El Ayuntamiento de Torremolinos creará 240 nuevas plazas de aparcamiento

El Ayuntamiento de Torremolinos creará 240 nuevas plazas de aparcamiento

La avenida Carlota Alessandri se encuentra en la segunda fase de su remodelación

SUR

El Ayuntamiento de Torremolinos ha dado comienzo a la remodelación de la segunda fase de la avenida Carlota Alessandri, en el tramo comprendido entre el Bazar Aladino y El Saltillo, justo en el límite con Benalmádena. Esta obra convertirá la vía rodada de cuatro a dos carriles y creará 240 nuevas plazas de aparcamiento. El acondicionamiento de la vía finalizará en Semana Santa.

El tramo que va a ser objeto ahora de actuación tiene una longitud de 1,7 kilómetros, que se suman a los 800 metros de la avenida entre la calle Decano Pedro Navarrete (junto al Hotel Royal Al Ándalus) y calle Aladino que ya fueron objeto de remodelación entre mayo y agosto de 2017 del año pasado, y en el que ya se han habilitado 63 plazas de estacionamiento en línea.

Al igual que en aquella primera, en esta segunda fase del proyecto de obras se va a proceder a eliminar la actual mediana de separación de los dos sentidos de circulación y se retirarán las palmeras y ficus del actual acerado, que se replantarán temporalmente en el Vivero Municipal. Tras eliminar la mediana de la calzada, los servicios municipales procederán al fresado de los dos metros centrales de la avenida que serán tratados con aglomerado asfáltico, y se procederá al pintado de la nueva señalización horizontal de la vía (aparcamientos, pasos de peatones y vados, entre otros).

La ejecución de este plan especial de obras responde a un compromiso del actual equipo de gobierno y el actual alcalde, José Ortiz, por revitalizar urbanística y económicamente esta gran avenida y “convertir esta zona en un espacio agradable y de disfrute ciudadano”. Las actuaciones en marcha persiguen “poner freno al proceso de degradación de esta vía, un lugar emblemático de la Costa del Sol en los años 60 y 70, y que la avenida Carlota Alessandri vuelva a ser un foco atrayente de inversión”, señaló el primer edil.

“El nuevo modelo de ciudad contempla la conversión de la avenida en un importante bulevar con lo que se transformará en una calle accesible para el disfrute de los peatones y los conductores, en la que primará el tráfico lento, con mobiliario para usos urbanos en las amplias aceras que se habilitarán en muchos de sus tramos y un carril bici en la zona sur”. De este modo, este tramo de la antigua N-340 se adaptará a las necesidades actuales para recuperarla como una de las arterias más importantes del municipio, acceso al centro y a La Carihuela, y zona para el paseo, el ocio y el esparcimiento.

Reurbanización de la avenida

Una vez con concluya esta segunda fase de los trabajos, el Ayuntamiento dará paso a una tercera y última en la que se acometerá la reurbanización integral de la avenida con la renovación de la solería, la habilitación de un carril bici en su acera sur, la instalación de nuevo mobiliario urbano, la creación de áreas de descanso, la mejora de la accesibilidad para personas con movilidad reducida, la habilitación de estacionamientos para discapacitados y espacios para el aparcamiento de bicicletas.

Las actuaciones de reforma y reacondicionamiento urbanístico de la avenida Carlota Alessandri y su conversión en bulevar no quedan ahí. Estas actuaciones se sumarán al nuevo acceso sur proyectado por el Ayuntamiento desde esta avenida al Parque de La Batería mediante un ascensor panorámico que permitirá salvar los más de 30 metros de altura que separan ambos enclaves.

Impulso a la actividad económica

La ejecución de este proyecto conllevará un triple beneficio. Por un lado, “la transformación de un producto turístico cultural en base a la estandarización, la transformación y posible comercialización (mejora la capacidad de visita relacionando un aparcamiento público de alta capacidad con el espacio); “para el turista, que abarata el precio, ya que antes debía apoyarse en medios de transportes para acceder al parque y generará una nueva atracción comercial en la zona baja de Montemar”.

A ellos se suma, además, los “beneficios para la industria turística permitiendo gestionar los flujos de visitantes de forma eficiente, convirtiéndolo en accesible a mucha gente, mejorando la rentabilidad y los ingresos” en comercios, hoteles y establecimientos de hostelería del entorno.

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