La remodelación del acceso a Arroyo de la Miel se iniciará la próxima semana

De la Serna, el pasado mes de julio durante la revisión del proyecto. / A. G.

Los trabajos incluyen una glorieta y la ampliación de carriles y pondrán fin a las retenciones que cada día se producen en el kilómetro 222

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tras años de reivindicaciones vecinales y enfrentamientos políticos, el próximo lunes comenzarán las obras de remodelación del acceso a Arroyo de la Miel desde el temido kilómetro 222 de la A-7, donde cada día, en horas punta, cientos de conductores se ven obligados a invadir el arcén mientras a su izquierda el resto de vehículos circulan a velocidades propias de una autopista sin posibilidad de guardar la distancia mínima obligada por ley. La construcción de una glorieta de grandes dimensiones, similar a la de Plaza Mayor, y de un acceso con dos carriles, pondrá fin a esta situación. Los trabajos, cuyo comienzo se ha postergado hasta el final del verano pese a que la primera piedra fue colocada en julio por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, tendrán un coste superior a los diez millones de euros y se prolongarán durante un plazo aproximado de dos años.

Desde el Gobierno central aseguran que el periodo de 52 meses contemplado en el proyecto hace referencia a su financiación, recogida de forma plurianual en los Presupuestos Generales del Estado, y ya anunciaron que, junto a Ferrovial, adjudicataria de los trabajos, están estudiando la posibilidad de reducir «al mínimo posible» el plazo de las obras. Este verano se han realizado trabajos previos con el objetivo de que las máquinas comenzaran a funcionar tras la temporada alta. El proyecto recoge siete estructuras (dos pasos inferiores, la ampliación de un paso inferior ya existente y cuatro muros) y abarca 2,3 kilómetros de la carretera que une Torremolinos y Benalmádena.

El temido kilómetro 222, principal entrada a Benalmádena, arrastra numerosos incidentes y se ha convertido en uno de los peores puntos negros de la provincia. De la Serna admitió durante el acto de colocación de la primera piedra que la solución a este problema de tráfico se ha prolongado durante «mucho tiempo, quizá demasiado», en referencia a los reiterados retrasos sobre el calendario anunciado. Tras la firma del contrato en junio con Ferrovial, el proyecto veía por fin la luz tras un largo túnel de promesas electorales, disputas políticas y reivindicaciones vecinales. Al presupuesto de adjudicación hay que sumar el pago de expropiaciones y el coste de las asistencias técnicas para redactar el proyecto y controlar las obras, estimándose una inversión total de 11,2 millones de euros.

Las obras comenzarán en la vía que sube al acceso de la autovía desde la gasolinera colindante. Fomento ya ha comunicado al Ayuntamiento de Benalmádena la necesidad de trasladar los árboles situados en el entorno de esta subida ante el inicio de las obras. El concejal de Parques y Jardines, Joaquín Villazón, aseguró ayer que los árboles serán reubicados. Los trabajos modificarán la tipología del enlace actual sin cambiar su funcionalidad, de modo que sean posibles todos los movimientos entre Benalmádena y la A-7, mediante la construcción de la mencionada glorieta y de carriles de trenzado en el tronco de la autovía, entre el acceso en el punto 222 y las áreas de servicio ubicadas en ambos márgenes del kilómetro 223. La actuación contempla pavimento fonoabsorbente en capa de rodadura y la construcción de 876 metros de pantallas acústicas para minimizar el ruido del tráfico.

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