La caída de un pino de 15 metros en el patio de un colegio en Torremolinos pone en pie de guerra a padres y profesores

Imagen del árbol caído en el patio del CEIP Palma de Mallorca./SUR
Imagen del árbol caído en el patio del CEIP Palma de Mallorca. / SUR

Familiares y trabajadores consideran que los niños «corren un riesgo diario» por la presencia de decenas de árboles similares al derrumbado

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Trabajadores y familiares de los alumnos del CEIP Palma de Mallorca, en Torremolinos, permanecen en pie de guerra desde el viernes, cuando se produjo la caída de un pino de quince metros en el patio reservado para escolares de Infantil y primer curso de Primaria. El desplome del árbol tuvo lugar «minutos antes de que los niños salieran al recreo», según relatan varios padres, una situación que dio la voz de alarma y provocó que la dirección del colegio prohibiese el acceso al patio durante el resto de la jornada.

Esta semana, tras la retirada del pino caído y una inspección, la zona de recreo ha vuelto a abrirse, una decisión duramente criticada por numerosos familiares de los niños y por algunos trabajadores que cuestionan que la seguridad en el patio, con una arboleda de cerca de una treintena de ejemplares similares al que se derrumbó el viernes, esté garantizada.

Desde el Ayuntamiento aseguran que se ha encargado a una empresa la elaboración de un informe que analice el estado de la arboleda situada en el patio «para detectar los casos en los que haya que realizar actuaciones o retiradas» y determinar la causa de la caída. Varios padres solicitan que la zona quede precintada hasta que el informe revele en qué estado se encuentran los pinos y presentarán hoy una denuncia ante el Defensor del Menor. El caso ha dividido a la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del centro torremolinense. Su presidenta, Linda Hagberg, defiende que «se ha actuado muy rápido y se han tomado las medidas oportunas» y adelanta que no solicitará la retirada de los ejemplares sanos «porque aportan sombra y un entorno natural». Otros familiares, en cambio, recuerdan que el riesgo de nuevas caídas «es imprevisible» y reclaman la retirada «porque la seguridad de los niños prevalece sobre unos cuantos árboles».

«Riesgo innecesario»

Los padres que piden la retirada de los pinos critican que se permita la salida de los niños al patio cuando el informe solicitado por el Ayuntamiento aún no ha sido elaborado. Es el caso de Santiago Martín, que afirma que «un documento no puede garantizarnos que los árboles no se vayan a caer, y entre la sombra y la seguridad preferimos no asumir riesgos como el que están corriendo a diario nuestros hijos». Martín explica que «tuvimos la suerte de que el viernes, cuando se cayó el pino, los niños no habían salido al patio por minutos, pero podría haber ocurrido una auténtica desgracia».

La líder de la oposición, Margarita del Cid (PP), explica que su grupo municipal ha trasladado al pleno «la dejadez del Ayuntamiento en el mantenimiento de los colegios», algo que también hará Esperanza Oña en el Parlamento andaluz. Del Cid critica la labor del concejal de Educación, César Carrasco (PSOE), con quien este periódico trató ayer de ponerse en contacto sin éxito. «Lo peor es que tenemos que escuchar que las actuaciones en colegios no se realizan en verano o cuando lo piden las asociaciones de padres y madres porque hay mucho trabajo o porque solo se tiene en cuenta lo que solicitan los directores de los centros», sostiene Del Cid.

Desde el Consistorio alegan que el presupuesto destinado al mantenimiento y la adecuación de centros escolares «ha aumentado un 35 por ciento respecto al año pasado» hasta alcanzar los 211.000 euros «a diferencia de los 157.000 euros que destinaba el PP cuando gobernaba». A las críticas de padres y madres se suman varios trabajadores del CEIP Palma de Mallorca, también partidarios de habilitar otra zona de recreo «al menos hasta que quede claro si la arboleda del patio supone o no un riesgo real para niños y profesores».

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