Benalmádena modifica la rotonda «de los accidentes», que costó 68.000 euros

Los operarios trabajan en la modificación de la obra. /SUR
Los operarios trabajan en la modificación de la obra. / SUR

El Ayuntamiento planea estrechar la estructura, pese a que los vecinos reclaman su demolición total, «para no devolver una subvención»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZBenalmádena

Los operarios municipales trabajan estos días en la modificación de la rotonda situada en la avenida Antonio Machado de Benalmádena, a la altura del Hotel Villasol, donde se habían registrado numerosos accidentes. La propia concejala de Personal, Beatriz Olmedo, sufrió un percance en agosto al realizar un giro indebido y arrollar a un motorista que tuvo que ser hospitalizado. Parte de la glorieta está siendo echada abajo, pese a que los vecinos reclaman su demolición total. Sin embargo, el Ayuntamiento prevé mantener una estructura similar, más estrecha, «para evitar tener que devolver la subvención de Diputación otorgada para su construcción», que asciende a 68.000 euros, según comunicó en verano el concejal de Urbanismo, Óscar Ramundo.

La rotonda permanecía vallada y su modificación en detrimento de su demolición fue acordada por una junta de portavoces que tuvo lugar el 8 de agosto, pese a las reivindicaciones ciudadanas y la presión por que la avenida volviera a su estado anterior. Los portavoces acordaron por unanimidad acometer la remodelación de la rotonda, llevando a cabo su estrechamiento. Además, se mantendrá en la cota de asfalto la impronta circular de la rotonda y la luminaria situada en el centro de la glorieta. Por otro lado, se retornará al sistema de regulación del cruce semafórico previo a la construcción de la rotonda y solo se permitirán los giros a la derecha (dirección Fuengirola) y a la izquierda (dirección Torremolinos) a aquellos vehículos que bajan por la avenida Telefónica.

Después de que un informe negativo de la Policía Local confirmara que la glorieta incumplía las medidas necesarias para ser transitada por motivos de seguridad, el Consistorio planteó tres posibilidades: acometer una reforma para que la rotonda no obstaculizara la fluidez del tráfico, reducir los carriles o demoler la obra, decantándose por la reforma por motivos económicos. La justificación para tomar esta medida, según fuentes municipales, es que, en caso de demoler la glorieta, el Ayuntamiento no debería devolver únicamente los 68.000 euros de esta obra, sino una cantidad cercana al millón de euros debido a que la rotonda fue financiada junto a otras dos actuaciones que, en conjunto, alcanzan este importe. La glorieta fue construida pese a no contar con un ancho de carril adecuado e invadir el paso de peatones de una de las intersecciones, una situación que ha despertado las críticas de los vecinos en reiteradas ocasiones.

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