Benalmádena pone en marcha una campaña para controlar las plagas de roedores

A. GÓMEZ

La semana pasada dio comienzo la campaña de otoño e invierno de control de plagas en Benalmádena, con el objetivo de reducir la población de roedores, que en estos meses salen para buscar comida y calor. La campaña, que finalizará en febrero, se ha retrasado por las inusuales condiciones climáticas. «Las temperaturas altas y las escasas lluvias han retrasado la llegada del otoño climatológico y han mantenido una elevada presencia de insectos hasta fechas inusuales», explica la concejala de Sanidad, Alicia Laddaga. El control de plagas se realiza de forma paralela en las comunidades de vecinos y en los locales donde tienen lugar actividades comerciales para evitar que sean objeto de refugio para roedores e insectos.

Desde el Ayuntamiento advierten de que es probable que, durante la campaña, los roedores salgan a morir a la calle. Para avisar de posibles incidencias, los ciudadanos pueden ponerse en contacto con el Área de Medio Ambiente, como explica la técnico sanitario Belén López. Durante todo el año este servicio municipal desarrolla varias campañas preventivas de control de plagas de insectos y roedores en la vía pública, en la red de alcantarillado, alumbrado y semáforos. Tienen lugar principalmente en octubre y durante la primavera, pero también se atienden las incidencias que se comunican en cualquier otra época.

La concejala de Sanidad también anuncia el final de la campaña contra la procesionaria, insecto que puede ser mortal para los perros y muy peligroso para bebés y niños, en colegios e institutos. La campaña acabó el 15 de noviembre. «Pese a que la tolerancia hacia los insectos es cada vez menor por parte de la sociedad, desde la Concejalía recordamos que los plagicidas solo deben usarse cuando sea necesario para no dañar el medio ambiente y su equilibrio natural», explica Laddaga.

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