta segunda del Parlamento andaluz y exalcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña; el exparlamentario regional Miguel Ángel Ruiz; y el exsubdelegado del Gobierno en la provincia, Carlos Rubio.

Junto a ellos, también se dejaron ver los alcaldes Fernando Fernández (Coín), Fernando Priego (Cabra, Córdoba) y José Ortiz (Vejer de la Frontera, Cádiz); el portavoz del PP en Mijas, Ángel Nozal; la concejala de Benalmádena Concha Cifrián; el que fuera diputado y actual gerente de Parcemasa Federico Souvirón; y el exdiputado provincial José Manuel Atencia. No estuvo la regidora fuengiroleña, Ana Mula, según Oña, porque tenía que coger un vuelo para iniciar sus vacaciones. Otras fuentes consultadas por este periódico apuntaron a que en el seno del PP de la localidad hay división sobre el apoyo a Casado.

El senador y presidente de honor del PP malagueño, Joaquín Ramírez, que en la primera vuelta apostó por María Dolores de Cospedal, se dejó ver ayer en un lugar preeminente junto a Casado. Otro de los 'cospedalistas' de la provincia, el alcalde de la capital, Francisco de la Torre, no pudo acudir como era su deseo por encontrarse de viaje a Nueva York por motivos institucionales, aunque sí estuvo su esposa, Rosa Francia. Respecto a José María García Urbano, alcalde de Estepona y que respaldó a la exministra de Defensa, no acudió, aunque sí retuiteó en la red social Twitter la celebración del acto; lo que ha sido interpretado como un apoyo implícito a Casado.

Mensajes

En su primer acto en la región de la segunda vuelta de las primarias, Pablo Casado subrayó que para su proyecto político Andalucía es «fundamental, esencial» y anunció que si preside el partido contará con un buen número de andaluces en la dirección nacional y hará que ésta «se vuelque» en la comunidad autónoma para ganar las próximas elecciones municipales y andaluzas.

Denuncia que en Andalucía no ha habido neutralidad de la dirección autonómica y dice que en su proyecto «cabe todo el mundo»

Casado puso como ejemplos de buena gestión de los gobiernos populares la labor de Oña o De la Torre y sostuvo que para gobernar en Andalucía deben tener un proyecto «ambicioso», en el que se presenten los mejores candidatos y donde los populares enarbolen sus señas de identidad para hacer ver a la ciudadanía que el PSOE es «una fatalidad» que se puede revertir. «No podemos ser el socialismo de derechas en Andalucía, tenemos que ser el PP, el que transforma la sociedad», subrayó.

De sus mensajes, quedó clara la intención de llegar hasta el final del proceso y no acordar un pacto con la otra aspirante ya que, a su juicio, la integración se debe hacer tras el congreso y en ella deben estar incluida las candidaturas que no pasaron el primer corte. «No hemos llegado aquí para hacer lo mismo con los mismos», dijo.

Ruiz y Casado.
Ruiz y Casado. / Ñito Salas

Uno de los ejes de su discurso es que el suyo es un proyecto ganador e integrador, «donde cabe todo el mundo y no se debe excluir a nadie, sobre todo a los que ganan elecciones». «Esto no va de edad ni de purgas, sino de hacer una renovación constructiva. Quiero a mi lado a gente mejor que yo y un partido donde se valore la meritocracia», afirmó, al tiempo que enfatizó que el PPno puede renunciar a los valores y principios que le han hecho ganar elecciones en los últimos años como la defensa de la unidad de España, la bajada de impuestos o la defensa de la libertad, la seguridad y la familia.

Pablo Casado, que se presentó como un candidato que no tiene mochilas, insistió en que el PPdebe abrir una nueva etapa en la que se ilusione a la ciudadanía y se reenganche al electorado que le ha ido abandonando en los últimos años y abogó por un partido unido, que a su juicio, no significa uniformidad, y con fortaleza para ser una alternativa que le gane el Gobierno al PSOE.

Cuestionado por la neutralidad del PP andaluz en la primera vuelta de las primarias, Casado denunció que es «evidente» que no ha existido y pidió que en esta segunda fase los compromisarios puedan ejercer sus derechos en libertad. «La segunda vuelta no es un baile de sillas en el que, al final, a los compromisarios lo que se les diga es: 'recuerda quién te ha puesto y quién te tiene que renovar'», manifestó el aspirante, en unas declaraciones en las que dejó entrever la existencia de presiones para que se apoye a la candidata respaldada por el aparato del partido en Andalucía. La batalla está servida.

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