El aumento de la venta ambulante ilegal dispara las quejas de los comerciantes en la Costa del Sol

Vendedores ambulantes recogen sus mantas en el paseo marítimo entre Torremolinos y Benalmádena/A. G.
Vendedores ambulantes recogen sus mantas en el paseo marítimo entre Torremolinos y Benalmádena / A. G.

Los empresarios reclaman soluciones «definitivas» más allá de las redadas y recuerdan que esta competencia desleal merma sus ingresos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Se ha convertido en uno de los problemas más conflictivos de la Costa del Sol en verano. El repunte de la venta ambulante ilegal en los paseos marítimos ha disparado en las últimas semanas las quejas de comerciantes y empresarios en localidades como Benalmádena, Torremolinos o Mijas. La falta de consenso en torno a las posibles soluciones planteadas, como la instalación de mercadillos o la regularización de la situación de estos vendedores, y la complicidad ciudadana, que permite el incremento de la venta de artículos falsificados debido a la amplia demanda existente, complican un escenario que se repite cada año. La falta de personal policial en municipios turísticos cuya población se duplica e incluso triplica durante los meses de verano termina de agravar el problema.

En Benalmádena, desde el 1 de enero hasta el 8 de agosto, la Policía Local incautó más de 4.500 objetos destinados a la venta ambulante ilegal, sobre todo bolsos, vestidos y zapatillas deportivas. El concejal de Seguridad, Javier Marín, asegura que el Ayuntamiento ha reforzado los recursos destinados a afrontar el problema y reclama más apoyo por parte del Gobierno central. Los comerciantes locales, sin embargo, consideran que la situación «se ha desbordado» este año. La presidenta de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Benalmádena (ACEB), Rosa María González, critica que el Consistorio no haya lanzado los folletos de la campaña de concienciación «hasta mediados de agosto, cuando llevamos tratando este asunto desde enero». González afirma que recibe quejas «diarias» de empresarios «que tienen que aguantar que en su misma puerta se estén vendiendo falsificaciones de productos sin que nadie haga nada» y recuerda que hay varias zonas, como Puerto Marina y algunos tramos del paseo marítimo, «por las que resulta complicado incluso andar» debido a la presencia de estos vendedores, que exponen sus artículos en grandes mantas extendidas en el suelo.

A comienzos de agosto, una operación en la que intervinieron más de medio centenar de agentes, entre efectivos de la Policía Nacional y la Local, se saldó con la intervención de más de una tonelada de productos falsificados entre relojes, gafas, juguetes, gorras, bolsos, zapatos y monederos. Pese al amplio despliegue, los vendedores huyeron tras abandonar sus mantas o arrojarlas al mar, una reacción que impidió vincular los objetos requisados e imponer sanciones por venta ilegal. En contra de la convicción generalizada, fuentes policiales confirman que la mayoría de estos inmigrantes han regularizado su documentación como residentes en España, como demuestra el hecho de que los agentes solo realizaran una detención por estancia ilegal en el territorio.

También los comerciantes de Torremolinos han pedido al Ayuntamiento «en varias ocasiones» que ataje el problema. «La solución no está en detener a unos cuantos vendedores un día, porque vuelven o aparecen otros. Hay que buscar alternativas más profundas que una redada», reclama el presidente de la Asociación de Comerciantes y Empresarios (ACET) de este municipio, Juan Vallejo. Los empresarios locales recuerdan que el año pasado, tras crear una comisión en la que participaron inmigrantes dedicados a la venta ambulante, comerciantes y representantes de la Policía Nacional y Local, además de miembros del Gobierno municipal, se acordó habilitar una zona para instalar un mercadillo permanente. Vallejo asegura que el Consistorio «no cumplió su compromiso» de buscar una zona para estos puestos fijos. La resistencia de estos vendedores a prescindir de las falsificaciones, su mayor fuente de ingresos, complica la salida al problema.

Cooperativas y mercadillos

También el Ayuntamiento de Benalmádena ha planteado la posibilidad de que estos vendedores se constituyan en cooperativas, se integren o accedan a los mercadillos de la localidad. La regularización de su actividad, sin embargo, supondría renunciar a su producto más vendido, las falsificaciones, y darse de alta como autónomos, un procedimiento que divide a los inmigrantes dedicados a la venta ambulante; mientras algunos defienden la necesidad de alcanzar un acuerdo con las administraciones para legalizar la situación, otros alegan que sus ingresos no alcanzarían. Desde la ACEB inciden en que «en su mayoría no son agresivos ni conflictivos» pero recuerdan que su actividad «supone competencia desleal para cientos de empresarios que pagan sus impuestos».

En Mijas, el servicio de agentes destinados a controlar la venta ambulante y hacer cumplir las ordenanzas municipales ha sido ampliado un mes. Las intervenciones policiales suponen otra de las aristas del problema. La comunidad senegalesa denuncia «el ensañamiento» de algunas operaciones llevadas a cabo en la Costa del Sol contra estos vendedores a la vez que los comerciantes locales solicitan más actuaciones, una encrucijada de difícil salida.

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