La ampliación de Tívoli, bloqueada por la batalla judicial entre Tremón y Sandokán

Infografía del proyecto previsto por Tremón en Tívoli. /SUR
Infografía del proyecto previsto por Tremón en Tívoli. / SUR

El proyecto, que prevé una inversión de 300 millones, sigue a la espera de la sentencia del litigio iniciado por una denuncia del empresario cordobés

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El proyecto de ampliación del mítico parque de atracciones Tívoli, en Arroyo de la Miel, continúa bloqueado por la batalla judicial que mantienen la inmobiliaria Tremón, que prevé modernizar el complejo mediante una inversión de 300 millones de euros, y el empresario cordobés Rafael Gómez, conocido como Sandokán y dueño de la sociedad Arenal 2000. Tremón compró el parque como parte de una voluminosa operación que incluía la venta de siete millones de metros cuadrados repartidos por toda Andalucía. Sandokán denunció que la adquisición no había llegado a completarse y trasladó el asunto a los tribunales por presuntos impagos por parte de Tremón. Esta pelea judicial provoca la paradoja de que la titularidad de Tívoli pertenezca a Tremón pero el parque siga gestionado por una compañía vinculada al empresario cordobés, que en diciembre ingresó en prisión para cumplir una condena de cinco años por delitos contra Hacienda.

Lejos de sus años dorados, Tívoli ha atravesado por serios problemas económicos en los últimos tiempos. En 2016, el parque fue sancionado con 871.840 euros por el impago de cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores. La sanción fue acordada por el Consejo de Ministros como consecuencia del acta de infracción extendida por la Inspección Provincial de Trabajo. En total, el complejo de Benalmádena arrastraba una deuda con la Seguridad Social superior a los 1,5 millones de euros. Sandokán compró Tívoli en 2004 a su fundador, el noruego Bent Olsen, y lo vendió tres años después. Desde entonces, la plantilla ha sufrido un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE).

Benalmádena, a la espera de nuevas zonas comerciales

La falta de zonas comerciales en Benalmádena comienza a alertar a los empresarios locales, conscientes de que el parque comercial y de ocio que la empresa británica Intu prevé construir en Torremolinos podría suponer un nuevo zarpazo al tejido económico local. La presidenta de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Benalmádena (ACEB), Rosa María González, advierte de que «la gente ya se va a Fuengirola o Málaga cuando quieren comprar», una situación que podría agravarse tras la construcción del complejo de Intu, al que habrá un acceso directo. La reciente adquisición por parte de Isco Alarcón de la planta superior del edificio San Juan, donde el futbolista pretende abrir un mercado gourmet y un centro comercial, podría reactivar el comercio de Arroyo de la Miel, una recuperación que, según la ACEB, se completaría con la apertura del parking de Pueblosol y, sobre todo, con la ampliación de Tívoli. Representantes de Tremón ya se han reunido en varias ocasiones con técnicos municipales, a quienes han llegado a plantear la negociación del precio del aumento de volumen necesario para sacar adelante su proyecto.

Tremón pretende ampliar el parque de atracciones para incluir zonas comerciales y de ocio sobre una superficie de 152.000 metros cuadrados. El proyecto contempla zonas para empresas y comercios, un hipermercado, varias salas de cine, tres edificios de oficinas, un auditorio y un hotel. La superficie de Tívoli no variaría, pero el parque sería sometido a un proceso de remodelación basado en la instalación de 43 atracciones entre las que destacan un espacio para demostraciones de trucos extremos y una estación con nieve artificial que ocuparía la zona sur casi por completo. Hasta que haya sentencia, el proyecto tendrá que esperar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos