Benalmádena recuerda a la mujer que murió atropellada en un parque infantil

La familia de Alona deposita ramos de flores en la placa instalada ayer en el parque. :: a. g. /
La familia de Alona deposita ramos de flores en la placa instalada ayer en el parque. :: a. g.

Alona Pavlovska vigilaba a su hija, de cinco años, cuando fue arrollada por un conductor que triplicaba la tasa de alcohol y el límite de velocidad

ALBERTO GÓMEZ

Hace un año, Alona Pavlovska, de 35 años, vigilaba a su hija pequeña en un parque infantil de Benalmádena cuando murió atropellada por un conductor que triplicaba la tasa de alcohol y el límite de velocidad permitidos. Ocurrió en la avenida Estrella del Mar, donde hubo siete heridos, entre ellos un niño de dos años. Alona, única víctima mortal, falleció en el acto. El conductor, un vecino de Churriana de 44 años, presentaba una tasa de alcohol de 0,78 miligramos por litro de aire espirado e iba a 80 kilómetros por hora en un tramo de la vía limitada a 30.

A petición de su viudo, Salvador Cubiles, el Ayuntamiento de Benalmádena instaló ayer una placa en homenaje a Alona: «Siempre estarás presente en cada momento de mi vida. Estarás en mis oraciones cuando llore, cuando ría... Y al final de mis días diré que nunca te fuiste». Salvador pretende que el gesto sirva para concienciar sobre los peligros de la conducción bajo los efectos del alcohol y para tratar de poner palabras a la tragedia cuando su hija crezca: «Sé que me pedirá explicaciones, por eso quiero que haya un recuerdo en memoria de su madre».

Alona, nacida en Ucrania, vivía en Benalmádena junto a su marido y su hija, de cinco años. Con ella estaba cuando, el 18 de octubre de 2016, una amiga la convenció para dejar el parque infantil de Arenal Golf y dirigirse hacia otro situado en la avenida Estrella del Mar porque dispone de un quiosco con mesas y sillas donde podían tomar café. Ya allí, Alona pidió que le cambiaran el sitio para vigilar más de cerca a su hija. Minutos después se produjo el fatal atropello. Durante los primeros meses posteriores, Salvador solía acudir hasta el lugar de los hechos para dejar flores y peluches que acababan en la basura. «No sé quién los tira, pero una placa o algún recordatorio permanecerá ahí para siempre», explicó cuando inició una recogida de firmas para que el Ayuntamiento rindiera homenaje a Alona.

La Fiscalía pide cuatro años de prisión para el conductor, un vecino de Churriana de 44 años

Descubrimiento

El alcalde, Víctor Navas, atendió la petición de Salvador y ayer a mediodía, en la tregua más simbólica de la tromba de agua caída en Benalmádena, se descubrió la placa. Al acto acudieron también el padre, el hermano y la cuñada de Alona, procedentes de Ucrania; su madre, que vive en Benalmádena junto a su nieta y a Salvador, y decenas de amigos y vecinos que se han volcado con la familia durante estos meses: «Nos podía haber pasado a cualquiera de las mamis que vamos al parque».

La voz de Salvador se quiebra cuando habla sobre su hija: «Lo lleva por dentro. Yo intenté explicarle que su madre no iba a volver y que ya era una estrella, pero no quiere que la mencionen. Los psicólogos dicen que está bien, pero tengo miedo de que le salga todo en el futuro». Salvador y Alona, que trabajaba como camarera en Puerto Marina, se conocieron hace once años en Torremolinos. Desde entonces «no nos separamos».

La Fiscalía acusa ahora al conductor, un vecino de Churriana de 44 años, de ocho presuntos delitos: uno de homicidio por imprudencia grave, cinco de lesiones por imprudencia grave y dos más contra la seguridad vial por conducción temeraria y por circular bajo la influencia de bebidas alcohólicas. El Ministerio Público solicita que el acusado sea condenado a cuatro años de prisión, así como a seis años de privación del derecho a conducir vehículos con motor, además de la pérdida de vigencia del carné de conducir.

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