Benalmádena refuerza la línea M-103 con otro autobús tras las quejas de usuarios

A. GÓMEZ.

Benalmádena incorporó ayer un autobús al servicio de la línea M-103, entre la Estupa y Nueva Torrequebrada. La adquisición de este vehículo, realizado en colaboración con el Consorcio de Transporte, se suma a los dos autobuses comprados el año pasado. Se trata de vehículos energéticamente eficientes y que, según fuentes municipales, permiten la accesibilidad de personas con discapacidad y movilidad reducida. La línea a la que se incorpora es una de las que más ha crecido durante los últimos años en la Costa del Sol, cerca de un 30 por ciento. Este aumento de usuarios se explica, según el alcalde, Víctor Navas, por la reducción de la periodicidad con la que los autobuses pasan por las paradas: «Si antes podían tardar hasta una hora, actualmente pasan cada 35 minutos, lo que supone dar un mejor servicio al ciudadano y generar así la confianza para que opte por usar el transporte público como medio para desplazarse por el municipio».

La adquisición tiene lugar después de las quejas de los usuarios por los dilatados tiempos de espera que deben soportar. El Ayuntamiento anunció ayer que en los próximos meses pondrá en marcha una aplicación para dispositivos móviles que permita el acceso a la ubicación exacta del autobús en tiempo real. El vehículo es un autobús de suelo bajo, equipado con una rampa para facilitar el acceso de las personas con movilidad reducida, que cuentan con cinco asientos específicos para su atención. Sus motores usan combustible de baja emisión de gases contaminantes. «Como novedad, este tipo de autobuses tienen la autorización para que las personas invidentes puedan acceder con su perro lazarillo, y todos los botones de parada también están en braille», según detalla el concejal de Movilidad, Bernardo Jiménez. Los datos de usuarios facilitados por el Consorcio de Transporte en 2017 reflejaron que la línea reforzada es una de las más usadas.

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